Mucha expectativa existe en la plaza local sobre la licitación de deuda del Tesoro que se concretará hoy. Posee como novedad el nuevo Bonar en dólares a 2027, una jugada del ministro Caputo para sumar divisas para el próximo gran vencimiento de deuda de julio. En paralelo se concretará la subasta de papeles en pesos con una señal esperada por operadores sobre las tasas en pesos y la posibilidad de que el Tesoro vuelva a efectuar una absorción monetaria.
El lunes la Secretaría de Finanzas dio detalles del nuevo Bonar a licitarse hoy. En cada subasta quincenal se ofrecerá este papel en dólares con vencimiento el 30 de octubre del 2027 por un monto de hasta u$S 150 millones. Al día siguiente a cada licitación se realizará una segunda ronda destinada a ampliar la emisión por hasta u$s 100 millones adicionales, al precio de corte de la subasta.
Cuánto paga el Bonar
El BONAR tendrá un cupón del 6% anual, pagadero mensualmente, y se licitará el precio. El programa de emisión de este bono, tendrá un monto máximo de hasta u$s 2000 millones. Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026. Cabe consignar que este BONAR vence dentro de la actual gestión de Javier Milei por lo que elimina el riesgo de un posible cambio de administración en las presidenciales del año próximo.
El diseño del papel resulta atractivo para el ahorrista en dólares dado que el BONAR es como un alquiler: se cobra una renta mensual. Como seguramente no se lo colocará a una paridad del 100%msino por debajo, el rendimiento para el que lo conserve hasta el vencimiento será del orden del 8% anual.
“Excelente noticia que salgamos a licitar bonos en dólares. El mercado necesita recuperar la confianza luego de años de destrucción y despilfarro. Si todo nuestro ahorro, que hoy está juntando polvo, se vuelca a la actividad a través del mercado financiero, vamos a poder pensar en volver a crecer sostenidamente. Necesitamos recuperar el crédito a largo plazo y este es un gran paso” destacó el extenista, analista financiero y ahora diputado por LLA, Diego Hartfield.
Para Grit Capital, “la introducción del AL27C (el nuevo Bonar) representa una innovación táctica significativa. Con una duración modificada cercana a 1,6 años y vencimiento antes del próximo ciclo electoral presidencial, limita significativamente tanto el riesgo de duración como la exposición al ciclo político. Desde la perspectiva de precios, si se emite cerca de la paridad con un rendimiento del 6%, una compresión de 100 puntos básicos en los diferenciales generaría aproximadamente entre el 1,5% y el 1,6% en apreciación del capital, que, combinada con el cupón, produciría una rentabilidad total potencial cercana al 7,5% en un horizonte de doce meses. Por lo tanto, en un escenario de normalización continua del riesgo soberano, este instrumento ofrece un perfil ajustado al riesgo atractivo para los inversores que buscan exposición a mercados emergentes de corta duración”. Agrega que “estratégicamente, el bono también podría servir para absorber los ingresos de la próxima amortización de Bopreal y para movilizar una parte de los más de 38.000 millones de dólares que se mantienen actualmente en depósitos bancarios del sector privado. De tener éxito, esto podría reducir la urgencia de una nueva emisión internacional en un momento en que los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo se mantienen cerca del 9% al 9,4%”.
¿Qué puede pasar con la licitación de deuda en pesos? “Dentro del segmento de moneda local, el argumento de inversión difiere según el tipo de instrumento. Los bonos ligados a la inflación se benefician principalmente de la compresión del rendimiento real, más que de una rápida desinflación únicamente. Si la inflación se modera gradualmente y los rendimientos reales disminuyen desde los niveles elevados actuales, los inversores pueden obtener ganancias de capital además del carry” destaca Grit Capital. “Por el contrario, una rápida caída de la inflación sin una disminución correspondiente de los rendimientos reales reduciría el ajuste del principal y debilitaría las rentabilidades. Los bonos ligados al dólar, en cambio, funcionan principalmente como un seguro contra ajustes discretos del tipo de cambio” concluye.