La industria petrolera, la mayor víctima de la pandemia

El "annus horribilis" del sector en 2020 vio cómo el precio del barril de crudo Brent perdía tres cuartas partes de su valor, mientras que el WTI se hundió directamente en terreno negativo.

"Quo vadis oleum petram?", se podría haber preguntado un romano sobre el devenir del petróleo, si hubiese existido un mercado financiero del commodity en la Antigua Roma. Pero no, fue recién en el siglo XX cuando los inversores comenzaron a interesarse por este recurso energético, que resulta esencial para el funcionamiento de la economía mundial, y que acaba de vivir uno de los peores años de su historia en las bolsas del mundo entero.

Es que, parafraseando la jerga del boxeo, en el combate entre el crudo y la pandemia de coronavirus, casi "madura el knock out" y por poco el petróleo no termina "besando la lona". Es que entre los distintos sectores de actividad que se vieron golpeados por el parate que sufrió la economía internacional, sin dudas la mayor víctima del COVID fue esta materia prima.

Fue así que los inversores tuvieron que aceptar la dura realidad de enfrentarse a un "annus horribilis" en materia de rally de precios. El crudo Brent vio cómo se derretía en tres cuartas partes de su valor entre enero y abril de 2020, pasando el barril de u$s 69 a 18 dólares.

Si bien hoy los precios recuperaron algo del terreno perdido (u$s 51), los analistas esperan que la demanda tarde en recuperarse, sobre todo por la nueva ola de COVID que afecta a las principales economías y ante el temor que despertó e impactó en los mercados con la noticia de una nueva cepa todavía más agresiva.

GANCHO A LA MANDÍBULA

Fue la primera cuarentena que sufrió el Hemisferio Norte (entre enero y mayo pasados) la que le pegó el primer "gancho a la mandíbula" del crudo y que lo hizo tambalear en sus cotizaciones. Porque la severa crisis que derivó en el confinamiento obligatorio (en Estados Unidos fue más laxo que en Europa y China, donde dependió de cada estado), obligó a paralizar la economía mundial, con su impacto directo sobre la demanda de petróleo.

Con el freno casi absoluto de los transportes, en especial de todas las aerolíneas, y la industria, no hubo forma de salvar un precio del barril que ya en 2019 penaba por recuperarse de una profunda crisis de oferta.

Si en ese momento los principales países productores -reunidos bajo la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP- no lograban ponerse de acuerdo en los recortes que debían alcanzar en la producción para impulsar los precios, tras el estallido de la pandemia de coronavirus, las cosas se pusieron todavía mucho peores para todos.

BOTÓN DE MUESTRA

Dicen que, como muestra, basta un botón. Y ese botón, en la industria petrolera, es el gigante del sector, ExxonMobil. La primera compañía privada del mundo, que supo ser la de mayor capitalización bursátil a nivel global hasta el año 2013, hoy es una prueba tangible de la crisis de todos.

Incluso algunos analistas se arriesgan a pronosticar que la pandemia puso de relieve más que nunca la lenta decadencia en la que se ha sumido el universo de los combustibles fósiles.

Más allá de que se cumpla esta previsión, la realidad hoy muestra a Exxon fuera del índice Dow Jones, del que formó parte de manera ininterrumpida desde 1928. En agosto pasado fue el momento en que le dieron el tiro de gracia a la compañía, que hoy tiene un valor bursátil por debajo del 8% del de Apple, la líder a nivel mundial, junto con el resto de las empresas tecnológicas.

En los mercados, 2020 fue un año "inolvidable" para todas las compañías petroleras listadas, pero en el sentido opuesto. Es que la rentabilidad total para los accionistas, que tiene en cuenta la variación en el precio de las acciones y el pago de dividendos, fue de -34% en promedio en Estados Unidos y de -21% en Europa.

Entre todos los sectores de actividad, solo el bancario tuvo resultados tan catastróficos. Esto obligó a ExxonMobil y al resto de las "majors" como Chevron, BP y Shell a aplicar depreciaciones multimillonarias de sus activos, para reflejar en sus balances el varapalo de la pandemia y las menores expectativas de precios (en el cuarto trimestre, Exxon va a registrar una depreciación récord de entre u$s 17.000 y u$s 20.000 millones).

En una nota a los accionistas, la empresa explicó que esto se debe al freno en los proyectos de explotación de gas en las Apalaches, las Rocallosas, en Oklahoma, Texas, Louisiana, Canadá y hasta la propia Argentina. Un 2020 para el olvido.

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