

Cuando el precio del crudo cae por el principio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán que pondrá fin a tres meses de hostilidades bélicas y al cierre del estrecho de Ormuz, Repsol salva hoy los papeles (su acción sube levemente) con la firma ayer de un acuerdo de intenciones con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para analizar la posibilidad de desarrollar una nueva zona, denominada Horcón y ubicada al sureste del Lago de Maracaibo.
Para contextualizar este nuevo avance de la multinacional española hay que remontarse al pasado 9 de enero, día en que Donald Trump reunió a las principales petroleras del mundo, entre las que se encontraba Repsol a través de su consejero delegado Josu Jon Imaz. En esa oportunidad, el directivo vasco aseguró ante la atenta mirada del presidente estadounidense que la compañía contaba con capacidad para multiplicar por tres su producción de crudo en Venezuela, hasta alcanzar los 135.000 barriles diarios.
La importancia que la Administración venezolana le otorgó a este nuevo compromiso con Repsol quedó de manifiesto con la presencia de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. A la mujer fuerte del país caribeño, tras la caída y detención de Nicolás Maduro, le acompañó la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón.
En la reunión también se trataron los avances operativos de los activos de Repsol en Venezuela y las inversiones comprometidas para garantizar la continuidad y el crecimiento de la actividad, así como los mecanismos de pago asociados a los acuerdos vigentes y el plan de cargamentos de crudo previsto para los próximos meses.

La importancia del acuerdo para Repsol y Venezuela
En una entrevista televisiva posterior a la firma del compromiso, Obregón afirmó que este acuerdo representa la incorporación de nuevas oportunidades exploratorias a la empresa mixta Petroquiriquire. “El objetivo es contribuir al incremento de la producción nacional mediante la incorporación de barriles de petróleo liviano procedentes de estas nuevas áreas de exploración”, explicó.
Afirmación que recibió el apoyo de Rodríguez, quien destacó que tanto Repsol como PDVSA seguirán ahora explorando otras áreas de cooperación para seguir creciendo, “que es lo importante, la proyección hacia el futuro; estamos hablando de una agenda energética que se proyecte para el 2050”.
En concreto, el área de Horcón se sitúa entre los campos Barúa y Motatán, que ya forman parte de la cartera de activos de Repsol en Venezuela, junto a los yacimientos productores de petróleo de Petroquiriquire y Petrocarabobo, y el activo de gas de Cardón IV.
Las especificaciones del acuerdo
Con la firma de la carta de intención, las partes también manifiestan su intención de avanzar en el análisis de oportunidades de gas en la costa, con el fin de profundizar en los estudios y datos de los yacimientos gasíferos en el offshore venezolano.
Repsol subrayó que este acuerdo refuerza el compromiso de la empresa con Venezuela, donde opera de forma ininterrumpida desde 1993.
En efecto, ya en el mes de marzo, a sólo tres meses del encuentro con Trump en la Casa Blanca, Repsol y la italiana Eni firmaron un acuerdo estratégico con las autoridades venezolanas y PDVSA para garantizar la sostenibilidad de la producción de gas natural durante 2026 en el activo Cardón IV - participado al 50% por las dos compañías - y consolidar la estabilidad a largo plazo de las operaciones.
Por tiempo después, a mediados de abril, la petrolera española firmó otro acuerdo con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con PDVSA, sujeto al cumplimiento de condiciones, que le permite retomar el control de las operaciones e incrementar la producción de petróleo en Petroquiriquire (60% PDVSA y 40% Repsol).
De acuerdo a Repsol, este acuerdo también busca garantizar los mecanismos de pago y fortalecer el marco operativo de sus actividades en el país, bajo el acuerdo marco firmado originalmente en 2023.
La producción de Repsol en Venezuela
La multinacional que preside Antonio Brufau produce 45.000 barriles brutos en el país sudamericano. Y, como le aseguró a Trump el consejero delegado Imaz, la compañía está preparada para aumentar en un 50% la producción bruta de petróleo en un plazo de 12 meses y triplicarla en los próximos tres años, si se siguen dando las circunstancias necesarias y utilizando los ingresos que se obtengan en el país.
Por otra parte, hay que recordar que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y en la década de los años 90 fue uno de los principales productores mundiales de crudo, cuando alcanzó los 3,2 millones de barriles equivalentes de petróleo (bpe) al día.
Situación que cambió drásticamente con la irrupción del chavismo, que bajo su gestión la producción se redujo hasta llegar a los actuales 800.000 barriles diarios, y que ahora la nueva Administración con el apoyo de Estados Unidos busca revertir.
El cambio de escenario producido tras la detención de Maduro
Tras el operativo relámpago llevado a cabo por Estados Unidos que terminó con Nicolás Maduro engrillado rumbo a Nueva York, Washington suavizó las sanciones al sector energético de Venezuela.
En este punto, se han comenzado a emitir nuevas licencias generales que permiten a las empresas energéticas internacionales operar proyectos de petróleo y gas y desempeñar un papel en la reconstrucción del sector energético del país sudamericano.















