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Muchos conductores en España reducen repentinamente la velocidad cuando detectan un radar y vuelven a acelerar apenas superan el punto de control. Esta conducta recibe el nombre de “efecto canguro” y busca evitar una multa por exceso de velocidad sin mantener el límite durante todo el recorrido.

El fenómeno ha sido analizado en investigaciones sobre seguridad vial por las oscilaciones bruscas de velocidad que provoca antes y después de los radares. La propia Dirección General de Tráfico (DGT) ha utilizado este concepto para describir el comportamiento asociado a determinados controles fijos.

Sin embargo, esta estrategia pierde eficacia frente a los radares de tramo, que no controlan únicamente la velocidad en un punto concreto. Estos sistemas calculan la media mantenida entre dos ubicaciones, de modo que frenar solamente al acercarse a una cámara no evita necesariamente una sanción.

Qué es el “efecto canguro” al pasar por un radar

El denominado efecto canguro se produce cuando un conductor circula por encima del límite permitido, identifica la proximidad de un radar y frena para pasar por el dispositivo a una velocidad adecuada. Una vez superado, vuelve a acelerar hasta recuperar el ritmo anterior.

El nombre hace referencia precisamente a esas variaciones repentinas de velocidad, similares a una sucesión de saltos. La consecuencia es que el radar fijo puede conseguir que los vehículos reduzcan la velocidad en el lugar exacto donde se encuentra, pero el efecto disminuye a medida que se alejan del dispositivo.

Esto no significa que frenar antes de cualquier radar haya dejado de tener efecto sobre la medición de un cinemómetro fijo. La diferencia está en que los sistemas de vigilancia han evolucionado y los radares de tramo permiten controlar el comportamiento del vehículo durante una distancia mucho mayor.

Además, las frenadas repentinas pueden afectar a la fluidez del tráfico y provocar reacciones en cadena entre los vehículos que circulan detrás. La finalidad de los controles de velocidad, por tanto, no es conseguir que el conductor reduzca únicamente junto al radar, sino que respete el límite durante el trayecto.

Por qué los radares de tramo dificultan evitar una multa

Los radares de tramo funcionan mediante cámaras situadas al principio y al final de una zona controlada. Estas identifican la matrícula y registran la hora de paso del vehículo en ambos puntos para calcular cuánto tiempo tardó en recorrer la distancia.

A partir de esos datos, el sistema obtiene la velocidad media. Si se encuentra por encima del límite establecido, se inicia la tramitación de la correspondiente denuncia, aunque el conductor haya reducido la velocidad al pasar junto a las cámaras.

Por este motivo, frenar únicamente al principio o al final del tramo no basta. Para evitar una sanción, el vehículo debe mantener una velocidad media compatible con el límite durante todo el segmento vigilado.

La DGT explica que estos dispositivos están operativos desde 2010 y se emplean en autopistas, autovías, carreteras convencionales e incluso vías urbanas. Su objetivo es conseguir que la velocidad adecuada se mantenga de manera continua y no solamente en un punto concreto.

El truco que muchos conductores hacen al ver un radar y ya no sirve para evitar la multa: qué es el “efecto canguro” (foto: ChatGPT)ChatGPT

Radares y velocidad: por qué Tráfico refuerza estos controles

La velocidad inadecuada continúa siendo uno de los principales factores asociados a los accidentes graves. Según datos recientes de la DGT, estuvo presente en el 22% de los siniestros mortales registrados en carretera en 2024.

De esta manera, Tráfico continúa ampliando y actualizando sus sistemas de vigilancia. La DGT dispone de radares fijos, móviles y de tramo, además de otros equipos automatizados para controlar las infracciones en diferentes puntos de la red viaria.

Los estudios recopilados por la DGT muestran además que el control por radares de tramo tiene un impacto superior al de los radares fijos en la reducción de determinados accidentes, precisamente porque obliga a mantener una velocidad más uniforme durante varios kilómetros.

El conocido “efecto canguro” puede seguir produciéndose frente a radares que controlan un punto concreto, pero deja de ser una estrategia eficaz frente a aquellos que calculan la velocidad media. La manera segura y efectiva para evitar las sanciones sigue siendo respetar los límites establecidos durante todo el recorrido.