- Paula Nuévalos dejó la ingeniería para trabajar en un sector que necesita jóvenes
- El gran problema del campo español: apenas el 9% de los titulares tiene menos de 41 años
- Mujeres jóvenes en el campo: solo representan el 26,2% del empleo agrario
- Vivir del campo en Utiel-Requena: más de 4.200 viticultores y 30.483 hectáreas de viñedo
- “Lo que te gusta es estar de vacaciones”: la crítica de Paula Nuévalos a la visión del pueblo desde la ciudad
Paula Nuévalos tiene 28 años, estudió Ingeniería Mecánica y llegó a trabajar en su profesión. Sin embargo, decidió regresar a Utiel, en Valencia, para dedicarse a una actividad completamente distinta: el cultivo de la vid y los almendros.
La historia de esta agricultora valenciana puede parecer simplemente un cambio de vida, pero conecta con un problema mucho más amplio. España necesita incorporar nuevos profesionales al campo en un momento en que buena parte de los responsables actuales de las explotaciones se acercan a la jubilación.
El propio Ministerio de Agricultura considera el relevo generacional uno de los grandes desafíos del sector. Solo el 9% de los titulares de explotaciones agrarias tiene menos de 41 años y dos de cada tres estarán en edad de jubilación en 2030.
En ese contexto, el regreso de Nuévalos a Utiel-Requena no supone únicamente cambiar una oficina por una vida más tranquila. Significa incorporarse a un sector económico del que dependen miles de familias en su comarca.
Paula Nuévalos dejó la ingeniería para trabajar en un sector que necesita jóvenes
Antes de convertirse en agricultora valenciana, Nuévalos siguió un recorrido profesional alejado del campo. Se marchó de Utiel para estudiar Ingeniería Mecánica en Valencia, terminó la carrera y llegó a ejercer como ingeniera.
Después tomó la decisión de regresar a su municipio de origen y continuar la actividad vinculada a su propia familia. “Mi historia comienza con mi abuelo, quien fundó la bodega de la familia y sembró en nosotros el amor por el vino. Mi padre continuó su legado”, explica.
Ahora trabaja fundamentalmente con la vid y los almendros y plantea su proyecto desde una perspectiva ligada a la continuidad de la explotación familiar. “Desde el corazón de Utiel-Requena, sigo ese camino con una visión regenerativa y un propósito: cuidar lo nuestro y compartir, a través de nuestros productos, la esencia de nuestra tierra”, sostiene.
Su caso tiene especial relevancia porque el envejecimiento de quienes trabajan en el campo ha llevado al Gobierno a reforzar los incentivos destinados a jóvenes agricultores. La Política Agraria Común destina actualmente unos 220 millones de euros anuales al relevo generacional, un 50% más que en el periodo anterior.
El gran problema del campo español: apenas el 9% de los titulares tiene menos de 41 años
La incorporación de jóvenes como Nuévalos es precisamente uno de los objetivos específicos de la PAC 2023-2027. España cuenta con una estrategia propia destinada a facilitar que nuevos agricultores puedan hacerse responsables de explotaciones agrarias.
Las ayudas contemplan un pago complementario para jóvenes de hasta 40 años que puede recibirse durante un máximo de cinco años y aplicarse, según el tamaño de la explotación, hasta un máximo de 100 hectáreas.
El esfuerzo económico, sin embargo, no ha conseguido revertir completamente la tendencia. Los propios datos del Ministerio muestran que el número de solicitantes jóvenes del pago complementario cayó desde 23.842 en 2022 hasta 18.843 en la campaña de 2025.
Esto convierte el relevo generacional en algo más que una cuestión demográfica. Si no aparecen nuevos responsables para las explotaciones, la continuidad de parte de la actividad agraria y de numerosos negocios rurales queda comprometida.
Por eso, detrás de la decisión personal de una agricultora valenciana de 28 años aparece un fenómeno económico mucho mayor: quién trabajará las explotaciones que dejarán los actuales propietarios durante los próximos años.
Mujeres jóvenes en el campo: solo representan el 26,2% del empleo agrario
El caso de Nuévalos tiene otra particularidad. Las mujeres continúan estando claramente infrarrepresentadas en el sector primario español. Según datos difundidos por el Ministerio de Agricultura en junio de 2026, las mujeres representan apenas el 26,2% del empleo agrario en España.
Para incentivar su incorporación, la PAC española introdujo un incremento específico del 15% en el pago complementario dirigido a jóvenes agricultoras. España es, además, el único país de la Unión Europea que incorporó este elemento de priorización concreto para mujeres dentro de las ayudas directas.
La medida busca corregir una doble brecha: la escasez de jóvenes responsables de explotaciones y la baja presencia femenina dentro de la actividad agraria.
En este escenario, perfiles como el de esta agricultora valenciana adquieren una relevancia que trasciende el relato personal de abandonar una carrera urbana para volver al pueblo.
Vivir del campo en Utiel-Requena: más de 4.200 viticultores y 30.483 hectáreas de viñedo
La vuelta de Paula Nuévalos tampoco puede entenderse únicamente como una elección de estilo de vida. En Utiel-Requena, la viticultura constituye una de las principales actividades económicas.
La Denominación de Origen Utiel-Requena cuenta con 30.483 hectáreas de viñedo en producción, 102 bodegas y 4.213 viticultores, según los datos publicados por su Consejo Regulador. La propia organización define al vino como uno de los motores económicos de la comarca.
Solo el municipio de Utiel dispone de unas 4.512 hectáreas de viñedo, equivalentes aproximadamente al 15% de la superficie total de la denominación, además de siete bodegas vinculadas a la DO.
La producción tampoco queda limitada al mercado local. Los vinos de Utiel-Requena se comercializan en alrededor de 90 países y la denominación expide unos 27,7 millones de contraetiquetas al año.
Así, cuando Nuévalos decidió volver a su pueblo para dedicarse a la agricultura, se incorporó a un tejido productivo formado por miles de viticultores y decenas de bodegas, no simplemente a una forma de vida alejada de las grandes ciudades.
“Lo que te gusta es estar de vacaciones”: la crítica de Paula Nuévalos a la visión del pueblo desde la ciudad
@agropauli ¿Qué opináis ? Os leo😎 No peleéis que os veo venir… #pueblos #verano #campo #vidarural #rural ♬ sonido original - agropauli
Es precisamente esa diferencia entre un pueblo como lugar de trabajo y un pueblo como destino vacacional la que Nuévalos cuestiona en redes sociales. “La gente de ciudad viene a los pueblos. A mí me hace gracia porque dicen: ‘Me encanta el pueblo’. No, cariño. A ti te encanta porque está la piscina abierta, vas al bar... Lo que te gusta es estar de vacaciones en un sitio tranquilo”, sostiene.
La agricultora valenciana señala que la imagen habitual de los pequeños municipios durante julio y agosto cambia cuando llega el invierno. “A ti no te gusta aburrirte en invierno, que no haya tantas actividades... Lo que gusta es socializar”, apunta.
Su reflexión pone sobre la mesa una distinción importante: visitar un municipio rural durante unas semanas permite disfrutar de tranquilidad, ocio y vida social, pero no muestra necesariamente las condiciones de quienes permanecen allí todo el año y dependen económicamente de actividades como la agricultura.
Una usuaria resumió esa percepción en los comentarios: “Se creen que nos pasamos la vida así, comiendo pipas en el banco de la plaza. Las rutinas son de cada cual y no son ni mejores ni peores. Totalmente de acuerdo contigo”.
Para Nuévalos, la vida en el pueblo significa también mantener una explotación, trabajar la tierra y convivir durante todo el año con una oferta de servicios y actividades diferente a la de una gran ciudad.
Su historia une así dos caras de la España rural: por un lado, la imagen del pueblo como espacio de descanso; por otro, la necesidad económica de encontrar una nueva generación dispuesta a convertir ese territorio en su lugar de trabajo permanente.