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Bitcoin no logra consolidarse como activo refugio en un contexto que, en teoría, debería jugar a su favor. Con un dólar global más débil y episodios recurrentes de volatilidad financiera, el mercado volvió a buscar cobertura, pero esa demanda se canalizó mayormente hacia los metales preciosos y no hacia la mayor criptomoneda por capitalización de mercado.

El contraste se vio con claridad en las últimas ruedas. El oro y la plata corrigieron con fuerza el viernes, pero lograron rebotar rápidamente en las jornadas siguientes, y así recuperar parte de las pérdidas.

Bitcoin, en cambio, no acompañó ese movimiento. Tras la caída, el precio se mantuvo sin reacción relevante, con bajo volumen y sin señales claras de entrada de flujos.

Bitcoin opera sobre los u$s 72.000 y acumula en los últimos siete días una baja de 18%, su nivel más bajo en casi un año. Los datos recientes de trading muestran que la cripto perforó soportes técnicos clave, lo que activó liquidaciones forzadas en los mercados de derivados y profundizó la presión bajista.

En las últimas 24 horas se liquidaron posiciones en BTC por más de u$s 2560 millones, de acuerdo con información de mercado.

Este movimiento se da tras varias semanas de un claro sesgo risk-off en las principales clases de activos a nivel global. La debilidad en cripto coincidió, además, con tensiones en otros mercados, como episodios de volatilidad en los metales preciosos, ventas en el sector tecnológico y caídas en las acciones.

Ese comportamiento pone en cuestión su rol como “oro digital”. Mientras los metales capturan demanda automática en contextos de mayor incertidumbre o debilitamiento del dólar, Bitcoin muestra una dinámica más cercana a un activo de riesgo, altamente dependiente del sentimiento del mercado y de factores financieros específicos del ecosistema cripto.

El debasement trade, la estrategia que apuesta a que un dólar más débil impulse a los activos que funcionan como cobertura frente a la devaluación, resultó favorable para el oro y la plata, pero no para Bitcoin.

En enero, BTC cayó más de 11% y continúa lejos de sus máximos, pese a que las condiciones macro no se deterioraron de forma significativa en ese período.

A esto se suma la ausencia de catalizadores claros en el corto plazo. Parte del impulso previo estuvo asociado a expectativas regulatorias y políticas que no se tradujeron en cambios inmediatos sobre la demanda. Sin nuevos drivers, el precio quedó más expuesto a tomas de ganancias y a la cautela generalizada de los inversores.

Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, dijo a El Cronista que es importante analizar la caída del BTC, hasta cerca de u$s 73.000, sin dejar por fuera el contexto.

“Desde hace un par de semanas, los mercados globales han estado muy volátiles y con movimientos pronunciados como reacción a nuevas declaraciones de Donald Trump sobre políticas comerciales y geopolíticas”, dijo.

Colombo recordó que más recientemente, se sumaron otros factores como la creciente probabilidad de un nuevo cierre del gobierno estadounidense, la incertidumbre sobre decisiones de la Fed junto a la amenaza de intervención del yen japonés, por mencionar algunas.

En ese marco, “Wall Street sufrió nuevas caídas en los principales índices. Si a esto le sumamos la gran discusión con respecto a la “Clarity Act” (ley que regula los aspectos generales de los Cripto Activos en EE.UU.), “podemos encontrar algunas explicaciones de los movimientos del BTC en los últimos días”, dijo el experto.

El rol del oro vs. Bitcoin

Colombo explicó que, a diferencia del oro, que ya es una reserva de valor institucionalizada por el mercado, Bitcoin tiene apenas 17 años. Si bien ya probó su usabilidad, seguridad y eficiencia como reserva de valor, todavía transita un proceso de maduración y eventualmente podría consolidarse también como medio de pago cotidiano.

“Todavía los estados discuten cómo regular el mundo cripto y eso lo vemos hoy en el gran debate en el sistema político de los Estados Unidos y otros países. Esto seguramente afecte la recuperación en el corto plazo, pero estamos convencidos que a largo plazo la tendencia continuará creciente como históricamente lo ha sido”, aseguró.

Para el experto, las correcciones son cíclicas y sanas. “Si miramos la evolución de BTC en los últimos 10 años, queda claro que es un activo que ha sabido revalorizarse de manera consistente”, concluyó.

Carolina Gama, Country Manager de Bitget para la Argentina, dijo a este medio que Bitcoin no actúa como un activo de refugio tradicional y debe ser entendido como un activo de alta volatilidad, “al igual que otros instrumentos de riesgo”.

“Su precio sigue influenciado por los movimientos del mercado financiero global, especialmente el S&P 500 y el sector tecnológico, dado que gran parte del capital institucional en cripto proviene de esos flujos”, comentó la experta.

Gama planteó que este debe ser un año de volatilidad en los mercados como un todo debido al complejo entorno macroeconómico y geopolítico. “Sin embargo, esta oscilación genera oportunidades para quienes sepan identificar puntos estratégicos de entrada y salida”, adelantó la experta.

Gama analizó que, por estos días, Bitcoin parece encontrar una zona de soporte cerca de los u$s 75.000. “A pesar de haber acumulado cuatro meses de caídas, este escenario puede traducirse en grandes beneficios a medio y largo plazo para quienes tengan la paciencia y la visión necesarias para entender el ciclo del mercado”, dijo Gama.

Bitcoin no logra posicionarse como refugio y sigue atado al clima macro

Por último, Ramiro Rodríguez, CFO de Fiwind, dijo que se podría decir que hoy en día Bitcoin no es percibido mayoritariamente como un activo de refugio de valor, sino más bien como un activo riesgoso y volátil, bastante sensible a cambios macroeconómicos.

“Para muchos jugadores institucionales Bitcoin es un activo especulativo, mientras que el oro hace décadas que es considerado el refugio de valor por excelencia”, explicó.

Se puede pensar que la suba de alrededor del 30% en el oro durante enero estuvo impulsada por las tensiones geopolíticas, ya que en estos escenarios los metales preciosos suelen ser el refugio de valor más elegido.

“Bitcoin, al ser tratado como un activo especulativo, no solo no acompañó esa suba sino que terminó a la baja, de forma similar a lo que ocurrió con el S&P 500”, explicó Rodríguez.

Rodríguez ejemplificó que, el viernes pasado, cuando cayó el oro y la plata podría verse como una toma de ganancias dada la magnitud de la suba que anotaron desde principios de enero. Pero Bitcoin, en cambio continuó a la baja “porque no hubo ningún driver que impulsara un cambio de tendencia”.

A corto plazo es probable que Bitcoin se mantenga lateral en estos niveles de precios, comentó el experto, “salvo que surja alguna noticia positiva que cambie la dinámica, como un giro en la política monetaria de EE.UU. que incremente la liquidez, una disminución de las tensiones geopolíticas, mejoras regulatorias o entrada sostenida de flujo institucional”, concluyó Rodriguez.