

Fueron apenas cuatro las horas que duró la visita oficial, pero en ellas las presidentas de Argentina, Cristina Kirchner, y de Brasil, Dilma Rousseff, no pararon de mostrar la buena sintonía entre ambas. Fue una jornada breve en la que más allá de los convenios quedó como dato central la intención de potenciar la relación bilateral y de la región.
Los gestos se sucedieron ni bien Rousseff pisó la Casa Rosada. Cristina la recibió con un cálido abrazo, y luego posaron para la foto abrazadas y casi con sus mejillas pegadas.
Tras los saludos protocolares, CFK y Rousseff se fueron al despacho presidencial donde mantuvieron una charla a solas. La reunión estaba prevista, pero llamó la atención que el encuentro se extendiese por alrededor de una hora y media. Según un colaborador cercano a CFK, las presidentas hasta estuvieron un rato solas, sin traductores ni colaboradores de por medio. Al mismo tiempo, pero en el Salón de las Mujeres, los ministros cerraban los acuerdos que luego iban a firmar. Si bien todos los temas constituyen el eje de la agenda bilateral, el hecho de que Dilma viera a Buenos Aires en su primera visita al exterior como presidenta marcaba un fuerte gesto político para la región.
Es de un valor muy especial el gesto de Brasil que asigna a Argentina. Que la primera visita sea a Argentina es para nosotros de un altísimo honor, le dijo la presidenta Cristina Kirchner agradeciendo la visita de Dilma.
A su lado, Rousseff devolvió los elogios y ratificó su intención de profundizar la relación con Argentina. Considero que Argentina y Brasil son cruciales para la transformación del siglo XXI, que será el siglo de América Latina, sostuvo.
Cada vez que pudo, la sucesora de Lula Da Silva repitió que la relación entre Brasil y Argentina es Estratégica y fundamental para el desarrollo de la región.










