

Daniel Maaikov estudia interpretación en Barcelona y trabaja como camarero en un restaurante por las noches. Su rutina diaria se divide entre ensayos durante el día y el servicio nocturno en el local donde atiende mesas para poder financiar sus estudios. La fórmula le permite mantenerse, pero reconoce que el coste va más allá de lo económico.
Según el artículo publicado por Generación 2.0, “la mayor dificultad con la que se encuentra es la falta de tiempo y la necesidad que tiene con respecto al trabajo”. Daniel ha llegado a una conclusión clara sobre su situación: no contempla ese ritmo como una opción a largo plazo, puesto que le consume mucho tiempo y energía, afectándole a la salud mental.
Estudiar interpretación en España: costes y realidad laboral
Las escuelas de arte dramático e interpretación en España tienen precios muy variables. La Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), pública, cobra entre 1413 y 1432 euros anuales para grados oficiales, mientras que escuelas privadas como TAI en Madrid pueden superar los 9000 euros por curso académico.
Daniel vino desde Barcelona para estudiar, lo que añade gastos de alquiler y manutención a la ecuación. Según datos de organizaciones estudiantiles, el coste medio mensual para un estudiante en ciudades como Barcelona o Madrid ronda los 850 euros, incluyendo alojamiento, transporte y material de estudio.

Hostelería y salud mental: el precio oculto del pluriempleo estudiantil
El caso de Daniel forma parte de un fenómeno más amplio. En España, 959.200 jóvenes estudian y trabajan simultáneamente, según datos de la Encuesta de Población Activa recogidos por Generación 2.0. La hostelería es uno de los sectores que más estudiantes absorbe por su flexibilidad horaria y la posibilidad de trabajar por turnos.
Sin embargo, los turnos nocturnos y la carga de trabajo tienen consecuencias. Un reportaje de Público recoge el testimonio de Esther García, estudiante de ADE en Málaga que trabajaba de camarera: “El delicado equilibrio entre estas dos áreas de su vida se vino abajo con la pandemia”, cuando los horarios del restaurante empezaron a coincidir con sus clases y tuvo que abandonar la universidad.
La conciliación como prioridad de la juventud española
Un estudio de Fad Juventud de 2025 revela que los jóvenes españoles priorizan cada vez más la salud mental y la conciliación por encima del salario. Casi un tercio reconoce que su situación laboral actual les ha reducido el tiempo de ocio y normalizado el estrés, mientras que un 27,7% asegura haber experimentado síndrome del impostor.
Para Daniel, la realidad es clara: el trabajo nocturno le permite pagar las clases, pero consume su energía y afecta su bienestar. La frase “es la única forma” resume la tensión entre la necesidad económica y el coste personal que muchos estudiantes están pagando en España.














