

La seguridad vial es una prioridad constante en España, y las autoridades encargadas de velar por ella suelen tomar decisiones que, aunque bienintencionadas, generan incertidumbre entre los ciudadanos. Desde hace años se debate en torno al uso de dispositivos de señalización para vehículos inmovilizados que eviten accidentes y atropellos en carretera.
De forma progresiva, la luz de emergencia V-16 se ha convertido en el nuevo elemento obligatorio que sustituye a los tradicionales triángulos de emergencia. Con su entrada en vigor el 1 de enero de 2026 como único dispositivo válido para señalizar averías o accidentes, muchos conductores se preguntan cómo se aplicará esta norma y si podrán ser objeto de sanciones inmediatas en carretera.

La luz de emergencia V-16 obligatoria y la aclaración de Pere Navarro
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha repetido en las últimas semanas que la implantación de la baliza V16 conectada no supone un proceso punitivo inmediato contra los conductores. El propio director general, Pere Navarro, ha querido transmitir tranquilidad a quienes circulan a diario.
Navarro recordó que la medida, incluida en el Real Decreto de 2021, forma parte de una estrategia de seguridad vial a largo plazo, y no busca “sancionar a quien no tenga la baliza de inmediato”. En sus declaraciones indicó: “No van a parar coches para ver si llevan la V16”, y subrayó que los agentes serán, en los primeros meses, más informativos que coercitivos.
El objetivo principal de la DGT es que la presencia de la baliza V16 se convierta en un hábito aceptado de forma natural por todos los conductores. El dispositivo, además de emitir una señal luminosa de alta intensidad visible a 360 grados, está conectado a la plataforma DGT 3.0, lo que permite alertar al resto de usuarios de la vía sobre un vehículo detenido sin necesidad de que el conductor abandone el habitáculo.
La baliza sustituye finalmente a los triángulos de emergencia, que fueron autorizados como dispositivo legal desde 2021 pero que ahora quedan atrás con la entrada en vigor de esta nueva normativa.
Control, sanciones y uso en carretera
Aunque la obligatoriedad de la luz de emergencia V-16 se acerca, hay matices importantes sobre cómo se aplicará la norma. La DGT ha destacado que los controles no estarán enfocados en “parar coches” únicamente para comprobar la presencia de este dispositivo en cada vehículo.
Este enfoque trata de evitar el miedo de muchos conductores a ser detenidos sin motivo en lugares como autopistas, autovías o carreteras convencionales. La intención, según Navarro, es que los agentes actúen con “flexibilidad y razonabilidad”, favoreciendo la educación vial y el uso correcto del dispositivo antes que imponer multas de forma inmediata.
Aunque la baliza será obligatoria y la ausencia de la misma se contempla en el catálogo de infracciones con multa, el despliegue inicial se centrará en informar al conductor y facilitar su adaptación a la nueva normativa. La DGT ha recordado que la finalidad es mejorar la seguridad de todos en la carretera, reduciendo el número de atropellos de personas que bajan del vehículo en situaciones de emergencia
La medida afectará a turismos, furgonetas, autobuses, camiones y demás vehículos que puedan inmovilizarse en la vía. En el caso de las motocicletas, se recomienda su uso, aunque no sea obligatorio por normativa específica.
Dudas sobre cobertura y geolocalización
La introducción de la V16 también ha levantado preguntas sobre su funcionamiento, especialmente en lo que respecta a la cobertura de geolocalización y la percepción de pérdida de privacidad por parte de algunos usuarios.
Navarro ha sido explícito al respecto: los dispositivos solo geolocalizan cuando están activados y en uso, es decir, cuando se colocan sobre el vehículo detenido tras una avería o accidente.
No existe rastreo permanente de datos personales ni se asocia el dispositivo a matrículas o identidades concretas. “No sabemos quién ha comprado la baliza ni queremos saberlo”, afirmó.
En lo que respecta a la cobertura, aunque en la mayoría de las carreteras y tramos principales funciona correctamente, aún hay túneles o zonas aisladas donde la transmisión de datos puede verse limitada. La DGT trabaja en ampliar gradualmente la infraestructura para garantizar el correcto funcionamiento en todo el territorio.
Navarro ha pedido paciencia a los conductores y ha insistido en que la introducción de esta tecnología es un paso adelante en la seguridad vial, no una herramienta de control exhaustivo o vigilancia constante.
La luz de emergencia V-16 como parte de un cambio más amplio
La implantación de la luz de emergencia V-16 conectada también se enmarca en un contexto más amplio de modernización de la señalización y la gestión del tráfico en España.
Según algunos expertos, esta medida puede ser solo el inicio de una serie de innovaciones que incluyan dispositivos adicionales conectados y sistemas más integrados de alerta en tiempo real.
Además de mejorar la visibilidad en caso de incidencia, los dispositivos conectados tienen el potencial de integrarse con otras herramientas de movilidad inteligente, alertando tanto a conductores como a autoridades sobre situaciones de riesgo con mayor rapidez y precisión.

Durante los primeros meses de aplicación, la prioridad de la DGT será consolidar el uso de la V-16 y permitir que la mayoría de los conductores se familiaricen con ella. La sensación general es que no se trata de una persecución sino de una adaptación gradual, en la que las sanciones serán la última opción, no la primera.
El mensaje que Pere Navarro ha querido transmitir es claro: la luz de emergencia V-16 es una herramienta de seguridad, no un pretexto para detener coches sin motivo. Con la cooperación de conductores y autoridades, la DGT espera que esta medida mejore la protección de quienes circulan por las vías españolas a partir de 2026.














