

Según la OCDE, en España forman parte de la clase media quienes tienen ingresos mensuales que oscilan entre el 75% y el 200% de la renta mediana. Con un 59,63% de la población dentro de este rango, y en un contexto económico complicado, surge la duda sobre cuáles son los ingresos necesarios para ser considerado parte de este grupo.
De acuerdo con los datos más recientes, en 2025 la renta mediana alcanza los 1790 euros mensuales, lo que fija los ingresos necesarios para pertenecer a la clase media entre 1343 y 3581 euros al mes.
Cualquier ingreso por debajo de 1343 euros implica caer en la categoría de clase baja, mientras que quienes superan los 3581 euros mensuales entran en la clase alta.

¿Cuáles son los ingresos que definen a la clase baja y alta?
Según la OCDE, la pertenencia a una clase social se define en función del nivel de ingresos en relación con el ingreso mediano de cada país.
En términos generales, se considera de clase baja a quienes perciben menos del 75% del ingreso mediano, mientras que forman parte de la clase alta quienes superan el 200%, ajustado por tamaño del hogar.
En el caso de España, y tomando como referencia a un adulto que vive solo, esos umbrales equivalen aproximadamente a menos de 1340 euros mensuales para la clase baja y a más de 3580 euros mensuales para la clase alta.
Los ingresos no solo delimitan la pertenencia a una categoría socioeconómica, sino también el acceso a un nivel de vida acorde con las expectativas de cada grupo.
Ser parte de la clase media en España no depende únicamente de los ingresos: factores como la ubicación geográfica, el tamaño del hogar y el costo de los servicios básicos desempeñan un papel crucial.Durante 2025, la inflación mostró una moderación respecto de los picos registrados en años anteriores, pero los precios de rubros esenciales continuaron ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares. En particular, la vivienda y la energía siguieron encareciéndose, en un contexto de oferta limitada y costos estructuralmente elevados. El mercado inmobiliario mantuvo una tendencia alcista, con subas que prolongaron las dificultades de acceso tanto para la compra como para el alquiler.Estas circunstancias intensificaron la presión sobre las finanzas domésticas. Incluso quienes, en términos de ingresos, se ubican dentro de la clase media enfrentan crecientes dificultades para sostener el nivel de estabilidad económica que tradicionalmente caracterizaba a este grupo.El acceso a la vivienda, a los servicios básicos y la capacidad de ahorrar varían de forma significativa según la región, lo que deja a muchas familias que viven en zonas de alto costo con la sensación de que sus ingresos resultan insuficientes.El análisis de la OCDE pone de manifiesto esta realidad y lanza una advertencia: si no se avanza en políticas que contengan el aumento del costo de vida y refuercen el poder adquisitivo, la estabilidad económica de la clase media en España podría verse comprometida.

Esto suma nuevos desafíos al futuro de la clase media en España, donde los ingresos no siempre son suficientes para cubrir los gastos esenciales, lo que repercute en la calidad de vida y limita la capacidad de ahorro de las familias.












