

En el lago des Toules, un embalse hidroeléctrico ubicado en el cantón suizo de Valais, la compañía Romande Energie desarrolló un parque solar capaz de adaptarse a un escenario extremo: durante parte del año flota sobre el agua y, cuando el embalse se vacía, queda apoyado sobre el fondo.
La instalación cuenta con 2240 metros cuadrados de paneles solares bifaciales distribuidos sobre 35 estructuras flotantes y una potencia aproximada de 448 kWp.
El proyecto comenzó a operar a finales de 2019 y funciona además como banco de pruebas para determinar si este tipo de tecnología puede utilizarse a mayor escala en embalses de alta montaña.

Cómo funciona el parque solar que sube y baja con el nivel del lago
El lago des Toules presenta una dificultad que no existe en la mayoría de los parques solares flotantes: su nivel puede cambiar alrededor de 15 metros a lo largo del año debido al funcionamiento del embalse hidroeléctrico.
Para adaptarse a esas variaciones, los ingenieros diseñaron estructuras fabricadas con materiales como aluminio y polietileno de alta densidad, sujetas mediante sistemas de amarre y anclajes instalados en el fondo.
Cuando el nivel del agua desciende, las plataformas bajan progresivamente hasta quedar apoyadas sobre una superficie preparada en el terreno. Meses después, con el llenado del embalse, vuelven a elevarse y recuperan su posición flotante.
De esta forma, el sistema evita tener que desmontar o trasladar los paneles cada temporada y permite mantener operativa la instalación durante todo el año.
Por qué los paneles producen más energía a 1810 metros de altura
La ubicación del proyecto también ofrece ventajas para la generación eléctrica. Los módulos utilizados son bifaciales, por lo que pueden captar radiación solar tanto por su cara frontal como por la posterior.
Esto resulta especialmente útil en zonas de montaña, donde la nieve puede reflejar parte de la radiación hacia la cara trasera de los paneles. A su vez, las bajas temperaturas reducen las pérdidas de rendimiento asociadas al calor excesivo.
Según los resultados comunicados por Romande Energie, la instalación alcanzó un rendimiento medio aproximado de 1400 kWh por cada kWp instalado.
La cifra representa alrededor de un 30% más de producción que una instalación fotovoltaica comparable situada en la llanura, aunque quedó por debajo de algunas de las previsiones iniciales del proyecto.
Nieve, hielo y fuertes vientos: los problemas que encontró el proyecto
Trabajar a 1810 metros también obligó a afrontar condiciones meteorológicas extremas. La instalación fue diseñada para soportar temperaturas de hasta -25 °C, nieve, hielo y vientos de alrededor de 120 kilómetros por hora.
Uno de los principales inconvenientes apareció durante el invierno. La acumulación de nieve arrastrada por el viento llegó a ejercer presión sobre algunos módulos y provocó daños que obligaron a estudiar modificaciones en el diseño.
También se detectaron problemas derivados del terreno irregular del embalse. Cuando el agua desaparece y las estructuras quedan apoyadas sobre el fondo, algunos marcos pueden recibir tensiones diferentes a las que soportan mientras flotan.
Estos resultados forman parte del objetivo experimental del proyecto: identificar qué modificaciones serían necesarias antes de construir instalaciones de mayor tamaño en otros embalses alpinos.
El proyecto con el que Suiza estudia ampliar la energía solar en sus embalses

La planta del lago des Toules no fue concebida únicamente para producir electricidad. Romande Energie la utiliza para evaluar el rendimiento, la resistencia y el impacto ambiental de colocar paneles solares en infraestructuras hidroeléctricas existentes.
Una de las ventajas de este modelo es que permite utilizar espacios que ya cuentan con accesos, líneas eléctricas y sistemas de producción energética, sin necesidad de ocupar nuevas superficies terrestres para instalar los paneles.
Los estudios difundidos por la empresa tampoco detectaron hasta ahora impactos relevantes sobre la fauna y la flora asociados a la sombra de la estructura. Se trata, además, de un embalse artificial sometido de manera habitual a fuertes oscilaciones del nivel del agua.
La experiencia del lago des Toules podría servir así como referencia para futuros proyectos solares en altura: una instalación que debe convivir con nieve, hielo, viento y un embalse que cambia completamente de aspecto a lo largo del año.












