En España, el debate sobre el empleo suele girar alrededor de los récords. El Gobierno lleva meses defendiendo la fortaleza del mercado laboral con cifras que son históricamente altas: más de 22 millones de ocupados, el nivel más elevado desde que existen registros. Pero esa foto tiene una segunda lectura mucho menos cómoda, y hay economistas dispuestos a hacerla en voz alta.
Leticia Poole, doctora en Ciencias Económicas y especialista en política fiscal, es una de ellas. En una entrevista reciente en el pódcast TruthTime Project, la economista abordó la sostenibilidad del sistema público de pensiones y lanzó una advertencia que generó reacción inmediata: “En España, solo el 37% de la población trabaja. Somos un país muy grande sostenido por muy pocos”.
La realidad detrás del récord de empleo, según la economista
Durante la entrevista, Poole profundizó en los detalles de su argumento. El récord de ocupación, explicó, no cuenta toda la historia. La tasa de actividad en España se mantiene en torno al 58%, lo que significa que una parte muy relevante de la población en edad de trabajar sigue fuera del mercado laboral.
Al ampliar el foco aparecen jubilados, estudiantes, menores, desempleados e inactivos, es decir, personas que consumen servicios públicos pero no todas contribuyen al sistema a través del empleo.
La clave, según Poole, está en cómo funciona el sistema español. Las pensiones públicas se basan en un modelo de reparto: las cotizaciones de los trabajadores actuales pagan las pensiones de los jubilados actuales. Mientras la base de cotizantes crece y la población activa es suficiente, el mecanismo aguanta. Pero la ecuación cambia cuando hay más pensionistas, menos nacimientos y una parte importante de la población fuera del mercado laboral.
Su diagnóstico es especialmente duro: a su juicio, el sistema “ya ha explotado” porque una parte creciente de las pensiones se financia mediante deuda pública, desplazando el coste hacia las próximas generaciones.
La advertencia de la experta sobre las pensiones y la deuda
“Yo he visto los números y el sistema ya no se sostiene solo con cotizaciones”, señaló Poole en el pódcast. La presión sobre las cuentas públicas es uno de los grandes debates económicos de España: el gasto en pensiones sigue aumentando y la Seguridad Social necesita cada vez más apoyo del Estado para cubrir todos los pagos.
No es una preocupación aislada. La AIReF lleva tiempo advirtiendo de que el envejecimiento obligará a tomar decisiones importantes si se quiere mantener el equilibrio de las cuentas públicas. En su evaluación más reciente, la autoridad fiscal proyecta una deuda pública del 123% del PIB en 2050 en un escenario a políticas constantes.
Poole va más allá en su interpretación: si se contabilizaran todos los compromisos futuros de pensiones como deuda implícita, el endeudamiento real de España sería mucho más alto que el que aparece en las cifras oficiales.
Su reflexión final sobre el esfuerzo fiscal y los salarios
Otro punto central de su análisis en el pódcast fue el sistema fiscal. Poole sostiene que muchos trabajadores no perciben de forma completa cuánto pagan realmente en impuestos y cotizaciones, porque buena parte de ese coste se descuenta automáticamente de la nómina. “El trabajador recibe su salario neto, pero no siempre interioriza el coste laboral completo”, explicó.
La economista considera además que España soporta una presión fiscal elevada para el nivel salarial del país. La comparación con otros países europeos, según su argumento, no puede hacerse solo mirando impuestos: también hay que mirar los sueldos. Con salarios más ajustados, el impacto de la carga fiscal se nota directamente en el ahorro, el consumo y los gastos básicos de las familias.