El mercado de alquileres se encuentra convulsionado desde hace varios años. Alquilar una vivienda no es un trámite sencillo y cada vez son más frecuentes las prácticas legales que dejan a los inquilinos en situación de vulnerabilidad legal y habitacional.
Según la ONU, el alquiler de viviendas en España y otros países se ha convertido en un problema importante para los ciudadanos, a lo que debe responderse con “límites razonables”. El relator de la ONU, Balakrishnan Rajagopal, le exigió hoy a los propietarios que “no sean abusivos ni estén sometidos a presiones especulativas”.
“Cuando grandes empresas inmobiliarias o fondos financieros se han convertido en propietarios de viviendas en muchos países europeos y tratan la vivienda como un activo del que obtener beneficios”, advirtió Rajagopal.
Durante una rueda de prensa en la que comentó los hallazgos de un informe sobre vivienda en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, el diplomático de la ONU aseguró que en España existe una necesidad real de construir más viviendas. A su vez, señaló que en los últimos 30 años en muchos países ha prevalecido un enfoque en basado en el mercado y que acabó haciendo desaparecer gran parte de la vivienda asequible.
La solución propuesta por la ONU para la crísis de vivienda
“Apoyo plenamente los esfuerzos del Gobierno de España de construir más viviendas para quienes las necesitan”, señaló en referencia a la reciente promesa de construir unas 15.000 unidades al año con financiación público-privada, “pero la cuestión es asegurarse de que realmente estén destinadas a quienes las necesitan”.
El relator, quien finaliza este año su mandato, afirmó que paralelamente a la crisis de vivienda asequible países como España sufren “un aumento del sinhogarismo y de ciertas tendencias políticas oscuras que culpan de los problemas inmobiliarios a los migrantes, alimentando el auge de partidos de extrema derecha”.
“Es fundamental reforzar los procedimientos legales en los desahucios para garantizar que los derechos de quienes viven actualmente en sus hogares estén protegidos, por ejemplo asegurando asistencia jurídica básica y que no sean echados de casa si ello va a provocar que se queden sin hogar”, explicó.
Los problemas habitacionales que sufre toda Europa
Rajagopal advirtió que la existencia de viviendas sociales no siempre garantiza que todo el mundo tenga derecho a ellas, y recordó que en su visita a Países Bajos en 2020 pudo comprobar que un país que en teoría ha construido mucho este tipo de alojamientos asequibles sigue dejando fuera de ellas a amplias capas de la sociedad.
“Ello ha contribuido al auge de discursos políticos que culpan a los migrantes, y al aumento de racismo en los debates sobre vivienda”, lamentó.
Rajagopal recordó que en Europa hay todavía ciudades que sí son buen ejemplo de lugares donde “la gente puede permitirse una vivienda”, como el caso de Viena, donde “la gran diferencia frente a urbes como Madrid o Barcelona es la relación con el suelo”.