Actualmente, es posible adquirir un todo un pueblo francés entero con casas, jardines y tierras extensas. Justamente, el Château de Long está a la venta y es una oportunidad única para quienes sueñan con una residencia aristocrática completa rodeada de historia y naturaleza.
Ubicado en el valle del Somme, esta inmensa construcción está a solo dos horas de París y acaba de entrar al mercado. Con un precio de 8,5 millones de euros, se podrá conseguir técnicamente un pueblo entero con todas las instalaciones que posee.
Así es la lujosa finca en Francia que posee un castillo en su propiedad
No se trata de una simple mansión: es una finca completa que incluye el edificio principal de más de 1500 metros cuadrados, dependencias de estilo palaciego que funcionan como casas auxiliares, establos, almacenes y más de 20 hectáreas de jardines, invernaderos y tierras.
El edificio principal ofrece una residencia refinada, elegante y llena de gracia, donde cada estancia habla de la pasión por el arte y el buen gusto. Se complementa con dependencias de estilo palaciego conectadas por muros curvos y rematadas por pabellones, que acogen zonas de servicio, establos y almacenes. Estas estructuras adicionales, junto con el castillo, generan la impresión de un pequeño pueblo privado.
Los jardines y tierras abarcan más de 20 hectáreas de naturaleza, arquitectura y funcionalidad. Destacan dos invernaderos excepcionales: el invernadero frío alberga rosas, clemátides y flores de temporada, mientras que el invernadero caliente acoge buganvillas, adelfas, limoneros y agapantos, creando un festival de aromas y colores que evoca el esplendor de la belle époque.
En el centro de los edificios agrícolas preside un palomar octogonal de más de 250 años, construido en ladrillo y piedra. Este elemento histórico recuerda la importancia de la avicultura y la autosuficiencia en las grandes propiedades francesas de antaño.
La historia del castillo francés de hace 200 años: alma de Versalles y huellas de la Segunda Guerra Mundial
Construido en 1733 por Honoré-Charles de Buissy, señor de Long, el Château de Long nació como una “folie”, una residencia de recreo diseñada para el placer y el prestigio. El arquitecto Charles-Étienne Briseux lo ideó inspirándose en sus propios tratados sobre arquitectura de campo, creando un espacio elegante que rápidamente se convirtió en escenario de historias de la corte de Versalles.
Allí, la joven Madame Adelaida y el pequeño Pierre de Buissy compartieron juegos y sueños propios de la nobleza. Tras la muerte de su padre, Pierre de Buissy continuó el legado familiar y encargó a los mejores artistas del reino la decoración interior. El célebre pintor Jean-Baptiste Huet dejó su huella en los paneles que embellecieron los salones, algunos de los cuales hoy se conservan en el Musée de l’Hôtel de Berny de Amiens.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el castillo fue ocupado por el ejército alemán, que dejó su impronta en las dependencias y el entorno. Tras la contienda, en los años 60, fue restaurado combinando la conservación del patrimonio original con comodidades modernas. Los invernaderos, levantados por el Sr. Carpentier a finales del siglo XIX y restaurados en 2002, son un ejemplo perfecto de esta renovación respetuosa.