

Endesa obtuvo en 2025 un beneficio neto de 2351 millones de euros, un 18% más en relación al ejercicio pasado. Mientras el resultado bruto de explotación (Ebitda) fue de 5756 millones, esto es un incremento del 9% comparado con doce meses atrás.
Con estos números, la segunda eléctrica de España superó holgadamente el rango alto de las previsiones comunicadas al mercado. La cotización de los títulos de la compañía sube este mediodía un 6,69%.
Estos resultados le permiten a Endesa elevar un 20% la propuesta de reparto de dividendo respecto a 2024, hasta 1,58 euros por acción. Un nivel que es también un 20% superior al abonado en el ejercicio previo.
Anunció además la actualización del plan estratégico para el periodo 2026-2028, en el que eleva un 10% el volumen inversor respecto al plan anterior: 10600 millones de euros desde 9600 millones. La compañía dijo también que destinará el 52% de la inversión del nuevo plan estratégico, 5500 millones, a la red eléctrica, siempre que se apruebe el Real Decreto que permitirá invertir por encima del actual tope regulatorio, y se reconozca el 100% de las inversiones realizadas.
El motivo de los resultados
En el comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Endesa explica que este sólido desempeño financiero está marcado por la confirmación del crecimiento de la demanda eléctrica ajustada, un 2% más a escala peninsular; y con unos precios del pool ibérico muy competitivos a escala europea, de 65 euros/MWh, que se vieron incrementados, no obstante, en otros 16 euros/MWh por el sobrecose de los servicios complementarios, 5 euros/MWh más que el año anterior, como consecuencia de los costes de la denominada operación reforzada desplegada por el operador del sistema tras el apagón del 28 de abril.
“La dinámica del mercado mayorista muestra que la volatilidad intradiaria se mantuvo en niveles muy altos y se convirtió en un reto estructural, aunque el precio medio fue muy similar al de 2024, cuando se situó en 63 euros/MWh”, añade en la presentación al organismo regulador.
El margen unitario eléctrico se situó en 52 euros por MWh, desde los 55 euros por MWh de 2024. A este margen hay que sumar unas ventas en el mercado liberalizado de 71 teravatios-hora (TWh), volumen similar frente al año anterior.
En cuanto al negocio del gas, se mantuvo igualmente plano el volumen comercializado (78 TWh, de los que 16 correspondieron al consumo de las centrales de ciclo combinado). No obstante, el margen unitario se elevó a 9 euros por MWh, más del doble respecto al año anterior gracias a la estrategia de coberturas y la resiliencia del segmento residencial.
Asimismo, la empresa cerró cuatro operaciones corporativas, de las que tres consistieron en compras de activos hidráulicos (630 MW), eólicos (100 MW) y de comercialización minorista (Energía Colectiva, comercializadora de luz y gas del grupo MasOrange con casi 400.000 clientes), y la cuarta involucró la venta de activos fotovoltaicos, 49,99% de una cartera de 446 MW solares en operación a Masdar.
Endesa invirtió 3200 millones en el año, un 55% más que en el ejercicio previo, y destinó el 77% a redes y renovables, pilares de la transición energética. En concreto, las inversiones en renovables sumarán otros 3000 millones, el 28% del total, y se guiarán por criterios selectivos y con foco en eólica e infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1500 MW de los 1900 MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.
La compañía afianzó además la sostenibilidad de su posición financiera gracias a la generación de un flujo libre de caja de 4100 millones de euros, 500 millones más que en 2024, lo que le permite cubrir un porcentaje significativo de las inversiones (3.000 millones según criterio de caja) así como del pago de dividendos (1.500 millones) y la primera fase del programa de recompra de acciones por otros 525 millones, manteniendo tras todo ello una ratio de apalancamiento de 1,8 veces, mismo nivel que en el año anterior.
Adaptar el cierre de las nucleares
En la presentación de resultados, Endesa reitera al mercado la necesidad de adaptar el plan de cierre de centrales nucleares acordado en 2019 a la evolución real del plan energético español (PNIEC), para reforzar la seguridad de suministro ante el retraso significativo en el cumplimiento de los objetivos de potencia eólica y de almacenamiento cara a 2030.
La compañía explica que la tecnología nuclear resulta, además, la más competitiva y eficiente respecto a cualquier alternativa. “En condiciones de igualdad fiscal respecto de otras tecnologías, el coste de sustituir el perfil de la nuclear por un mix de solar, baterías y centrales de gas resultaría ser el doble que el de la energía nuclear”, argumenta.
Para renglón seguido, destacar que, en tanto no se den las condiciones establecidas en el PNIEC, debería extenderse su funcionamiento, para seguir aportando firmeza al sistema y reduciendo costes y emisiones del sistema eléctrico.
Actualización del plan estratégico 2026-2028
Desde el punto de vista financiero, el plan estima que en torno al 85% del Ebitda que se obtendrá en los tres próximos años (unos 18.000 millones de euros) está regulado o contratado, ya que deriva de negocios regulados o actividades ya comprometidas. “Esto da una sólida visibilidad al mercado sobre el retorno de los activos y las inversiones de la empresa”, afirma.
Por otra parte, se prevé un crecimiento medio anual de los resultados del 4% sustentado en el crecimiento en todos los negocios gracias al aumento de la inversión, el impulso a la productividad y la eficiencia.
Las principales variables financieras a 2028 son: lograr que el resultado bruto de explotación crezca una media del 4% anual y se sitúe entre 6200 y 6500 millones de euros; un beneficio ordinario neto de entre 2.500 y 2.600 millones, que se incrementaría igualmente un 4% anual en promedio; y situar la deuda neta en un rango de entre 14000 y 15000 millones, lo que supondría que la ratio de apalancamiento sería de 2,3 veces, desde 1,8 veces a final del pasado año.
Por último, y como ya se destacó, el 80% de la inversión total de 10600 millones de euros se destinará a los dos grandes ámbitos de la transición energética: redes de distribución y renovables, que absorben 8500 millones, un 10% más que en el plan anterior.












