

A menos de una semana del inicio de las sesiones extraordinarias, el proyecto de reforma laboral continúa dividiendo opiniones entre los analistas sobre los efectos que podrían tener los cambios previstos sobre el mercado de trabajo.
Sobre este escenario opinó el empresario y economista Gustavo Lazzari, cercano al presidente Javier Milei, quien advirtió que, si bien la normativa representa un avance fundamental respecto a la legislación actual, todavía existen omisiones críticas que podrían limitar su impacto en la creación de empleo.
En diálogo por Radio Rivadavia, Lazzari sostuvo que el principal problema para el crecimiento no es la falta de voluntad, sino un marco legal que fomenta la “industria del juicio”, la cual termina por fundir empresas y desalentar cualquier nueva contratación.
“Ahí empezás a contratar en media jornada o en negro, porque no querés saber nada. Y el tipo que tiene que contratar 10 tipos, contrata tres porque no quiere quilombo. Ya cuando a un empresario argentino lo escuchás decir ‘yo no quiero quilombo’, eso está mal. En lugares como Estados Unidos te aparecen rankings de empresas con más contratación, porque los tipos cancherean con eso. Acá cada vez querés contratar menos porque una eventual finalización del contrato laboral es un despelote que te funde", señaló.
“Lo único que le falta es...”: el cambio que propone Lazzari en la reforma laboral para que puede cambiarlo todo
Respecto a la iniciativa del Gobierno, Lazzari propuso ajustes específicos para dotarla de mayor eficacia y aseguró que “lo único que le falta es un tope indemnizatorio para los reclamos laborales".
En este sentido, consideró que las indemnizaciones deben ser justas pero determinadas y señaló que este mecanismo evitaría casos donde el conflicto de un despido pueda escalar a una cifra impredecible que ponga en jaque la continuidad de la empresa.
En ese sentido, mencionó el concepto de “zonas grises” como el punto de partida de la mayoría de los litigios. Explicó que estas se producen cuando la ley no define con exactitud qué componentes forman parte del salario y cuáles no. Esta ambigüedad, señaló permite que, al momento de un litigio, se incluyan beneficios no remunerativos como si fueran parte de la base de cálculo indemnizatorio.

En su argumentación, Lazzari ejemplifica con situaciones cotidianas que hoy se judicializan. “Las zonas grises son cuando alguien dice: ‘Me dabas de comer o me invitabas un mate, entonces eso tiene que estar adentro del salario’”, advirtió. También mencionó el caso del préstamo de dispositivos, como teléfonos celulares, que terminan siendo computados como parte del sueldo para elevar las compensaciones.
Como solución, el empresario pyme propuso pasar a un esquema de definiciones taxativas con el objetivo de “limpiar estas zonas grises y que la nueva establezca que el salario es única y exclusivamente lo que figura en el recibo de sueldo firmado.
Al eliminar los beneficios no remunerativos o las cortesías de la base indemnizatoria, se le devolvería al empleador la certeza sobre el costo real de su plantilla.
Lazzari enfatiza que este tope no busca desproteger al trabajador, sino dar previsibilidad al sistema. “El tope no puede ser indeterminado”, afirmó y argumentó que no tiene lógica que por una deuda de un millón de pesos se termine pidiendo una indemnización de doscientos millones debido a la acumulación de honorarios, pericias y tasas de interés variables según el juzgado.














