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La idea de que un mosquito pudiera guardar secretos genéticos sobre el mundo animal parece sacada de una película de ciencia ficción. Sin embargo, los avances en genética y ecología están convirtiendo esa premisa en una herramienta científica útil para estudiar la vida silvestre.

Un nuevo estudio de la Universidad de Florida demostró que los mosquitos pueden actuar como verdaderas “bibliotecas de ADN animal”, recopilando material genético de los vertebrados de un ecosistema al alimentarse de su sangre.

El ADN es la molécula clave que almacena la información genética de todos los seres vivos y puede resistir más tiempo de lo esperado en ciertos organismos.Freepik

Esta información podría revolucionar la forma en que los científicos monitorean la biodiversidad, sobre todo en zonas de difícil acceso o con pocos recursos.

Cómo los mosquitos llevan registros genéticos de organismos vivos

El punto de partida de este hallazgo está en un experimento que capturó más de 50 000 mosquitos, pertenecientes a 21 especies diferentes, en una reserva protegida de Florida durante aproximadamente ocho meses. Los investigadores se centraron en los mosquitos hembra, que son los únicos que pican para alimentarse y obtener proteínas necesarias para reproducirse.

Después, analizaron más de 2 000 “comidas” de sangre para buscar fragmentos de ADN de los animales que estos insectos habían mordido. Los resultados fueron sorprendentes: identificaron rastros genéticos de 86 especies de vertebrados, incluidos mamíferos, aves, reptiles y anfibios.

Estas secuencias representan alrededor del 80 % de los vertebrados conocidos en esa área, un porcentaje notable para un método que depende solo de capturar mosquitos.

Entre los hallazgos estaban especies que iban desde pequeñas ranas hasta ciervos y vacas, pasando por aves migratorias y especies invasoras. Este enfoque ofrece una instantánea genética del ecosistema local que podría complementar o incluso, en ciertas condiciones, superar los métodos tradicionales de censos de fauna.

En apariencia puede sonar similar a la trama de Parque Jurásico, donde científicos extraen ADN de dinosaurios de mosquitos fosilizados. En realidad, aunque esta investigación se inspira en esa imagen popular, no implica recuperar especies extintas, sino usar los mosquitos como registros biológicos activos del presente.

Un método alternativo para estudiar la biodiversidad hoy

Tradicionalmente, la evaluación de fauna en un área requiere trampas específicas, cámaras, expertos en identificación de especies y muchas horas de trabajo de campo. Este enfoque puede ser limitado por el terreno, la visibilidad de los animales o la disponibilidad de especialistas.

El método basado en mosquitos suple parte de esas dificultades. Al analizar el ADN contenido en sus comidas de sangre, los científicos obtienen una visión amplia del conjunto de animales presentes en un lugar sin tener que verlos directamente. Esto es especialmente útil en hábitats densos o donde las especies pasan desapercibidas en cámaras o rastreadores.

Además, los mosquitos se alimentan de animales con hábitos muy diferentes: hay quienes pasan tiempo en el agua, otros que viven en copas de árboles, migran largas distancias o son nocturnos. Esto permite que el registro genético abarque una gran variedad de forma de vida, algo que técnicas basadas solo en observación visual podrían pasar por alto.

No obstante, existen limitaciones. Los investigadores no detectaron ADN de algunas especies raras o de animales que viven bajo tierra, como el topo oriental, lo que indica que este método por sí solo no captura todos los componentes del ecosistema.

La temporada del año también influye: durante los periodos húmedos, cuando los mosquitos son más abundantes, el método rindió resultados comparables o incluso mejores que las encuestas tradicionales. En las estaciones más secas, sin embargo, puede ser menos eficaz.

Aplicaciones prácticas y retos de este descubrimiento genético

El potencial de usar mosquitos como herramienta de monitoreo ecológico es grande. Los datos genéticos obtenidos permiten a los científicos saber qué especies están presentes, lo que es clave para la conservación y gestión de parques naturales o reservas. Además, puede ser útil para detectar especies invasoras o confirmar la presencia de animales en peligro de extinción sin necesidad de técnicas más costosas o invasivas.

Este enfoque también podría complementar métodos tradicionales como las cámaras trampa o los censos visuales, especialmente en lugares remotos o con poca infraestructura para investigación. La rapidez y el potencial de bajo costo lo hacen atractivo para países o regiones donde los recursos para estudios ambientales son escasos.

A pesar del entusiasmo, los científicos señalan que aún se necesita validar esta técnica en distintos tipos de ecosistemas y climas antes de considerarla una solución universal. Tampoco reemplaza por completo los estudios directos de campo, pero sí ofrece una perspectiva novedosa y eficaz en muchas situaciones.

La ciencia moderna explora nuevas técnicas para extraer y analizar fragmentos de ADN presentes en insectos como los mosquitos.Dragos Condrea

Aunque la idea de revivir dinosaurios a partir de mosquitos sigue siendo ciencia ficción, estas investigaciones reales muestran cómo los mismos insectos pueden ofrecer un registro genético vivo del mundo natural que los rodea.

Transformar a los mosquitos de molestos insectos en aliados de la ciencia podría marcar un paso importante para el seguimiento de la biodiversidad en el siglo XXI.