Desde julio de 2025 a la fecha, las provincias argentinas colocaron alrededor de u$s 4875 millones de deuda en los mercados internacionales. La cifra refleja un doble fenómeno: por un lado, la reapertura del crédito tras la mejora del perfil financiero del país; por el otro, la necesidad de los gobernadores de encontrar nuevas fuentes de financiamiento en medio del fuerte recorte de transferencias nacionales y la paralización de la obra pública.
El movimiento ya dejó de ser una excepción para convertirse en una tendencia. Según Fitch Ratings, la mayor parte de esas colocaciones se destinó al manejo de pasivos y, en menor medida, al financiamiento de infraestructura.
Para la calificadora, el cambio responde a que “la administración argentina fortaleció la credibilidad de la política macroeconómica”, junto con la reciente mejora de la calificación soberana. Sin embargo, detrás de esa reapertura aparece el repliegue del financiamiento nacional y la caída de las transferencias que obligaron a muchas provincias a conseguir recursos propios.
La última emisión de Neuquén colocó u$s 500 millones con vencimiento en 2034, su primera operación internacional desde 2017. De esos fondos, hasta u$s 350 millones se destinarán a obras públicas e infraestructura y otros u$s 150 millones al pago y refinanciación de deuda.
La colocación también sirvió para medir el apetito de los inversores. Recibió ofertas por u$s 1100 millones, más del doble de la emisión. La provincia terminó pagando una TIR de 7,65%, unos 15 puntos básicos por encima de lo esperado. Sin embargo, PPI destacó que fue una de las colocaciones subsoberanas más competitivas de los últimos meses: únicamente la Ciudad de Buenos Aires logró una tasa inferior con su emisión realizada en mayo.
La calificación de cada provincia
Si bien es cierto que la mejora del soberano abrió la puerta del financiamiento, Moody’s considera que la próxima etapa dependerá mucho menos del contexto argentino y mucho más de la situación de cada provincia. Tras elevar la calificación de Argentina, la agencia revisó las notas de once provincias.
Más allá de las mejoras, dejó una advertencia: “el desempeño fiscal de las provincias será más moderado durante los próximos 12 a 18 meses y cada vez más diferente entre emisores”, como consecuencia del menor crecimiento de los ingresos, la reducción de las transferencias nacionales y mayores presiones sobre el gasto. En otras palabras, la mejora del país ya no alcanzará para sostener a todos los distritos por igual.
La Ciudad de Buenos Aires tiene el perfil más sólido apoyada en su elevada generación de recursos propios. También mejoraron Córdoba, Mendoza y Santa Fe, favorecidas por economías más diversificadas y perfiles de deuda manejables.
Entre Ríos recibió una mejora junto con perspectiva positiva luego de aliviar sus vencimientos mediante operaciones de manejo de deuda, mientras que Río Negro mantuvo su calificación, pero mejoró su perspectiva por las expectativas vinculadas al desarrollo energético.
El escenario es diferente para otros distritos. Buenos Aires continúa limitada por un elevado endeudamiento, un perfil de vencimientos exigente y una fuerte exposición a deuda en moneda extranjera.
Chaco mantiene una alta dependencia de las transferencias nacionales y una reducida capacidad para generar recursos propios. En Chubut persisten el deterioro operativo y el aumento de la deuda, aunque las regalías petroleras ayudan a amortiguar parte de las tensiones financieras. Tierra del Fuego, por su parte, sigue mostrando uno de los perfiles más débiles por la combinación de déficits persistentes, escasa liquidez y una elevada dolarización de sus pasivos.
Fitch también introduce algunos matices sobre el caso neuquino. Si bien considera que la provincia presenta un “riesgo de refinanciación relativamente bajo” gracias a sus resultados fiscales equilibrados y al crecimiento de los ingresos propios, advierte que “la incertidumbre de mediano plazo permanece”, ya que buena parte de su desempeño depende de la evolución del sector petrolero y gasífero. Además, recuerda que más del 92% de la deuda provincial continúa denominada en moneda extranjera.
Próximas emisiones
PPI destacó que, “a pesar del deterioro reciente en el apetito por los activos emergentes, las provincias argentinas continúan avanzando con sus planes de financiamiento en los mercados internacionales”.
En ese contexto, la firma anticipa que San Juan sería la próxima en salir al mercado con una emisión de hasta u$s 600 millones, destinada a financiar infraestructura para el desarrollo minero.
Esto se da en un contexto en el que el monto de obligaciones negociables (ON) colocado en el mercado de capitales ya representa el 45% del financiamiento en la plaza local este año. Y, desde las elecciones de medio término de 2025, las colocaciones del sector privado cayeron 37%, mientras que las de Nación y provincias se multiplicaron por diez.
Es decir que se ve una mayor participación de la deuda soberana y subsoberana mientras el volumen total se mantuvo prácticamente estable.
“El Gobierno y las provincias buscan capitalizar el interés de la gente en las ON como instrumento para no dejar los dólares sin generar ganancia. Creo que se ve una fuerte oferta de dólares y eso genera la oportunidad de fondearse en moneda extranjera más barato que en pesos”, indicó a El Cronista el economista de Eco Go Sebastián Menescaldi.