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Alphabet atraviesa este jueves una de las peores jornadas de su história en Wall Street, cuando las acciones de la compañía, matriz de Google, llegaron a caer cerca de 13%, una corrección que pone en riesgo unos u$s 500.000 millones de capitalización bursátil.

El tropezón podría convertirse en la mayor pérdida diaria de valor de mercado de la compañía desde su salida a Bolsa. El derrumbe arrastra al Nasdaq, que llegó a caer alrededor de 2%, y vuelve a poner bajo presión a todo el llamado AI trade.

Alphabet presentó un trimestre con un crecimiento extraordinario en algunos de sus negocios vinculados con inteligencia artificial: los ingresos de Google Cloud más que se duplicaron hasta unos u$s 31.000 millones y la aplicación Gemini superó los 1.000 millones de usuarios. Sin embargo, como viene pasando en esta temporada de balances, el mercado se mostró inflexible y encontró dos problemas que definieron y pusieron contra las cuerdas a la valuación.

Si la IA de Google creció ¿dónde apareció el problema?

Fue el negocio tradicional de búsquedas el que creció menos de lo esperado y la compañía registró un flujo de caja libre negativo de unos u$s 9.000 millones.

La búsqueda sigue siendo fundamental para Alphabet porque representa aproximadamente la mitad de sus ingresos y es, además, una de las principales fuentes de dinero para financiar la expansión en inteligencia artificial.

En el tercer trimestre, los ingresos de búsqueda rondaron los u$s 63.000 millones, por debajo de los aproximadamente u$s 65.000 millones que esperaba Wall Street. El crecimiento también fue el más lento de los últimos cinco trimestres.

El problema para los inversores es que Alphabet está entrando en una etapa en la que la inteligencia artificial exige cada vez más capital antes de demostrar cuánto retorno puede generar.

La compañía prevé inversiones de capital de entre u$s 195.000 millones y u$s 205.000 millones durante 2026 y anticipa que el gasto seguirá creciendo en 2027. En el trimestre, las compras de propiedades y equipamiento superaron los u$s 51.000 millones.

Sundar Pichai, CEO de GoogleFuente: EPASHAWN THEW

Google versus Microsoft: un espejo doloroso

La comparación con Microsoft vuelve todavía más evidente el cambio de sensibilidad del mercado. Microsoft también aumentó fuertemente su inversión en infraestructura, pero presentó ingresos de u$s 92.300 millones y una ganancia por acción de u$s 4,89, por encima de las expectativas.

Además, Azure creció 48% interanual y su gasto de capital quedó por debajo de lo que esperaba Wall Street. Sus acciones reaccionaron al alza.

El contraste es importante porque muestra qué empieza a exigir el mercado: ya no alcanza con demostrar que la IA crece; las compañías tienen que demostrar que pueden convertir ese crecimiento en ingresos, márgenes y flujo de caja.

Alphabet reconoce que está recurriendo a capacidad de cómputo de terceros porque está limitada por infraestructura propia, y anticipa presión sobre los márgenes de Cloud en el corto plazo por ese uso.

Aún así, tiene argumentos para defender su apuesta. Google Cloud acelera, Gemini alcanza una escala masiva y la compañía está incorporando nuevas funciones de IA a su buscador.

Pero los resultados también muestran el costo de esa transformación: mientras la infraestructura se expande a una velocidad enorme, el negocio que durante décadas financió a Google enfrenta el desafío de adaptarse a una tecnología que puede modificar la forma en que los usuarios buscan información y, por lo tanto, la manera en que se monetiza esa búsqueda.

La reacción de Wall Street convierte a Alphabet en un nuevo caso de prueba para toda la industria. Meta ya había sufrido una fuerte corrección después de anunciar un aumento de sus inversiones en infraestructura de IA.

Ahora Google muestra que incluso una compañía con un negocio altamente rentable puede ser castigada si el mercado considera que el costo de la transición está creciendo más rápido que el retorno.

Y todavía falta Amazon, que presentará sus resultados este jueves después del cierre. Los inversores seguirán especialmente la evolución de AWS, su negocio de nube, y la relación entre crecimiento, inversión y generación de caja.

Si el mercado encuentra allí una historia diferente, podría ayudar a determinar si el problema de Alphabet es específico de su negocio de búsquedas o si la industria empieza a enfrentar una pregunta mucho más incómoda: cuánto hay que invertir en inteligencia artificial antes de que los retornos justifiquen la carrera.