La reciente suba del dólar, que ya supera los $ 1500 para la venta, representa un cambio de tendencia respecto a la estabilidad que se venía observando en los primeros meses del año.
La cotización oficial había cerrado mayo a $ 1430, 50 pesos por debajo del valor al que concluyó 2025. Sin embargo, el mercado financiero exhibió en junio una fuerte alteración en la dinámica cambiaria: la divisa saltó $ 70, en un contexto donde creció la demanda por cobertura tras el pago del aguinaldo.
A esta tendencia se le sumó el aumento del dólar a nivel global, motorizada por movimientos en los mercados internacionales y los episodios de volatilidad financiera, principalmente ante las tensiones en Medio Oriente.
Esta combinación de factores geopolíticos y locales cortó el letargo cambiario. Desde fines de mayo, el tipo de cambio mayorista acumula un alza de casi 6%, el avance más significativo desde el incremento del 5,6% registrado en octubre de 2025. En sintonía con esta dinámica, el dólar CCL se movió en la misma dirección hasta ubicarse en los $ 1573, con un repunte del 5,7% en el último mes y medio.
¿Esta escalada enciende una señal de alarma cambiaria? Lo cierto es que, a corto plazo, el sector privado descarta una eventual corrida al dólar. Según un reciente análisis del IERAL, la flexibilización del tipo de cambio funciona como “un amortiguador necesario frente a shocks externos”.
En concreto, el informe destacó que la cotización mayorista todavía se mantiene un 18% por debajo del techo del esquema de bandas, hoy en torno a los $ 1823. Desde esa perspectiva, sostiene que “no existen argumentos sólidos para conjeturar que el escenario actual anticipe un quiebre hacia una mayor inestabilidad en la segunda mitad del año”.
Por qué subió el dólar
Para IERAL, la aceleración del dólar no responde “a desequilibrios monetarios locales, sino al fortalecimiento global de la divisa norteamericana”. Es que, desde mediados de mayo, el Dollar Index -que mide el comportamiento del dólar frente a las principales monedas desarrolladas- avanzó un 3,2%.
En paralelo, este movimiento afectó a otras monedas de la región. Concretamente, el real brasileño se depreció un 5,3% al pasar de 4,91 a 5,15 unidades por dólar.
El cambio en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal fue “determinante” para este escenario, señaló el documento.
Esta dinámica provocó que los inversores recalibraran sus estrategias y comenzaran a descontar que las tasas de interés estadounidenses permanecerán elevadas durante más tiempo. Asimismo, asignaron “una probabilidad cercana al 50% a una suba de 25 puntos básicos a partir de septiembre”.
Al mismo tiempo, este escenario elevó el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano y generó una salida de capitales de los mercados emergentes hacia activos considerados más seguros.
El contexto externo coincidió también con el incremento de la demanda privada de dólares en Argentina, donde algunos inversores desarmaron sus carteras en pesos para comprar dólares o instrumentos de cobertura.
Otros factores puntuales, como la compra de divisas por parte de empresas energéticas para girar dividendos y el cobro del medio aguinaldo, sumaron presión sobre el mercado doméstico.
Qué medidas adoptó el BCRA para blindar el dólar y sus límites
Frente a este escenario, el Banco Central (BCRA) optó por contener la suba del dólar mediante herramientas financieras. Este despliegue incluyó la participación en el mercado de futuros y ventas agresivas de bonos indexados al dólar (dollar linked).
IEREAL advirtió que este mecanismo, si bien permite preservar el stock de reservas, no sustituye “el poder de fuego” que otorga un stock suficiente de reservas líquidas, estimadas actualmente en torno a los u$s 25.000 millones.
“Esta dinámica denota, en los hechos, la implementación de un esquema de flotación sucia (o administrada)”, añadió el informe.
Otra señal de atención radica en el aumento de la demanda de cobertura. El interés abierto en futuros creció desde u$s 2790 millones a fines de mayo hasta u$s 3650 millones al 7 de julio.
Qué pasará a fin de año
Pese al repunte del dólar, IERAL anticipó que el mercado espera “un reacomodamiento gradual del tipo de cambio para la segunda mitad del año” y descartó la posibilidad de una devaluación brusca.
Respecto a los contratos de dólar futuro, las posiciones con vencimiento en diciembre proyectan una cotización cercana a los $ 1642, con una tasa implícita efectiva anual del 22%.
Hacia adelante, la evolución de la cotización dependerá de lo que suceda en Estados Unidos. “Si los indicadores laborales profundizan su debilidad o las presiones inflacionarias ceden, y la Reserva Federal acompaña dicho diagnóstico (...), se favorecería una flexibilización de las tasas de interés. Bajo este escenario, el Dollar Index podría retroceder, otorgando un respiro al peso argentino“, señaló.
“De lo contrario, si la actividad económica en USA se mantiene robusta, las tasas continuarán en torno al límite superior de su rango anual, prolongando la fortaleza global de la divisa norteamericana”, planteó el informe.