El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, afirmó que “la mora bancaria ha tocado pico en el segundo trimestre de 2026” y que eso permitirá una nueva expansión del crédito en pesos. En tanto, un informe de 1816 en base la Centra l de Deudores (CENDEU) refleja que una vez más subió la irregularidad del crédito en mayo hasta 12,7% y datos de Eco Go muestran que la expansión del crédito no bancario sigue acompañada por un deterioro sostenido de la capacidad de pago.
En la Fundación Mediterránea Werning dijo que la suba de la irregularidad en el crédito (con una morosidad en torno al 13 en mayo%), constituye un fenómeno transitorio propio del nacimiento de un mercado de crédito después de muchos años sin financiamiento.
El funcionario destacó que el crédito bancario al sector privado se duplicó desde los mínimos registrados durante la crisis, como consecuencia de la estabilización macroeconómica. La presentación muestra que el stock de préstamos pasó de representar alrededor de 5% del PIB a casi 12% del PIB entre mediados de 2024 y junio de 2026.
No obstante, datos de 1816 informaron que “la mora de familias aumentó desde 12,1% en abril hasta 12,7% en mayo, la de empresas pasó de 3,3% a 3,5% y la total del sector privado creció de 7,3% a 7,7%”.
“En el caso puntual del crédito a hogares, la de mayo se trata de la decimonovena suba mensual consecutiva de la mora, que no para de batir récords”, resaltaron. Y mencionaron que la irregularidad en el crédito a familias era de solo 2,5% en octubre de 2024, de modo que se multiplicó por más de cinco en un lapso de apenas 19 meses, “algo sin antecedentes desde la salida de la Convertibilidad”.
En tanto, datos de la consultora Eco Go reflejaron que las estadísticas del crédito no bancario todavía no muestran esa reversión en la mora. El informe muestra que la irregularidad del crédito no bancario siguió en aumento en mayo de 2026, con un fuerte crecimiento de los créditos en riesgo alto e irrecuperables.
La irregularidad sigue en máximos. El mes pasado, los créditos clasificados como irregulares (situaciones 3, 4 y 5) representaron 28,7% de la cartera total, frente a: 18,7% en septiembre de 2025, 23,0% en diciembre de 2025 y 27,4% en marzo de 2026. Esto implica un aumento de 10 puntos porcentuales desde septiembre y de 5,7 puntos desde diciembre.
En términos absolutos, la cartera irregular pasó de $2,21 billones en septiembre de 2025 a $3,06 billones en diciembre y $4,42 billones en mayo. Es decir que prácticamente se duplicó en ocho meses. En paralelo, la proporción de créditos en situación normal continúa reduciéndose. La categoría 1 pasó de representar el 66,5% en mayo.
En otras palabras, uno de cada tres pesos prestados por entidades no bancarias ya no pertenece a la cartera completamente normal y mientras disminuyen los casos de mora leve, aumentan los de mayor gravedad. Especialmente significativa resulta la evolución de los créditos irrecuperables, que pasaron de representar 7,6% de la cartera en diciembre a 12% en mayo.
El crédito no bancario total pasó de $11,86 billones en septiembre de 2025 a $15,39 billones en mayo de este año. Siguió creciendo, pero una mayor parte de esa expansión terminó transformándose en cartera problemática. Lo que sí parece observarse es una desaceleración en el ritmo de aumento de la irregularidad, aunque acompañada por un deterioro en la calidad de los deudores morosos: crecen menos los atrasos iniciales y siguen aumentando los casos de riesgo alto e irrecuperables.
En otras palabras, la velocidad del deterioro podría estar moderándose, pero la mora continúa profundizándose en los segmentos más problemáticos. Esa será una de las principales variables a seguir en los próximos meses para evaluar si el crédito no bancario alcanza un punto de inflexión como el que anticipa el Banco Central para el crédito bancario.
La mirada del BCRA
La mirada de BCRA es que existen dos procesos de aprendizaje simultáneos: los bancos están aprendiendo nuevamente a evaluar riesgo crediticio y los hogares están aprendiendo que en un régimen de baja inflación “las deudas ya no se licúan” y el historial crediticio vuelve a ser determinante.
Por otro lado, Werning sostuvo que el financiamiento corporativo en dólares lidera el nuevo ciclo crediticio, mientras que el crédito en pesos todavía tiene margen para expandirse. Y destacó que el financiamiento bancario en dólares pasó de alrededor de u$s 2000 millones a casi u$s18.000 millones entre enero de 2024 y mayo de 2026.
Para que la mirada del BCRA sea realidad desde 1816 señaló que “lo que tiene que ocurrir es que el saldo total de financiaciones crezca más (o caiga menos) que el saldo de financiaciones que tiene mora”. En otras palabras, consideran que cuanto más rápido se recupere el crédito, más rápido descenderá el porcentaje de mora.
Por el momento, la realidad que describe 1816 refleja que en mayo y junio el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales, aunque se mantiene prácticamente sin cambios.
Y, por otro lado, mencionaron que en los primeros 4 meses del año el crédito en pesos no cayó de manera más pronunciada únicamente gracias a la banca pública, dado que los bancos privados bajaron mucho su generación de préstamos.
La consultora anticipó que, al menos de acá a las elecciones del año que viene, “difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica (como lo fue en el 2do semestre 2024 y 1er semestre 2025 ) dado que más del 27% de las personas que tomaron préstamos deja ron de ser sujetos de crédito”.
“La morosidad continúa subiendo en la amplia mayoría de las entidades”, alertaron. No obstante, reconocieron que los datos finales se conocerán en el próximo informe de bancos del BCRA. Habrá que ver si ese reporte, que se conocerá en pocos días, da suficiente información como para delinear una mirada optimista hacia adelante, en línea con lo que describió Werning.