El acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos sigue en una etapa preliminar, por lo cual “es todavía una declaración de intenciones y una hoja de ruta que se continuará seguramente”, señala Emilia Val, investigadora del CONICET, a El Cronista.

El objetivo de este tratado comercial sería facilitar el comercio y la inversión para contribuir a consolidar el frente externo y lograr una acumulación más sólida de divisas, lo que implicaría un incremento de las reservas. Aún no está claro cómo será el futuro del swap chino, que hoy está contabilizado en el balance del Banco Central.

Hector Giuliano, Licenciado en Administración especializado en deuda externa, analiza el uso que hace el Gobierno del swap chino y del estadounidense. “Ambos se utilizan para pagar servicios de deuda y no para aumentar reservas. Para este último fin, el Gobierno ha tomado préstamos y el acuerdo de los u$s 20.000 millones, que no se formalizó todavía, ni por parte de EE.UU. ni de los bancos extranjeros, si viene, iría a reforzar reservas”, detalla.

Por otro lado, el analista asegura que es difícil hacer una evaluación de los usos e impactos de este tratado comercial porque no hay información transparente al respecto.

No obstante, muchos especialistas han advertido que lo conocido hasta ahora deja entrever la consolidación de una relación desigual y asimétrica en la que el mayor beneficiario serán los EE.UU. Val dice que “se establecen más compromisos por parte de Argentina que afectarían la producción local y abriría posibilidades muy limitadas para las exportaciones nacionales”.

Señales de advertencia

Eso enciende varias señales de advertencia entre los analistas. “Creo que puede generar un déficit comercial si es tan favorable para los productos estadounidenses”, alerta la doctora en Economía y experta en deuda externa, Noemí Brenta.

Así, por el momento, este acuerdo parece no implicar un ingreso directo e inmediato de dólares a la Argentina, o asegurar mercados de exportación, ni un alivio inmediato para el balance de reservas.

“Que eso suceda dependerá de si este marco deriva efectivamente en flujos comerciales o financieros más favorables”, indica Val.

America First

Un elemento clave en ese sentido será cuántas concesiones estará dispuesto a realizar Donald Trump en su concepto de “America First”, lo que determinará si el país logra o no mayores beneficios.

Otro tema central en este acuerdo es la relación de la Argentina con China y en esa cuestión viene involucrada también la negociación del swap con ese país.

“EE.UU. mantiene una disputa comercial, tecnológica y geopolítica con el gigante asiático y parte de lo que le exige a nuestro país es que recorte sus vínculos con esa nación”, analiza Val.

Sin embargo, Brenta menciona que el gobierno argentino dijo recientemente que tiene intenciones de activar un nuevo tramo del swap chino para atender el vencimiento de enero.

Podría lograrlo si negocia con China, pero el problema es que viene dando de baja varios proyectos chinos y avanza con las empresas estadounidenses para privatizar compañías públicas, como Nucleoeléctrica”, dice la economista.

En ese sentido, afirma que es muy probable que los compromisos que asumió con EE.UU. no se lo permitirían porque incluyen el enfriamiento de la relación con el país oriental. “De hecho, incluso la posición de Argentina sobre Taiwán ha cambiado”, recuerda Brenta.

Así, Val anticipa que “no sería extraño que en el futuro el alineamiento progresivo de Milei con Trump suponga una cancelación del swap chino, pero para ello necesitará espalda financiera, que -por ahora- no tiene”.