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La astronomía acaba de dar un paso decisivo en la comprensión de cómo nacen y se organizan los planetas. Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha conseguido captar por primera vez imágenes detalladas de una etapa intermedia y esquiva en la formación de los sistemas planetarios, conocida como “adolescencia cósmica”.

El hallazgo se basa en el estudio de 24 discos de escombros exoplanetarios, estructuras de polvo y restos que aparecen tras la formación inicial de los planetas. Estas observaciones, realizadas con una nitidez sin precedentes, permiten reconstruir procesos que hasta ahora solo podían inferirse de forma indirecta y aportan claves fundamentales para entender también la historia temprana del Sistema Solar.

Las observaciones de ALMA permiten identificar anillos, huecos y asimetrías en discos de escombros exoplanetarios.
Las observaciones de ALMA permiten identificar anillos, huecos y asimetrías en discos de escombros exoplanetarios.ALMA

Cómo se logró captar la adolescencia de los sistemas planetarios

El trabajo forma parte del proyecto ALMA survey to Resolve exoKuiper belt Substructures, conocido como ARKS. La investigación se apoya en datos obtenidos con el radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, una de las infraestructuras científicas más avanzadas del mundo para el estudio del universo frío y polvoriento.

Gracias a ALMA, el equipo consiguió observar discos de escombros extremadamente tenues, cientos o incluso miles de veces más débiles que los discos ricos en gas donde se forman los planetas. Según el Instituto de Astrofísica de Canarias, esta dificultad técnica había impedido durante años estudiar estas estructuras con detalle, convirtiéndolas en uno de los grandes puntos ciegos de la astronomía planetaria.

Los resultados del proyecto se publican de forma simultánea en diez artículos en la revista Astronomy and Astrophysics, lo que da cuenta de la magnitud del avance científico alcanzado.

Qué revelan los discos de escombros observados por los astrónomos

Las imágenes obtenidas muestran una diversidad inesperada de estructuras. Lejos de ser simples anillos de polvo, muchos discos presentan múltiples anillos, halos anchos y lisos, bordes muy definidos e incluso arcos y asimetrías marcadas. Esta complejidad indica que los sistemas planetarios atraviesan una fase dinámica y agitada tras su formación inicial.

“Estamos observando una gran diversidad que revela un capítulo dinámico y complejo en la historia planetaria”, explicó Sebastián Marino, líder del programa ARKS, al referirse a la riqueza de formas detectadas en los discos.

La investigación también concluye que aproximadamente un tercio de los discos analizados muestran subestructuras claras, como huecos o múltiples anillos, que podrían haberse originado en etapas tempranas de la formación planetaria o haber sido moldeadas por planetas ya formados a lo largo de millones de años. Otros sistemas, en cambio, parecen suavizarse con el tiempo y extenderse en amplios cinturones de polvo, un proceso que recuerda al desarrollo esperado para el Sistema Solar.

Por qué este hallazgo ayuda a entender el origen del Sistema Solar

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es su impacto en la comprensión del pasado del propio Sistema Solar. La fase observada en estos sistemas lejanos tiene su equivalente en el Cinturón de Kuiper, un anillo de cuerpos helados situado más allá de Neptuno que conserva el registro de antiguas colisiones y migraciones planetarias.

El radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) es clave para estudiar fases poco visibles en la formación de planetas gracias a su alta sensibilidad.
El radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) es clave para estudiar fases poco visibles en la formación de planetas gracias a su alta sensibilidad.ALMA

Según Meredith Hughes, colíder del estudio, hasta ahora los astrónomos podían observar con relativa facilidad la infancia de los planetas, pero la adolescencia representaba “un eslabón perdido” en la evolución planetaria. Este proyecto permite, por primera vez, completar esa secuencia y reinterpretar fenómenos como los cráteres de la Luna o la distribución actual de objetos en el Cinturón de Kuiper.

La participación de instituciones como la Universidad de La Laguna y el Instituto de Astrofísica de Canarias refuerza el papel de la investigación española en este avance. Los científicos destacan que estas observaciones abren nuevas vías para buscar planetas jóvenes y comprender cómo se reorganizan en familias planetarias, aportando una visión más completa y precisa de los procesos que dieron forma a sistemas como el nuestro.