La tensión entre los gobiernos de Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo en las últimas horas. Luego de que el presidente Javier Milei relanzara fuertes cuestionamientos contra Luiz Inácio Lula da Silva durante su reciente visita a Brasil, la expectativa estaba puesta en cómo reaccionaría el mandatario brasileño. La respuesta llegó, pero sin alusión al presidente argentino.
A través de su primera publicación en la red social X (ex Twitter) tras los dichos del libertario, Lula prefirió no hacer mención explícita a la retórica del gobierno argentino. En su lugar, articuló un mensaje de tono estrictamente doméstico e institucional para respaldar el armado político en el estado de São Paulo y, fundamentalmente, blindar los resultados de su Gabinete económico.
Sin embargo, en un segundo posteo, Lula puso énfasis en la soberanía brasileña, en un mensaje que se interpretó como una clara respuesta a Milei: "Cabeza en alto. Carácter. Soberanía. Brasil respeta a todos los países, pero el destino de nuestra nación pertenece a los brasileños. Es nuestro pueblo quien decide los rumbos de Brasil".
El foco en la economía y el “factor Haddad”
El movimiento del líder del Partido de los Trabajadores (PT) buscó marcar la cancha desde los datos duros. En el texto, donde celebró la fórmula política integrada por dirigentes clave como Fernando Haddad, Márcio França, Marina Silva y Simone Tebet, Lula dedicó un tramo central a exaltar el rumbo económico de Brasil bajo la conducción de Haddad en el Ministerio de Hacienda.
“Logramos la menor inflación acumulada en cuatro años, el menor desempleo de la historia y récord de exportaciones”, enfatizó el mandatario en su mensaje. En un claro contraste a los dichos de Milei, quien sostuvo que “Brasil va camino a una crisis de deuda derivada de que Lula no hizo el ajuste fiscal que la situación demandaba y ahora la está empeorando para tener chances para ganar”, el líder del PT sacó a relucir el aumento del salario mínimo por encima de la inflación, la exención del Impuesto a la Renta para los salarios de hasta R$ 5.000 y el crecimiento del PBI por encima del 3%, sumado a la aprobación de la reforma tributaria.
Geopolítica de la indiferencia
El no-mensaje hacia Milei podría leerse como una estrategia de Brasil de no escalar el enfrentamiento con la Casa Rosada en el plano personal, preservando la agenda comercial bilateral y evitando el “cuerpo a cuerpo” mediático.
Mientras Milei continúa consolidando su alineamiento internacional con sectores de la derecha conservadora en la región, Brasilia parece apuntar a contraponer gestión macroeconómica, institucionalidad y volumen político regional.