Uno de los grandes problemas que enfrenta España es la despoblación, especialmente en las áreas rurales. Este éxodo hacia las grandes ciudades ha llevado a que, en muchos pueblos y regiones profundas,la pirámide de edad de la población se estreche en la base y se ensanche en la parte superior, lo que se traduce en la falta de servicios y oportunidades en estas zonas.
Por estos motivos es que muchos pueblos se vacían con el tiempo hasta que solo queda una sombra de lo que alguna vez fueron. Sin embargo, existen casos como los de Torre del Burgo, donde la población se adapta al avance del paso del tiempo y la sociedad progresa.
La clave para la resurrección del pueblo fue la llegada de trabajadores extranjeros. Su alcalde, José Carlos Moreno Díaz, lo resume sin rodeos: “Estuvimos a punto de quitar las plantaciones hasta que vinieron los búlgaros y esto empezó a funcionar”.
Hoy el municipio, de apenas 493 habitantes, encabeza la estadística nacional de porcentaje de inmigración.
¿Cuál es la historia del pueblo con más inmigrantes de España?
Las cifras oficiales señalan que 9 de cada 10 vecinos son extranjeros, un dato que colocó al pueblo en el foco de periódicos y televisiones. El propio alcalde, sin embargo, matiza esa proporción y la rebaja a la mitad.
“Ese 90% incluye temporeros que vienen solo en campaña”, explica. Según detalla, “el 40% de esos inmigrantes viene por campañas y están tres, cuatro o cinco meses al año y se marchan”. El grueso de la población procede de Bulgaria, seguida de rumanos y magrebíes, hasta el punto de que el municipio se ganó el apodo de “Torre del Búlgaro”.
La agricultura, y en concreto el cultivo del espárrago, es el motor económico de la localidad. El problema es que exige grandes cuadrillas imposibles de reunir entre los vecinos de siempre. “La gente no quiere trabajar en el campo, nos salvan los temporeros”, ratifica el regidor.
El fenómeno arrancó en los noventa con las primeras explotaciones hortícolas, entonces solo con magrebíes. “Los primeros búlgaros llegaron en 1998 y fue a partir del 2001 cuando tras la crisis se hizo masivo”, precisa Moreno Díaz.
¿Qué dice el alcalde sobre la seguridad del pueblo con más inmigrantes de España?
Tras 14 años al frente del ayuntamiento, el regidor desmonta el prejuicio que asocia inmigración con delincuencia. “Los que están aquí no son chorizos, no plantean ningún problema de seguridad. Si alguno se desmadra es la propia empresa la que lo aparta”, sostiene.
Su balance es de gratitud hacia quienes decidieron buscar una nueva vida allí, porque “nos han salvado de la despoblación”.
Tampoco existe el problema de vivienda que se le supone: “La mayoría están en alquiler y se ocupan solo durante la época del espárrago. El resto del año se quedan vacías”.
Qué futuro le espera al pueblo con más inmigrantes
El desafío de fondo sigue siendo el relevo generacional. “La reposición de jóvenes es nula. Si yo fuera un agricultor joven, tendría que invertir millones en maquinaria y eso no le interesa ya a la gente”, lamenta el alcalde.
La salida podría llegar por la logística. Municipios cercanos como Torija y Tórtola de Henares han creado más de 3.000 puestos de trabajo con sus naves.
“Mientras siga habiendo trabajo, seguirán viniendo familias. Algún día nos tocará hacer más viviendas aunque para los pueblos como el nuestro supone un dineral”, concluye Moreno.