Llega el cierre de junio y con eso se acerca el final del ciclo alto de liquidación del agro, que suele darse entre mayo y junio. Esto podría comenzar a restar flujo de dólares al mercado, lo cual podría representar un riesgo desde el lado cambiario. El mercado debate sobre la conveniencia de dolarizar carteras o apostar al carry trade.
Pico estacional del agro
Entrando ya en la última semana de junio, la liquidación del agro se encuentra cerca de su pico estacional anual.
En lo que va del mes, la soja liquidó más de u$s 2000 millones. Se vendieron 3720 millones toneladas de soja en las dos primeras semanas de junio.
Esta cifra marca volúmenes similares a los mejores registros de mayo, mes que históricamente presenta los mayores niveles de liquidación.
Esta es la última semana completa (más el próximo lunes 30/6) antes de que las retenciones a la soja, el maíz, el girasol, el sorgo y sus derivados regresen a los niveles de mediados de enero, previos a la baja temporal.
A partir del martes 1 de julio, la alícuota para la soja subirá del 26% al 33%, y la del maíz del 9,5% al 12%.

Esto podría comenzar a restar flujo de dólares al mercado, lo cual podría representar un riesgo desde el lado cambiario.
Natalia Martin, analista de Research de Portfolio Personal Inversiones (PPI), resaltó que la baja temporal de retenciones para la mayoría de los productos agrícolas desplazó el pico estacional de liquidaciones, habitualmente concentrado entre abril, mayo y junio.
En este contexto, Martin considera que es esperable que el sector agropecuario acelere las liquidaciones en el MULC durante estos días, y que ese ritmo se desacelere una vez finalizada la ventana de incentivos.
De esta manera, advierte que, si bien es difícil proyectar con precisión el comportamiento del mercado en estos últimos días con retenciones reducidas, podemos asumir que, desde el 1 de julio, habrá una merma significativa en la oferta del agro lo que podría tener un correlato en el frente cambiario.
"En términos del MULC, esto implicaría una menor disponibilidad de divisas que podría generar cierta presión alcista sobre el tipo de cambio", alertó.
Desde el 21 de mayo pasado, cuando se anunció la prórroga de la baja temporal de retenciones al trigo y la cebada, y por complemento, la ratificación de la vuelta de las retenciones para el resto de los cultivos, la liquidación del sector promedia unos u$s 180 millones diarios.
Sin embargo, la semana pasada, excepcionalmente corta por dos feriados locales (lunes y viernes) y uno estadounidense (jueves), este promedio cayó a u$s 150 millones diarios.

Los analistas de Adcap Grupo Financiero resaltaron que junio apunta a ser record histórico (para el mes) en términos de liquidación de los dólares del agro.
Según señalaron, esto está ayudando a presionar al dólar oficial a la baja. "En lo que queda del mes, posiblemente veamos una dinámica similar. Ahora bien, estas liquidaciones, por el contrario, pensamos que serán menores al patrón histórico, lo que implica que el MULC estará relativamente más demandado, y la presión irá hacia el otro lado", advirtieron.
Dicho esto, agregaron que la estrategia de cobertura depende en gran medida si el dólar sigue bajando en el corto plazo, lo que amplifica la potencial reversión en la segunda mitad del año.
"Con el dólar cerca de $ 1200, no veíamos la cobertura tan atractiva. Más cerca de $ 1150, pensamos que podríamos cerrar las posiciones de carry para tomar ganancias", sostuvieron.
En cuanto a la conveniencia de dolarizar, desde Adcap Grupo Financiero entiende que cuando el dólar se ubica en niveles de $1150, la dolarización de carteras luce más conveniente.
"Los valores del dólar de la semana pasada, por debajo de $1150, estuvieron según nuestro análisis, cerca de lo que definimos como ´la banda dentro de la banda´. Esto un intervalo donde el dólar flota efectivamente, que es menor que la banda del Central. Llegados esos valores, el atractivo por dolarizar los portafolios aumenta", detallaron.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, coincide en que nos encontramos en las últimas semanas de cosecha gruesa, y el mercado seguirá de cerca la dinámica de los flujos, en un contexto en que este nivel de tipo de cambio real presiona sobre salidas de dólares.
Además, advierte que debemos considerar que las elecciones legislativas son en octubre, y suelen ser eventos en los que, al menos parte del mercado opta por dolarizar carteras.
"Una opción podría ser la compra directa de dólares, pero otra opción los bonos dollar linked, que rinden hoy en el mercado secundario a tasas que pueden ser atractivas", indicó Franco.
Expectativas devaluatorias contenidas
Mirando en términos de expectativas devaluatorias, el mercado espera un salto de 3,3% (TEM) en el tipo de cambio para julio, de 2,93% (TEM) para agosto y de 2,6% en promedio para los meses de septiembre y octubre.
Luego, para los plazos más largos, el mercado espera una variación cambiaria de entre 2,3% y 2,1% (TEM), según los contratos de dólar futuro en A3 Mercados (ex Matba Rofex).

Por otro lado, la volatilidad en el tipo de cambio ha caído con fuerza desde la salida del cepo.
Tomando el promedio de los últimos 5 días, la volatilidad anualizada en el contado con liquidación (CCL) se ubica en torno al 5%.
En lo que respecta al dólar oficial, el mismo se ubica en niveles del 7% anualizado.
En ambos casos se ha evidenciado un notable colapso en la volatilidad el tipo de cambio ya que desde la salida del cepo, el dólar se ha mantenido en niveles de entre $1150 y $1200.

Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, consideró que si bien estamos ingresando en la parte final del pico estacional de liquidación del agro, esto no implica necesariamente que sea momento de dolarizar masivamente las carteras.
Para Maquieyra, hay dos factores que pueden seguir sosteniendo la oferta de divisas.
Por un lado, el ingreso de capitales extranjeros en busca de oportunidades ante un escenario de incipiente normalización macroeconómica; por el otro, el mayor protagonismo que podrían tener las exportaciones energéticas, especialmente del sector petrolero.
"En este contexto, una estrategia diversificada y gradual, que combine activos en pesos con cobertura cambiaria y permite capturar oportunidades en moneda local sin descuidar la exposición al dólar ante eventuales shocks", sostuvo.

Isabel Botta, Product Manager en Balanz, agregó que en el caso de que se registre una suba en el tipo de cambio en las próximas semanas, estaría en línea con patrones estacionales.
"Por un lado, finaliza el período de mayor liquidación de divisas por parte del agro; por otro, suele haber una mayor demanda asociada a la dolarización de aguinaldos. A esto se suma en caso de que haya alguna posibilidad de una baja en las tasas en pesos, lo que podría incentivar el desarme de posiciones en moneda local y generar presión adicional sobre el tipo de cambio", sostuvo.
De todas formas, Botta recalcó que no se espera que estos factores deriven en movimientos disruptivos.
"El tipo de cambio ha mostrado una flotación contenida, con una marcada tendencia a situarse cerca del centro del rango establecido por el esquema de bandas, por lo que podrían producirse momentos de alza, pero no se anticipa que sean de gran magnitud", dijo.
Dolarización de carteras ¿sí o no?
La biblioteca hoy se divide entre aquellos que ven riesgos cambiarios y que, por lo tanto, prefieren dolarizar carteras.
Del otro lado se encuentran aquellos que consideran que aun existen chances de que se mantenga la actual estabilidad cambiaria, dándole aire al carry trade, al menos por unos meses más.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, afirmó que no ve que aun sea el momento ideal para dolarizarse.
"Por un lado, el agro viene liquidando con demoras y por ende seguirán ingresando dólares por lo menos hasta fin de mes. En segundo lugar, desde Insider entendemos que el gobierno buscará mantener el tipo de cambio lo más estable posible -entre $1.100 y $1.200- para lograr sus metas de inflación mensual cada vez más cercana al 1% de cara a las elecciones de octubre", señaló.
De esta manera, Lazzati resaltó que mantiene su visión de carteras diversificadas en moneda local y una parte en dólares, para aprovechar el persistente carry pero sin descuidar la cobertura en moneda dura teniendo en cuenta el oscilante contexto internacional.
Por su parte, Martin sí ve riesgos cambiarios y considera conveniente dolarizar parte de las carteras.
Por lo tanto, para perfiles conservadores Martin ve con buenos ojos tomar posición en obligaciones negociables (ONs) en dólares de emisores con alta calidad crediticia.
"Tal es el caso de YPF (YM34O) e YPF Luz (YFCJO), que actualmente ofrecen rendimientos en dólares atractivos, alrededor del 8,3%, permitiendo obtener un retorno sólido sin comprometer el perfil defensivo de la inversión. Complementariamente, consideramos oportuno diversificar con deuda provincial. Dentro de este universo, el bono de Mendoza con vencimiento en 2029 se destaca con un rendimiento cercano al 8% en dólares, configurando una relación riesgo-retorno favorable frente a comparables", indicó.
Por otro lado, para quienes estén dispuestos a asumir un mayor riesgo, Martin ve a los CEDEARs como una alternativa atractiva.
"Los Cedear ofrecen una doble exposición: por un lado, al desempeño de los activos subyacentes internacionales; por otro, al tipo de cambio contado con liquidación (CCL), lo que los convierte en una vía indirecta pero efectiva de cobertura frente a una eventual presión cambiaria. Dentro de este universo, destacamos CEDEARs como SPY, META, Google (GOOGL), Nvidia (NVDA), Exxon Mobile (XOM) y el ETF del sector energético (XLE)", puntualizó.

En cuanto a la dolarización para atesorar, dado que estos movimientos son cíclicos, Botta agregó que, quienes busquen hacerse de dólares podrían anticiparse a una leve volatilidad en las próximas semanas.
Sin embargo, Botta entiende que, en lugar de solo adquirir dólares si no es con un fin de consumo, para quienes se sientan más cómodos en esta moneda, sería más conveniente considerar alternativas de inversión que ofrezcan cobertura, como obligaciones negociables en dólares o CEDEARs, para generar rendimiento.
"Si el objetivo es únicamente la dolarización, podría estarse perdiendo la oportunidad de aprovechar el rendimiento en moneda local", indicó.
Julio Calcagnino, Research Team Leader de TSA Bursátil, comparó una opción en pesos (Boncap T15D5) y una opción en dolares (GD35) para determinar el mayor atractivo entre ambos.
En ese sentido, explicó que se requiere que el dólar suba mas del 13% para que comience a ser mas conveniente el posicionamiento en un bono en dolares.
"Asumiendo un escenario "conservador", en el que la TIR del GD35 se mantiene constante al vencimiento del T15D5, el GD35 se revalorizaría +2,2%. Por su parte, el T15D5 muestra un rendimiento directo en pesos de +15,5%. En consecuencia, un avance del +13,0% en el tipo de cambio deja a un inversor indiferente entre una u otra alternativa, precisándose una depreciación mayor para favorecer las posiciones en dólares", dijo.
Sin embargo, Calcagnino agregó que, de materializarse un escenario positivo para los Globales de la mano de unos resultados electorales contundentemente positivos para el oficialismo, el GD35 podría revalorizarse +20,5% si convergiese a la curva soberana de El Salvador con una TIR aproximada del 8,5%, siendo indiferente el inversor ante una apreciación del tipo de cambio de -4,2%.














