Sanidad

¿Es peligroso comer hamburguesas? Advierten sobre el riesgo de consumirlas de una forma en particular

AESAN advirtió sobre el peligro que puede llegar a traer comer la carne de cierto modo. Por qué puede traer problemas serios para la salud.

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Una de las discusiones que suelen darse en las redes sociales tiene como protagonista el punto de la carne. Hay quienes sostienen que la única manera de consumirla es que esté completamente cocida, mientras que hay otras personas que piensan que la mejor forma es cuando aún está roja.

Si bien esto es una cuestión de gustos, lo cierto es que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) está más cerca de la primera postura. Eso se debe a que el consumo de carne cruda puede llevar a intoxicaciones severas.

La advertencia de la AESAN sobre el consumo de carne

AESAN advirtió sobre los peligros de consumir carne cruda (Fuente: Shutterstock)

La AESAN ha emitido una advertencia sobre los peligros asociados al consumo de comestibles crudos, destacando un incremento en el peligro de enfermedades transmitidas por alimentos al ingerir carne de res cruda o insuficientemente cocida.

Según advierte el organismo de sanidad, la posibilidad de contraer una enfermedad por consumir una hamburguesa no bien cocida es 30 veces mayor.

El origen de este riesgo se debe a la posible presencia de organismos dañinos, incluyendo la bacteria Escherichia coli (E. coli), que normalmente habita en el intestino de humanos y animales.

Aunque la mayoría de estas bacterias son benignas, existen variantes que pueden provocar severas afecciones en las personas, señala la AESAN. El proceso de picar carne contaminada en su superficie distribuye el patógeno a través de todo el producto, aumentando el peligro en alimentos como las hamburguesas.

Qué es el E. coli y cómo se transmite

Bacterias de E. coli bajo el microscopio (Fuente: Shutterstock)

La Escherichia coli, comúnmente conocida como E. coli, es una bacteria presente en el intestino de seres humanos y animales, y se excreta a través de las heces. 

La contaminación y posterior transmisión suelen ocurrir por el consumo de alimentos o agua que han sido contaminados, así como por contacto directo con animales o sus excrementos.

Frecuentemente, la contaminación se debe a una inadecuada higiene de manos de una persona infectada al manipular alimentos, o por el empleo de utensilios culinarios que no han sido adecuadamente limpiados.

Las fuentes de alimentos más comúnmente vinculadas a esta bacteria incluyen carne de res, particularmente cuando está molida, y la de otros animales rumiantes. La leche no pasteurizada y los jugos de frutas y verduras crudas también están asociados.

Los síntomas de una infección por E. coli suelen manifestarse entre 24 y 72 horas después de la ingestión del alimento contaminado, siendo la diarrea aguda y severa el síntoma más habitual.

Otros síntomas pueden incluir fiebre, falta de apetito, dolores abdominales y flatulencias, y aunque menos común, algunos pacientes pueden experimentar vómitos. Hay síntomas menos frecuentes, pero de mayor gravedad a los que se debe prestar atención, como tendencia a la formación de hematomas, palidez de la piel o presencia de sangre en la orina.

Generalmente estos síntomas remiten después de algunos días, siendo crucial enfocarse en la recuperación mediante el descanso y la hidratación adecuada

En situaciones excepcionales, puede ser necesario buscar atención médica si se desarrollan complicaciones como anemia severa o fallo renal. Si no hay mejoría tras unos días o los síntomas son graves, es imperativo consultar a un profesional de la salud.

Qué recomienda la AESAN a la hora de pedir una hamburguesa

Al comer fuera, es preferible optar por precaución ya que, aunque es posible que no ocurra nada malo, el riesgo no es nulo. Elegir la hamburguesa bien cocida minimiza peligros innecesarios, especialmente para grupos vulnerables como niños, ancianos o individuos con sistemas inmunitarios debilitados.

En el hogar, es crucial practicar una higiene adecuada, como lavar bien las manos y utensilios para prevenir la contaminación cruzada. No obstante, la estrategia más efectiva para disminuir el riesgo es asegurarse de que la carne esté completamente cocida.

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