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Durante años, el plazo fijo fue el refugio preferido de los argentinos para resguardar sus pesos y obtener una rentabilidad previsible sin asumir grandes riesgos. Sin embargo, en los últimos años muchos ahorristas comenzaron a explorar nuevas herramientas financieras que, con niveles de riesgo similares, permiten acceder a rendimientos más atractivos.
En ese escenario, una alternativa gana cada vez más protagonismo entre quienes buscan hacer rendir su dinero a corto plazo sin resignar previsibilidad: las cauciones bursátiles.
Según explicó a El Cronista Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, estos instrumentos permiten invertir desde un día hábil, cuentan con una tasa pactada desde el inicio y una fecha de vencimiento conocida, pero actualmente ofrecen rendimientos superiores a los de un plazo fijo tradicional.
La opción que supera al plazo fijo para invertir a corto plazo
Para Parreira, las cauciones bursátiles son una de las herramientas más atractivas para quienes necesitan mantener sus inversiones en pesos durante períodos breves, pero sin resignar rendimiento.
Actualmente, explica, ofrecen tasas cercanas al 21% nominal anual y se diferencian del plazo fijo porque permiten elegir plazos mucho más cortos. Además, el rendimiento queda definido desde el inicio de la operación y las garantías son administradas por el propio mercado.
La principal desventaja es que el dinero queda comprometido hasta el vencimiento de la caución, por lo que no puede retirarse de manera anticipada. Además, hay que contemplar las comisiones asociadas a la operatoria.
Aun así, para quienes tienen obligaciones con fechas determinadas y buscan maximizar el rendimiento de sus pesos sin asumir riesgos significativos, se presentan como una alternativa cada vez más competitiva frente al plazo fijo tradicional.
Qué otras alternativas existen para hacer rendir los pesos
La elección del instrumento adecuado depende, en gran medida, de cuándo se necesitará utilizar el dinero.
Para necesidades inmediatas, Parreira recomienda las cuentas remuneradas y los fondos comunes de inversión money market. Estas opciones permiten mantener una elevada disponibilidad de los fondos mientras generan algún rendimiento.
Sin embargo, advierte que las tasas son variables y que, en el caso de los fondos, los rendimientos no están garantizados. Además, es importante conocer las condiciones y horarios de rescate.
Por otro lado, los inversores más conservadores siguen encontrando en el plazo fijo una herramienta válida. Su principal ventaja es que permite conocer desde el inicio cuánto se cobrará al vencimiento, aunque tiene la desventaja de inmovilizar el dinero durante al menos 30 días.
Cuando el horizonte de inversión es algo más extenso, aparecen otras alternativas como las letras del Tesoro o los fondos de renta fija de corto plazo. No obstante, estos instrumentos incorporan riesgo de precio. Por eso, quienes necesiten recuperar el dinero de forma anticipada podrían obtener un resultado diferente al rendimiento que proyectaban al momento de invertir.
“En definitiva, no elegiría la alternativa que más tasa ofrece, sino la que permite obtener un rendimiento razonable sin comprometer el dinero que necesitamos utilizar”, sostiene el especialista.
Qué estrategia conviene seguir para obtener mejores resultados
Más que buscar la tasa más alta del mercado, Parreira sostiene que la clave está en organizar las inversiones según el momento en que se necesitará utilizar cada parte del capital.
“No tiene sentido mantener todo el capital disponible inmediatamente si sabemos que una parte recién se utilizará dentro de 30 o 60 días, pero tampoco conviene inmovilizar fondos que podemos necesitar mañana para conseguir una tasa algo mayor”, afirma.
Por eso, desde Grupo Sigma impulsan una estrategia de administración de liquidez por vencimientos. El objetivo es distribuir los fondos entre distintos instrumentos de acuerdo con las futuras necesidades de efectivo.
Por ejemplo, una persona que disponga de $ 1.000.000 y necesite utilizar $ 300.000 durante la próxima semana podría dejar ese monto en un money market o una cuenta remunerada. Los $ 400.000 que utilizará dentro de 30 días podrían colocarse en cauciones bursátiles, mientras que el dinero restante podría destinarse a instrumentos de renta fija de corta duración, siempre considerando sus riesgos y costos.
“Combinar instrumentos no garantiza una rentabilidad superior, pero permite administrar mejor los vencimientos y evitar ventas anticipadas”, explica.
Qué hay que mirar antes de elegir una inversión
A la hora de comparar alternativas, Parreira considera que uno de los errores más frecuentes es tomar decisiones basándose únicamente en la tasa anunciada.
“El primer error es comparar tasas sin considerar que pueden estar expresadas de manera diferente”, advierte.
El especialista recuerda que no es lo mismo analizar una tasa nominal anual (TNA), una tasa efectiva mensual (TEM) o una tasa de rendimiento hasta el vencimiento (TIR). Para realizar una comparación correcta es necesario unificar los plazos de análisis y contemplar todos los costos asociados.
Como ejemplo, Parreira señaló que una caución puede ofrecer alrededor del 21% nominal anual, mientras que una letra de tasa fija con vencimiento en enero puede presentar un rendimiento cercano al 26% anual hasta su vencimiento. Sin embargo, no se trata de instrumentos equivalentes: la caución tiene una tasa pactada para un plazo corto, mientras que la letra incorpora riesgo soberano y puede variar de precio si se vende anticipadamente.
También recomienda evaluar la liquidez real de cada instrumento. Mientras un money market puede ofrecer rescate prácticamente inmediato, una caución obliga a esperar al vencimiento y un título público requiere venderse en el mercado si se necesita recuperar el dinero antes de tiempo.
Por último, sostiene que es fundamental analizar el rendimiento neto luego de descontar comisiones, gastos e impuestos, además de compararlo con la inflación esperada.
“El error más frecuente es elegir la tasa más alta sin preguntarse qué riesgo estamos asumiendo, cuándo podremos recuperar el dinero y cuánto vamos a ganar efectivamente después de todos los costos”, concluye.