En menos de dos semanas, las autoridades de seguridad europeas han detenido a dos ciudadanos chinos bajo acusaciones de espionaje en el norte de un país miembro de la OTAN.
Los dos casos están vinculados a una misma región estratégica, la más sensible desde el punto de vista militar del territorio noruego, y apuntan a una operación coordinada que los servicios de inteligencia atribuyen a un actor estatal chino.
El Servicio de Seguridad de la Policía noruega (PST) confirmó el domingo la detención de un hombre chino en la región de Nordland, el pasado viernes 16 de mayo. La semana anterior, el 8 de mayo, había sido arrestada en la isla de Andøya una mujer de la misma nacionalidad bajo sospechas similares.
Las misiones chinas en Europa para espiar a la OTAN
La región de Nordland, en el norte de Noruega, concentra algunas de las instalaciones militares más sensibles de la Alianza Atlántica en el flanco norte de Europa.
En su territorio se encuentran el Cuartel Operativo de las Fuerzas Armadas Noruegas, el centro de operaciones aéreas regional de la OTAN, la base aérea de Evenes y diversas bases navales y centros de inteligencia.
Es precisamente esa concentración de infraestructura militar lo que convierte a la región en un objetivo prioritario para el espionaje. El responsable de comunicaciones del PST, Eirik Veum, confirmó la detención del hombre a la agencia NTB pero no quiso ofrecer detalles sobre las presuntas actividades de espionaje.
El detenido permanecerá en prisión preventiva durante cuatro semanas, según decidió el Tribunal de Distrito de Salten y Lofoten. Su abogado, Tor Haug, declaró que el hombre se considera no culpable.
El caso de la mujer detenida en Andøya por querer robar secretos de Estado
El primer arresto se produjo el 8 de mayo en la isla de Andøya, donde se ubica el puerto espacial que participa en la expansión de la presencia europea en el espacio.
La sospechosa, identificada únicamente como una ciudadana china, presuntamente intentó instalar un receptor para descargas de satélites en órbitas polares, apto para recopilar datos que, según el abogado policial Thomas Blom, “podrían perjudicar intereses fundamentales noruegos si llegaran a ser conocidos por un Estado extranjero”.
El PST indicó que la operación se inició ante la sospecha de que una empresa registrada en Noruega funcionaba como tapadera para un actor estatal chino.
El receptor satelital fue incautado y los planes para instalarlo y operarlo quedaron suspendidos. El director ejecutivo de Andøya Space, Ketil Olsen, declaró que la empresa “no tenía ninguna relación con la persona involucrada” y que no detectó “ninguna actividad relacionada con sus operaciones”.
Una campaña de espionaje chino que se extiende por Europa
Los dos casos noruegos no son un hecho aislado. Según las autoridades noruegas, hay otras dos personas sospechosas en el caso de Andøya que no han sido detenidas. La policía cree que podrían encontrarse en China.
El mismo día en que se confirmó la segunda detención en Noruega, un jurado de Londres declaró culpables al ex comisario de policía de Hong Kong Bill Yuen, de 65 años, y al ex funcionario de la Fuerza Fronteriza del Reino Unido Peter Wai, de 38, por realizar “actividades policiales encubiertas” al servicio del régimen chino.
Ambos, con doble nacionalidad china y británica, fueron hallados responsables de colaborar con un servicio de inteligencia extranjero bajo las leyes de seguridad nacional del Reino Unido.
Según la acusación, Wai utilizó el sistema informático del Ministerio del Interior para buscar información sobre personas de interés para las autoridades de Hong Kong.
Por qué Noruega se ha convertido en un objetivo prioritario del espionaje
El norte de Noruega ocupa una posición geopolítica única. Es el punto más cercano a Rusia dentro de la OTAN en el flanco ártico, alberga infraestructura espacial de uso dual y sus aguas territoriales son fundamentales para la vigilancia de los movimientos de la flota rusa en el Ártico.
Esa combinación de factores la convierte en un objetivo natural para cualquier potencia interesada en monitorear la actividad militar aliada.
La rapidez con la que se han producido dos detenciones en menos de dos semanas sugiere que el PST lleva tiempo siguiendo la pista a esta operación, y que el caso podría tener más ramificaciones de las que han trascendido hasta ahora.