

En la segunda quincena de diciembre, el Gobierno vasco protagonizó dos movimientos de enorme peso para consolidar la estrategia destinada a frenar a descolonización de empresas.
La alta posibilidad de que Talgo perdiera el apellido vasco y abandonase la comunidad autónoma se convirtió en una de las principales obsesiones del Ejecutivo del País Vasco en los últimos dos años. De hecho, para evitarlo movió todas las fichas a su alcance tanto empresariales como políticas.

El gran éxito del operativo llegó el pasado 17 de diciembre, cuando el consorcio liderado por el presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, junto con las fundaciones vascas BBK y Vital, además del fondo público Finkatuz se hizo con el 27,4% del capital social del fabricante de trenes de alta velocidad, luego de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) suscribiera una ampliación de capital para controlar el 7,8% de Talgo.
Así, la sociedad Clerbil, instrumento que utilizó Jainaga para convertirse en el principal accionista de Talgo, junto al Gobierno vasco y sus socios, impidió que la compañía fundada por la familia Oriol emigrase del país. Primera alegría. La segunda llegó hoy con la firma del mayor contrato en Uzbekistán (UTY) para el mantenimiento integral de diez años por valor de cerca de 80 millones de euros para la flota de seis trenes Talgo 250, que actualmente operan en el país.
De acuerdo a la empresa, se trata del mayor contrato de mantenimiento de Talgo en Uzbekistán, tras más de 15 años de varios acuerdos sucesivos, que permitió consolidar la presencia de la tecnología ferroviaria española de alta velocidad en Asia Central.
En concreto, la historia de Talgo en Uzbekistán comenzó en 2009 con la adquisición de dos trenes Talgo 250 de nueve coches cada uno, que entraron en servicio en 2011. Posteriormente, en ese mismo año, se firmó un segundo contrato para dos unidades adicionales de once coches, operativas desde 2017.
En 2019, UTY amplió la flota con otros dos trenes Talgo 250 de once coches cada uno y cuatro coches adicionales para elevar a once los coches de los dos trenes del primer contrato, que comenzaron a circular en 2021.
Con este contrato, Talgo refuerza su papel como socio estratégico de UTY a la vez que consolida su posición en un mercado clave, donde sus trenes representan un salto tecnológico y de conectividad para el país.
Un gigante digital para consolidar el arraigo
Cuando la atención de los españoles estaba puesta en las doce campanadas para comenzar la tradición de comer las uvas y dar la bienvenida al Año Nuevo, el consorcio vasco formado por el Ejecutivo autonómico, junto a la Fundación BBK, Kutxabank y Teknei cerró el acuerdo de compra de Ayesa Digital, por 480 millones de euros.
Lo cierto es que a menos de una hora del cambio de año, el Gobierno vasco anunció que cerró la operación “que supone la vuelta a Euskadi del centro decisión de la antigua Ibermática que se perdió en 2013”, tal como afirmó en un comunicado el departamento de Industria.
Y de regresos viene la cosa. Esta operación completa un año que se caracterizó por la vuelta a casa de tres empresas emblemáticas para los vascos, como Talgo, Uvesco y la ex Ibermática, ahora Ayesa.
Asimismo, el cierre de la transacción está previsto en los próximos meses, una vez obtenida la aprobación por parte de las autoridades competentes. En paralelo, se contempla la posible incorporación de nuevos socios al consorcio, como Vital Fundazioa, que está analizando su partición.
Alianza financiera vasca
Para el Consejero de Hacienda y Finanza, Noël d´Anjou, esta adquisición para el arraigo y crecimiento de una empresa líder en su sector “es otro ejemplo más de lo que la Alianza Financiera Vasca puede conseguir uniendo nuestras fuerzas”. Por su parte, el Consejero de Industria, Mikel Jauregi, apuntó que las soluciones digitales avanzadas es un sector HAZI en el Plan de Industria - Euskadi 2030 - y también se enmarca en el eje de actuación de ‘mejor industria’. “Nuestra industria necesita socios tecnológicos con conocimiento avanzado que les acompañe en la transformación digital y les haga más competitivos”, añadió.
José Iturriaga, Director General de Indar Kartera, hizo hincapié en que el equipo de Ayesa Digital consiguió crear un ecosistema de trabajo y colaboración basado en la cercanía al cliente, “manteniendo el compromiso con nuestros territorios y los principales polos tecnológicos donde opera”.
Vale destacar que Ayesa Digital se consolidó como uno de los principales referentes en servicios tecnológicos en España - está entre los cinco principales actores del sector - y se sitúa al nivel de los grandes grupos internacionales.
Desde 2022, Ayesa Digital triplicó su facturación, que supera los 569 millones de euros, y genera un Ebitda de casi 50 millones de euros. Además de en Euskadi, la compañía opera en la práctica totalidad del mercado nacional y cuenta con presencia permanente en Reino Unido, Estados Unidos, México, Colombia, Perú y Chile.
Así las cosas, el proyecto busca impulsar la fusión de las consultoras tecnológicas Ayesa Digital y Teknei para crear el año que viene un actor digital de más de 800 millones de ingresos, 80 millones de Ebitda y más de 15.000 empleados. El camino que a partir de ahora emprende la nueva sociedad la conducirá a la Bolsa, según fuentes del mercado.
Los socios vascos van a aportar 270 millones de euros en capital y financian más de 200 millones con un crédito de la gestora británica de deuda privada Pemberton cuyos intereses pagará el negocio de Ayesa Digital, informa Expansión.
Por último, el consorcio vasco mantendrá la confianza en la gestión del actual equipo directivo “uno de los principales activos identificados en la negociación” y apuesta por su continuidad. José Luis Manzanares, actual CEO de Ayesa Digital, se mantendrá en el cargo hasta culminar la transición.
Empresas del Gobierno vasco
Están distribuidas en diversas sociedades públicas y entidades clave para la economía y servicios vascos, como Eusko Trenbideak (Euskotren), EITB (Medios de Comunicación), Osakidetza (Salud), Uraren Euskal Agentzia (Agua), Basque Tour (Turismo) y Alokabide (Vivienda).
Por otra parte, grandes grupos como Iberdrola, BBVA, Mondragon, Siemens Gamesa, son referentes económicos, pero son entidades privadas con estructura capitalista, no propiedad directa del Gobierno Vasco, aunque reciben apoyo en su desarrollo.












