En esta noticia

Barcelona está a punto de vivir una de las transformaciones urbanísticas más importantes de los últimos años con un macrobarrio residencial de gran escala que redefinirá por completo esta zona industrial degradada.

Con más de 3360 viviendas previstas, este proyecto se presenta como una respuesta directa a la crisis habitacional de la ciudad, combinando vivienda protegida y promoción privada en un entorno sostenible y conectado.

Los trabajos previos a la obra en Barcelona

El plan, gestionado por la empresa pública Barcelona Sagrera Alta Velocitat (BSAV), implica primero la demolición de más de 30 naves industriales, talleres y garajes que ocupan actualmente 56.814 metros cuadrados.

Construyen un macrobarrio con más de 3000 viviendas que cambiará la zona para siempre. Foto: Ayuntamiento de Barcelona

Estas estructuras, concentradas principalmente en calles como Santander, Rambla Prim, Via Trajana y Bonaventura Gispert, desaparecerán a partir de mediados de 2027.

Los proyectos técnicos para los derribos ya están en marcha, con adjudicación prevista en marzo y finalización de los planes en septiembre de 2026.

La operación incluye protocolos especiales por la posible presencia de amianto en las cubiertas, lo que podría incrementar los costes estimados en unos 5,15 millones de euros, además de indemnizaciones por traslado de empresas y construcciones (alrededor de 30 millones en total).

¿Cómo serán las obras del macrobarrio en Barcelona?

Una vez liberado el terreno de 19 hectáreas, comenzarán las obras de urbanización y construcción entre 2028 y 2029, con un horizonte de unos 10 años para completar la urbanización, edificación y comercialización de las viviendas.

El nuevo barrio priorizará la vegetación, amplios espacios públicos, calles peatonales y una fuerte restricción al tráfico rodado, convirtiéndose en un “nuevo balcón de Barcelona hacia el Besòs”.

Además, se preservarán elementos como el instituto Salvador Seguí, la masía de Can Riera y el muro de la riera de Horta, minimizando impactos durante las obras, especialmente en el ámbito educativo.

¿Para qué servirán las nuevas viviendas?

De las 3360 viviendas, 1884 serán de protección oficial (muchas de titularidad municipal), destinadas a aliviar la demanda de vivienda asequible, mientras que 1476 corresponderán a promoción privada.

Este equilibrio busca crear un tejido urbano mixto, sostenible y bien conectado con la futura estación de La Sagrera, que se espera finalizar en unos seis años, y con la ronda de Sant Martí y otras infraestructuras clave.

La inversión urbanística supera los 85 millones de euros, reflejando el compromiso por cerrar la histórica brecha ferroviaria que ha fracturado la ciudad durante décadas.

Este macrobarrio no solo aportará miles de hogares, sino que impulsará la regeneración del entorno, mejorará la calidad de vida en Sant Andreu y posicionará la zona como un nuevo polo residencial atractivo y moderno.