- La noche de Barajas que nadie debía conocer
- Sánchez sabía: la evidencia que desmintió al Gobierno
- El oro, las mascarillas y la trama de corrupción
- El papel de Zapatero: el facilitador
- El caso González Urrutia: más contactos secretos
- Judicialización y archivo: un caso sin resolver
- Las consecuencias políticas
- El nuevo escenario: Delcy al poder
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 ha colocado automáticamente a Delcy Rodríguez en el centro del poder venezolano. La vicepresidenta, que ahora asume la presidencia interina según ordenó el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, ya era conocida en España por protagonizar hace seis años uno de los episodios más controvertidos del Gobierno de Pedro Sánchez: el llamado “Delcygate”.
La noche de Barajas que nadie debía conocer
En la madrugada del 20 de enero de 2020, un avión privado con matrícula turca aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. A bordo viajaba Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Venezuela, quien tenía expresamente prohibida la entrada al espacio Schengen desde 2018 por sanciones de la Unión Europea relacionadas con violaciones de derechos humanos.
Para recibirla, el entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos se desplazó al aeropuerto acompañado de su asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, quien posteriormente sería investigado por corrupción. Ábalos subió al avión y permaneció con la delegación venezolana durante aproximadamente una hora, según las investigaciones posteriores.
La delegación venezolana, que incluía al ministro de Turismo venezolano Félix Plasencia y al empresario Jorge Giménez (actual presidente de la Federación Venezolana de Fútbol), traía consigo entre 12 y 40 maletas —las cifras varían según las fuentes— que nunca pasaron por controles de seguridad. Testigos citados en la causa judicial declararon que las maletas no fueron revisadas por orden de Koldo García.
Sánchez sabía: la evidencia que desmintió al Gobierno
Durante años, el Gobierno español sostuvo que la visita de Delcy Rodríguez fue una sorpresa de última hora y que, al detectarse la prohibición de entrada, se canceló inmediatamente. Sin embargo, según explicó Infobae, en octubre de 2024, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil reveló pruebas que demolieron esa versión oficial.
Según documentó la UCO, el 10 de diciembre de 2019 —más de un mes antes del viaje— José Luis Ábalos firmó como “Secretario de Organización del PSOE” una carta de invitación formal a Delcy Rodríguez. En el documento, descubierto en el ordenador de Ábalos, el ministro expresaba su intención de “estudiar las necesidades de Venezuela de todo tipo, como MEDICINAS, ALIMENTACION, APARATOS MEDICOS” y ayudar a “las empresas españolas que puedan estar en este momento en el país”.
Más revelador aún: cuatro días antes del encuentro, Ábalos envió un mensaje de WhatsApp a Pedro Sánchez informándole: “Y para acabar de molestarte, la vicepresidenta de Venezuela viene en privado el lunes, quiere verme discretamente como continuación del encuentro que tuve con el ministro de Comunicación (que es su hermano). La gestión que acordamos en favor de las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una importante deuda”. La respuesta del presidente del Gobierno fue escueta pero inequívoca: “Bien”.
La UCO descubrió estos mensajes gracias a una captura de pantalla que Ábalos había enviado a Koldo García. Durante años, Sánchez sostuvo ante el Congreso que el Gobierno no tenía conocimiento previo de la visita. Las pruebas demostraron que mintió.
El oro, las mascarillas y la trama de corrupción
Según Canarias7, las investigaciones posteriores dentro del llamado “caso Koldo” —una trama de corrupción por la venta irregular de mascarillas durante la pandemia— han revelado conexiones aún más oscuras entre el Delcygate y negocios millonarios.
En octubre de 2024, la UCO descubrió en el ordenador de Víctor de Aldama una fotografía de una orden de compra-venta de 104 barras de oro venezolano por 68,5 millones de dólares. La transacción involucraba al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN) de Venezuela y la empresa española Bancasa SA.
Según fuentes consultadas por el diario ABC en 2020, durante la reunión en Barajas se hablaron los siguientes temas principales:
- Delcy Rodríguez pidió a Sánchez que no recibiera en España al presidente de la Asamblea Nacional venezolana Juan Guaidó, cuya visita estaba prevista para el 1 de febrero de 2020.
- El malestar del Gobierno venezolano por la estadía del líder opositor Leopoldo López en la embajada española en Caracas.
En mayo de 2025, se filtró una grabación de la investigación de la UCO en la que se mencionaba una empresa registrada en Ginebra, supuestamente propiedad de Delcy Rodríguez en sociedad con Víctor de Aldama y manejada por un sobrino de la vicepresidenta venezolana, dedicada al contrabando de petróleo venezolano desde depósitos en República Dominicana hacia Gibraltar.
El papel de Zapatero: el facilitador
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero emerge en las investigaciones como una pieza clave en los contactos entre el Gobierno de Sánchez y el régimen de Maduro. Canarias7 informó que, según declaró Víctor de Aldama en sede judicial en noviembre de 2024, Zapatero solicitó que lo trasladaran en el avión privado del empresario para asistir a “varias reuniones” en Venezuela.
Según el mismo medio, el propio Ábalos reveló que Delcy Rodríguez pidió aquella noche en Barajas “que se le dejase estar unas horas” para “ver a Zapatero fuera del aeropuerto”. El 7 de febrero de 2020, apenas 18 días después del Delcygate, Zapatero fue recibido en Caracas por la propia Rodríguez y por Nicolás Maduro.
Fuentes cercanas al caso confirman que Zapatero ha mantenido una relación personal cercana con Delcy Rodríguez, actuando como canal oficioso entre Madrid y Caracas. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, reconoció públicamente el “papel positivo” de Zapatero “para la liberación y salida de muchos detenidos políticos”.
El caso González Urrutia: más contactos secretos
El patrón de contactos opacos entre Delcy Rodríguez y el Gobierno español se repitió en septiembre de 2024. Tras la salida de Venezuela del opositor Edmundo González Urrutia —quien, según expresó el medio NPR, la oposición considera el verdadero ganador de las elecciones presidenciales de 2024— hacia España, Delcy Rodríguez desmintió públicamente al ministro Albares.
Mientras Albares afirmaba en El País que “no ha habido ningún tipo de contrapartida, no ha habido ningún tipo de negociación política entre gobiernos”, Rodríguez respondió a través de su canal de Telegram: “La falsaria no es buena consejera. Amplias conversaciones y contactos tuvieron lugar para operativizar la partida del opositor González Urrutia del país con las plenas garantías que ofrece un salvoconducto, producto del acuerdo entre ambos gobiernos”, explicó el medio independiente de Venezuela, El Nacional.
La contradicción entre ambas versiones evidenció, una vez más, que el Gobierno de Sánchez mantiene canales de negociación con el régimen chavista que no reconoce públicamente.
Judicialización y archivo: un caso sin resolver
A pesar de la gravedad de los hechos, el Delcygate nunca prosperó judicialmente. El Tribunal Supremo de España determinó en noviembre de 2020 que Delcy Rodríguez efectivamente pisó territorio español en violación de las sanciones europeas, pero sentenció que José Luis Ábalos no tenía responsabilidad penal, argumentando que la política exterior de la UE estaba sometida a control político y no penal.
El Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid archivó la causa basándose en que la zona de tránsito del aeropuerto no constituía territorio español. La Audiencia Provincial de Madrid confirmó el archivo en abril de 2021.
Sin embargo, el juez ordenó conservar bajo custodia las grabaciones de las cámaras de seguridad del aeropuerto como “pieza de convicción”, informó el medio The Objective. Estas imágenes, que nunca se han hecho públicas en su totalidad, permanecerán guardadas hasta 2035, cuando prescriban los delitos investigados. El sobreseimiento fue provisional, no definitivo.
Asimismo, han expresado que en mayo de 2024, el mismo juzgado rechazó reabrir el caso para investigar el contenido de las maletas que transportaba la delegación venezolana, considerando que no existían “indicios” de qué contenían y calificando la petición de Vox como una “investigación prospectiva”.
Las consecuencias políticas
El Delcygate marcó el principio del fin para José Luis Ábalos. En julio de 2021, salió del Gobierno marcado por este escándalo. En octubre de 2024, fue expulsado del grupo parlamentario del PSOE, aunque mantiene su escaño como diputado no adscrito.
Koldo García, su asesor, está siendo investigado por la Audiencia Nacional por presunta corrupción, tráfico de influencias y cohecho en el denominado “caso Koldo”. Víctor de Aldama fue arrestado en agosto de 2024 y enfrenta múltiples cargos por su papel como supuesto conseguidor de la trama.
La oposición, liderada por el Partido Popular, ha intentado repetidamente crear una comisión de investigación en el Congreso, pero el PSOE y sus socios la han bloqueado sistemáticamente. El PP sostiene que el Delcygate forma parte de un entramado de corrupción más amplio que salpica directamente al presidente Sánchez.
El nuevo escenario: Delcy al poder
La captura de Maduro el 3 de enero de 2026 y el ascenso de Delcy Rodríguez a la presidencia interina de Venezuela añaden una nueva dimensión a esta historia. La mujer que el presidente estadounidense Donald Trump dice estar dispuesto a negociar “para hacer a Venezuela grande de nuevo” es la misma que protagonizó uno de los episodios más turbios de la política española reciente.
Según NPR, Rodríguez, de 56 años, es considerada más moderada que Maduro y ha liderado en los últimos años una política de apertura económica buscando reconectar con inversores extranjeros y con las élites empresariales venezolanas. Su gestión como ministra de Petróleo desde agosto de 2024 la ha convertido en una figura clave del régimen.
Sin embargo, El Nacional explicó que enfrenta sanciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. La prohibición de entrada al espacio Schengen que violó en 2020 sigue vigente, lo que complica cualquier intento de normalización de sus relaciones con Europa.