Desde enero, las empresas ya pueden comprar dólares para mandar al exterior los dividendos del 2025. Pero como la mayoría de los balances cierran el 31 de diciembre, las asambleas de accionistas suelen ser a mediados de abril, por lo que ahí será el día D para ver lo que puede llegar a ocurrir en el mercado de cambios.

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, la consultora de Marina Dal Poggetto, estima que durante el año pasado las empresas en la Argentina lograron utilidades por el equivalente a unos u$s 10.000 millones.

Gran parte será reinvertido en el país, por lo cual el monto a girar estará entre u$s 3000 millones y u$s 3500 millones, que prevé será compensado por el RIGI o nuevas inversiones extranjeras directas.

Quiénes girarán

En cambio, entiende que seguro los bancos internacionales girarán, también algunas terminales automotrices, al igual que empresas japonesas, que tienen normas de compliance muy severas.

Las energéticas, en cambio, pueden ser de las que decidan reinvertir sus dividendos, por cuanto necesitan otro flujo. “Pero no todas. Algunas, con menores valores de venta del petróleo van a ver con buenos ojos que les giren divisas para reducir la necesidad de financiamiento”, alerta Menescaldi.

Dividendos acumulados

De acuerdo a las cifras que manejan en EcoGo, quedan dividendos acumulados por las empresas entre 2020 y 2024 por u$s 23.000 millones, que no podrían girarse, ya que el fin del cepo es sólo para las utilidades del 2025.

Por lo tanto, deberían ser capitalizadas, o las irán sacando con futuras utilidades, ya que hay compañías multinacionales que están esperando desde 2020 poder recibir sus dividendos desde la Argentina.

Más allá del horizonte

De hecho, lo que más miran los inversores externos para decidir si reinvertir sus utilidades o no es hacia dónde va el país. En este sentido, según recalca Emilio Botto, Jefe de Estrategia de Mills Capital Group, la aprobación del Presupuesto y de la Ley de Inocencia Fiscal fue una señal positiva, pero es un proceso paso a paso.

“El Presupuesto es clave porque ordena el frente fiscal, evita iniciativas que atenten contra el superávit fiscal y habilita herramientas de manejo de pasivos, como canjes o una eventual vuelta al mercado internacional”.

“Dicho eso, el partido no está ganado: la ley laboral quedó pendiente para febrero y, aun cuando se apruebe, su impacto real no es inmediato. Son avances que mejoran expectativas y definen una trayectoria más sólida hacia un crecimiento sostenible.”

La pata fiscal

Desde la consultora LCG van en la misma línea: “Por lo pronto, es bueno saber que cada vez es más amplia la convicción de que el equilibrio fiscal le da robustez a cualquier proceso económico".

“Pero al mismo tiempo, no parece haber un convencimiento de que la sostenibilidad del proceso pasa por incrementar la base de productos exportados, y que no queden concentrados en soja, hidrocarburos y minería”.

Estrategia integral

“Para ampliar esa base exportadora hacen falta una estrategia integral, que incluya colaboración del Estado para conocer características de los mercados externos, coordinación en sectores o empresas complementarias, mejoras en infraestructura y logística, financiamiento, simplificación de normas, formación de recursos y llegada de empresas del exterior”.

“Si no se consigue este impulso de bienes y servicios vendidos al exterior, con las inversiones asociadas, el crecimiento estará limitado al consumo, lo cual genera más importaciones y tensiones en el flujo de dólares”, concluyen.