Donald Trump dijo que Líbano e Israel habían acordado un alto el fuego de 10 días, un movimiento que podría fortalecer los esfuerzos diplomáticos para cerrar un acuerdo que ponga fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán.

El presidente estadounidense afirmó que la tregua se acordó tras hablar el jueves con su par libanés, Joseph Aoun, y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Estaba previsto que entrara en vigor a la medianoche, hora local.

La presión de Trump por un cese del fuego entre Israel y el grupo militante libanés Hezbollah —el representante más importante de Irán— se produce mientras los mediadores intensifican los esfuerzos para organizar una segunda ronda de conversaciones entre la república islámica y Estados Unidos.

El bombardeo israelí sobre Líbano, ocurrido tras la firma de un cese del fuego de 14 días entre Estados Unidos e Irán el 8 de abril, ha sido un punto clave de tensión entre las partes en conflicto. Irán y Pakistán —el principal mediador— han insistido en que Líbano estaba incluido en la tregua, pero Estados Unidos e Israel sostuvieron que no era así.

El primer ministro libanés Nawaf Salam dio la bienvenida a la tregua. Hezbollah declaró: “Todo alto el fuego debe ser integral en todo el territorio libanés y no debe otorgar al enemigo israelí ninguna libertad de movimiento.

Israel no emitió comentarios de inmediato.

Trump dijo que invitaría a Netanyahu y a Aoun a la Casa Blanca para lo que serían las primeras conversaciones entre líderes de ambos países, que no mantienen relaciones diplomáticas formales.

Funcionarios libaneses señalaron que más temprano ese jueves, Aoun se había negado a hablar debido al conflicto en curso.

El anuncio de Trump sobre una pausa en el conflicto entre Israel e Hezbollah se produjo mientras Asim Munir, jefe militar de Pakistán y su líder más poderoso, mantenía conversaciones en Teherán con altos funcionarios iraníes, entre ellos Mohammad Bagher Ghalibaf, uno de los principales dirigentes de Irán en tiempos de guerra, y comandantes militares.

El presidente estadounidense dijo el martes que su administración podría celebrar otra ronda de negociaciones con Irán ya en esa misma semana.

Los adversarios habían mantenido conversaciones maratónicas en Islamabad durante el fin de semana para discutir el programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz, pero concluyeron sin avances concretos hacia un acuerdo que pusiera fin a una guerra que ya lleva más de siete semanas.

Trump ordenó entonces a la marina estadounidense bloquear el estrecho —por el que normalmente transita aproximadamente un quinto del petróleo y gas mundiales— para impedir el ingreso y salida de barcos de los puertos iraníes y aumentar la presión sobre la república islámica.

Sin embargo, Estados Unidos e Irán han continuado intercambiando mensajes a través de mediadores. Dos asesores del gobierno pakistaní al tanto de las negociaciones dijeron que Munir le había transmitido a los iraníes que deberían reabrir el estrecho si Trump lograba un cese del fuego en el conflicto entre Israel e Hezbollah, con el objetivo de crear las condiciones para una reanudación de las conversaciones.

Estados Unidos había condicionado su cese del fuego con Irán a que el régimen islámico permitiera el libre tránsito de embarcaciones por ese punto estratégico.

Irán y Pakistán —el principal mediador— han insistido en que Líbano estaba incluido en la tregua, pero Estados Unidos e Israel sostuvieron que no era así.Fuente: EPALUKE JOHNSON

Pero Irán se negó a reabrir completamente el estrecho tras el lanzamiento por parte de Israel de una masiva campaña de bombardeos sobre Líbano la semana pasada. Teherán también ha insistido en cobrar aranceles a los buques que transiten por esa vía marítima, cuyo cierre ha desencadenado la mayor crisis energética global en décadas.

La última guerra entre Israel e Hezbollah estalló después de que el grupo militante comenzara a disparar a través de la frontera israelí-libanesa poco después de que Trump y Netanyahu lanzaran su ataque contra Irán, en el que mataron al líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, en una oleada inicial de ataques aéreos.

Más de 2.100 personas han muerto en Líbano en el último estallido de combates, mientras que Hezbollah ha matado a 13 soldados israelíes y dos civiles en el norte de Israel.

Funcionarios israelíes habían alardeado públicamente de su capacidad para separar los frentes de Irán y Líbano e intensificar la ofensiva contra Hezbollah. Pero una persona al tanto de la situación dijo que Netanyahu no tuvo más remedio que aceptar la tregua ante la presión de Trump.

“Él [Netanyahu] tiene que hacer estas cosas porque logró que [Trump actuara contra] Irán exactamente como quería”, dijo esa persona.