La morosidad se hizo una bola de nieve en los bancos, que empezó el año pasado cuando la tasa de plazos fijos mayorista trepó del 30 al 60%, razón por la cual las entidades subieron todas sus tasas activas.

No sólo eso, sino que también achicaron los plazos y las renovaciones de los préstamos, ante la incertidumbre de si la tasa seguiría subiendo.

Refinanciación

“Entonces, a los que en ese momento entraron en mora les cobraron tasas muy altas, que muchos no pudieron pagar”.

“Era el peor momento, pero ahora que las tasas bajaron, las entidades empiezan a negociar con su cartera de clientes morosos para ver si le condonan parte de esos intereses y extenderle los plazos para cancelar la deuda”, describe Guillermo Barbero, socio de First.

No sólo les deben condonar los intereses punitorios, sino también los compensatorios, que cuando habían entrado en mora eran muy altos. Lo negocian caso por caso, de acuerdo a la capacidad y voluntad de pago del cliente, según las ganas que tenga de volver a una situación irregular a una normal.

Bajar la mora

“Lo que se está viendo en los últimos meses es que varios bancos empezaron a ofrecer refinanciaciones a clientes que venían con dificultades para sostener el pago de sus créditos, especialmente en tarjetas y préstamos personales”.

“La lógica es bastante clara: en lugar de dejar que el crédito entre en mora, se busca reestructurar la deuda bajando la cuota mensual para que el cliente pueda seguir pagando”, explica Maximiliano Ramírez, director de Lambda Consultores.

Baja de tasas

En este contexto también ayudó la baja de las tasas en el sistema. Las tasas de los plazos fijos cayeron alrededor de 500 puntos básicos en los últimos meses, ubicándose hoy en torno al 20% anual, y eso le dio a los bancos algo más de margen para ofrecer refinanciaciones a tasas más bajas que las que tenían muchos créditos originados el año pasado.

“En algunos casos, las tasas de refinanciación pueden bajar entre 300 y 600 puntos básicos, o bien mantenerse en niveles similares, pero con plazos más largos, lo que reduce significativamente la cuota”, agrega.

Desde el punto de vista de las entidades, el objetivo es contener el deterioro de la cartera. Cuando un préstamo entra en mora, el banco tiene que constituir previsiones contables para cubrir potenciales pérdidas, lo que impacta directamente en los resultados.

Cartera deteriorada

Si la refinanciación logra que el cliente vuelva a pagar con cierta regularidad, el crédito puede mantenerse en una categoría de menor riesgo y el banco necesita previsionar menos capital. En términos prácticos, eso evita inmovilizar recursos y le permite a la entidad seguir canalizando crédito hacia la economía.

“Por eso la refinanciación aparece hoy como una herramienta bastante utilizada por los bancos, aunque todavía no se ve mucho en billeteras virtuales, buscando ayudar a sostener el nivel de pago de los clientes en un contexto donde el crédito creció fuerte en el último año, pero donde todavía los ingresos vienen corriendo detrás”, precisa Ramírez.

Irregularidad creciente

En este sentido, el último Informe de Bancos del BCRA aporta datos relevantes sobre el estado de la calidad de cartera de los créditos del sistema financiero: la irregularidad total alcanzó el 6,1% de la cartera, el mayor registro desde 2004 si se excluye el dato de febrero de 2020 (pandemia, también 6,1%).

Por tipo de crédito, los mayores valores corresponden a Personales (13,2%) y Tarjetas de crédito (10,1%), también en niveles no observados para la serie mensual que comienza en enero de 2010.

En el caso de las familias la irregularidad llega al 10,6% (la más alta mensual en la serie que arranca en 2010) y en las empresas es del 2,8% (la más alta desde enero de 2024 cuando alcanzaba el 4,2%).

Balances

“El monto de las previsiones en los balances de los bancos sumaba a enero unos $ 7,78 billones, que se compara con los $ 2,15 billones de igual mes de 2025, registrando así un aumento del 216,5% en 12 meses”.

“Esto tiene un impacto sobre el activo neto de las entidades, ya que disminuye el valor de los créditos en sus balances. De hecho, los cargos por incobrabilidad suman $ 1,42 billones”, señala Ramiro Tosi, director de Suramericana Visión.