En esta noticia

Sentir que una oreja se calienta, arde o incluso comienza a picar de repente es una sensación bastante habitual. Sin embargo, desde hace siglos distintas culturas han relacionado este fenómeno con la curiosa superstición de que otra persona está hablando de nosotros en ese preciso momento.

La tradición de interpretar las orejas calientes como una señal de que alguien está hablando de la persona afectada existe desde hace tiempo. Incluso, algunas versiones de esta creencia distinguen entre la oreja derecha y la izquierda para determinar si esos comentarios son positivos o negativos.

Aunque actualmente se mantiene principalmente como una superstición popular, su origen se remonta varios siglos atrás. De hecho, una referencia similar aparece en la Historia Natural de Plinio el Viejo, una de las principales obras enciclopédicas escritas durante el Imperio Romano.

¿Qué significa que te arda la oreja según esta antigua creencia?

Cuando a una persona se le ponen las orejas calientes se interpreta tradicionalmente como una señal de que alguien está hablando de ella. Sin embargo, esta creencia presenta una particularidad, debido a que no todas las versiones de esta superstición coinciden respecto al significado de cada oreja.

Algunas sostienen que cuando se calienta la oreja derecha significa que alguien está hablando bien de la persona, mientras que si ocurre en la izquierda los comentarios serían negativos. Sin embargo, otras tradiciones presentan exactamente la interpretación contraria.

La misma creencia también se extiende a otras sensaciones en esta zona del cuerpo. Por ejemplo, el picor en la oreja puede interpretarse popularmente como otra señal de que alguien está hablando de la persona en su ausencia.

De esta forma, aunque actualmente estas interpretaciones forman parte principalmente de las supersticiones populares, muestran cómo distintas generaciones intentaron durante siglos encontrar una explicación a determinadas sensaciones repentinas del cuerpo.

Qué significa que la oreja te arda de repente: la explicación que viene desde la época del Imperio Romano
Qué significa que la oreja te arda de repente: la explicación que viene desde la época del Imperio RomanoChatGPT

Una superstición que ya existía durante el Imperio Romano

La relación entre determinadas sensaciones en los oídos y la idea de que alguien está hablando de nosotros no es una creencia reciente.

Plinio el Viejo, escritor y naturalista romano del siglo I, ya recogió una versión de esta superstición en su obra Historia Natural. En uno de sus apartados dedicados a diversas creencias de la sociedad romana, señaló que estaba extendida la idea de que las personas podían percibir que alguien hablaba de ellas en su ausencia mediante un zumbido o sensación en los oídos.

La obra fue escrita durante el siglo I después de Cristo, por lo que esta asociación tiene cerca de 2000 años de historia documentada. Con el paso de los siglos, la creencia fue adoptando diferentes variantes y terminó incorporándose al folclore de numerosos países.

Además de las orejas calientes hay otras supersticiones similares vinculadas con diferentes partes del cuerpo, como la idea de que morderse la lengua significa que alguien está hablando mal de uno o que determinadas sensaciones en las manos pueden anticipar la llegada de dinero.

¿Existe una explicación real para que una oreja se ponga caliente?

Más allá de la superstición, que una oreja se ponga roja o caliente puede responder a causas completamente físicas y no significa que alguien esté hablando de la persona.

Qué significa que la oreja te arda de repente: la explicación que viene desde la época del Imperio Romano
Qué significa que la oreja te arda de repente: la explicación que viene desde la época del Imperio RomanoChatGPT

El aumento del flujo sanguíneo en la zona puede provocar que las orejas adquieran un tono rojizo y una sensación de calor. Esto puede ocurrir ante cambios de temperatura, ejercicio físico o determinadas emociones como vergüenza, estrés o enfado.

De esta forma, la explicación vinculada con otras personas hablando de nosotros debe entenderse como una creencia popular que ha sobrevivido durante siglos, y no como una relación demostrada entre ambas situaciones.