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La industria atraviesa un período de transición marcado por tensiones contrapuestas. Según remarcó Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector debe hacer frente a los desafíos estructurales del denominado “costo argentino” y a la creciente presión de las importaciones provenientes de China, al tiempo que observa con expectativa el impacto de la inteligencia artificial y evalúa la incertidumbre del proceso electoral de 2027.

En diálogo con El Cronista, adelantó los ejes de la 32° Conferencia Industrial, que reunirá a empresarios, gobernadores y funcionarios. Al respecto, aseguró que el país “está entrando en una nueva etapa del conocimiento” y que su sector empresario tiene capacidad para enfrentarla.

Respecto del presente industrial, advirtió que la actividad “no se recupera” y que todavía está en un 15% por debajo frente a los niveles de 2022. Además, destacó la necesidad de trabajar la agenda del costo argentino y la competencia desleal. “Estamos pidiendo nivelar la cancha”, sostuvo.

A casi tres años de la gestión de Javier Milei, Rappallini reconoció el orden macroeconómico y los avances en la legislación laboral, pero señaló que quedan distorsiones sin corregir. Por último, señaló que le preocupa el ruido electoral del próximo año y, en ese sentido, le dejó un mensaje a la dirigencia política.

Los ejes de la nueva Conferencia Industrial de la UIA

-Estamos a pocos días de que se realice la 32.ª Conferencia Industrial de la UIA. ¿Qué expectativas tiene y cuáles serán los objetivos del evento?

El evento se va a llamar Talento Argentino, porque queremos mostrar la importancia que tiene nuestro talento en el desarrollo empresario de la Argentina.

Estamos convencidos de que entramos en una nueva etapa del conocimiento y de que el país tiene un sector empresario muy capaz y con mucha capacidad para enfrentar estos nuevos desafíos.

-Tal como adelantaste, el lema de este año será ´Talento Argentino, la fuerza que transforma´. ¿Qué necesita el país para potenciarlo y cómo puede acompañar el Estado?

La realidad es que estamos en medio de una transición muy importante. Veníamos de una etapa de alta inflación y problemas financieros permanentes, con dificultades para integrarnos al mundo. Por eso, el desafío que tenemos por delante es normalizar la economía. Primero hay que bajar la inflación, porque eso genera condiciones para el ahorro y, de esa manera, para el crédito.

También trabajamos en una baja de impuestos: la Argentina tiene récord global de presión fiscal, con una carga que alcanzó el 56%. Hace falta generar las condiciones para mejorar la infraestructura, en rutas, energía y puertos, y capacitar a la gente para adaptarse a la inteligencia artificial y a un mundo cambiante.

Rappallini destacó la gestión del Gobierno pero remarcó que todavía quedan muchos temas pendientes.

-El evento contará con la participación de funcionarios del Gobierno, como Diego Santilli y Luis Caputo. ¿Cuál es el mensaje central que compartirá la UIA a la dirigencia política?

Que la industria es fundamental como generadora de empleo, de riqueza, de conocimiento y de tejido empresario, mostrando el impacto que tiene alrededor de un país. Vamos a tener gobernadores hablando del impacto de la industria en su comunidad.

También vamos a tener empresarios pymes y especialistas hablando de inteligencia artificial y la nueva economía. Mostrar que la industria es fundamental para el futuro y para el desarrollo: es impensable la Argentina sin una industria fuerte y creciendo.

El triple desafío y el costo argentino

-En el Día de la Industria usted habló de un triple desafío: recuperar la actividad, competir en un mundo más intenso y reducir costos internos. ¿Qué espera a mediano plazo?

Son los desafíos que tenemos que atravesar. Sí o sí hay que trabajar en la agenda del costo argentino: productividad interna, incorporar tecnología, baja de impuestos, eliminación de distorsiones y crédito para la reconversión.

Pero al mismo tiempo también hay que recuperar la economía real. El sector industrial hoy tiene un problema de costos internos alterados y una actividad que no se recupera. Todavía estamos en un 15% por debajo de 2022. Entonces, tenemos que trabajar en esos dos caminos, el de los costos y el de la economía.

Por otro lado, hay que trabajar fuerte contra la competencia desleal. Recientemente, firmamos un acuerdo con el Gobierno para controlar el contrabando y la informalidad. La libre competencia exige igualdad de condiciones; si gran parte de la economía es informal, se daña a quienes cumplen todas sus obligaciones.

-Desde su punto de vista, ¿el costo argentino es la mayor problemática que enfrenta la industria?

Hoy impacta mucho más la baja de la actividad. Pero apenas la economía se reactive, ojalá con crédito, inversión y exportaciones, el problema inmediato es el costo argentino: la suma de distorsiones impositivas, laborales, de crédito, de infraestructura y de capacitación encarecen los costos a todas las empresas.

-La industria acumula una caída del 2,7% en ocho meses y la economía se acerca a una recesión técnica. ¿Ve algún factor de recuperación en el corto plazo?

Creemos que hay condiciones, aunque falta generar crédito. Por eso, le proponemos al Gobierno un pacto fiscal, federal e industrial: un acuerdo que implique una reducción de impuestos en todos los niveles del Estado, también provinciales y municipales.

La mayoría de las industrias son transables y compiten con el mundo y hoy se hace más difícil con el nivel de impuestos. Queremos que la presión fiscal esté en línea con Paraguay, Brasil y México.

Respecto del presente industrial, Rappallini advirtió que la actividad se encuentra un 15% por debajo de los niveles de 2022.

Competencia con China, el RIGI industrial y la Inteligencia Artificial

-Usted puso el foco en el aumento de las importaciones desde China y su impacto en el sector automotor.

Es así, sobre todo porque hay 50.000 autos que no pagan aranceles. Hay un cupo que no tiene las mismas condiciones que quien fabrica localmente. El que produce tiene que pagar impuestos sobre las autopartes y competir con autos que no pagan aranceles.

-Con respecto a una reforma tributaria, ¿hay plazos para que avance en el corto plazo?

Estamos conversando con el Gobierno. Tiene que haber una reforma para los sectores más impactados por la apertura y por esta transición, que son claramente los industriales.

Por eso pedimos empezar con un RIGI industrial, un régimen impositivo para la competitividad industrial. Es lo que venimos diciendo desde el año pasado: nivelar la cancha e igualar condiciones con la región.

-¿Qué contempla la propuesta del RIGI industrial?

Primero, tomar todos los aportes patronales a cuenta del IVA, para bajar el costo de la mano de obra. También tomar a cuenta del IVA el impuesto al cheque, que hoy se computa solo en una parte de las pymes, y acordar una reducción de ingresos brutos y tasas municipales.

También hay que bajar Ganancias del 35% al 25%, como en el RIGI, y habilitar una amortización acelerada para que las pymes puedan invertir y reconvertirse.

El proyecto desincentiva la informalidad, baja el costo de operación e impulsa la inversión. Muchas empresas no pudieron actualizarse y esto las acompañaría en una transición que, en muchos casos, es muy compleja.

-Vuelvo por un momento al concepto de talento argentino. ¿Pensás que la inteligencia artificial puede jugar un rol clave en ese sentido?

Es una de las revoluciones más importantes de la humanidad. Es fundamental que nosotros, como empresarios y como sociedad, intentemos y demos uso al funcionamiento que todos los países ya lo están haciendo.

Puede mejorar la eficiencia y la automatización, y también generar nuevas estructuras de productos: ya se habla de cambios en la composición química, además de avances en materiales, alimentos, construcción y medicamentos.

Impactará no solo en el proceso de los sectores industriales, sino en la estructura del negocio. Por eso es fundamental estar en la vanguardia y seguir su evolución.

Balance del Gobierno y el ruido electoral de 2027

-El Gobierno de Javier Milei cumple tres años en diciembre. ¿Cuál es su balance?

Hay cosas que se hicieron bien y tenían que pasar. Todos coincidimos en que la Argentina necesitaba orden macroeconómico y un proceso de baja de la inflación. También fueron importantes la legislación laboral y algunas reducciones de impuestos, como las de exportación.

Ahora, quedan muchos temas pendientes como reactivar el crédito, terminar de bajar la inflación y quitar impuestos. Todavía hay un trabajo pendiente para normalizar el país.

Lo que criticamos es que el sector industrial fue el más tensionado: caída de actividad y apertura, sin que se corrigieran distorsiones como los impuestos y el crédito. Hoy muchas industrias tienen dificultades para enfrentar este proceso.

Para Rappallini, el sector debe hacer frente a los desafíos estructurales del “costo argentino” y a la presión de las importaciones provenientes de China.

-Milei admitió recientemente que los indicadores “no estarían evolucionando tan positivamente”. ¿Cree que empezó a escuchar el mensaje de la industria?

Es importante que la política escuche la realidad para tomar medidas. Me parece bien que el Presidente vea las dificultades del empresariado, porque este Gobierno plantea que el sector privado vuelva a ser el motor de la economía. Si no le está yendo bien, hay que ver cómo acompañarlo.

-¿Le preocupa el ruido electoral de 2027?

Sí, me preocupa. Los años electorales suelen traer debates muy duros, con agresiones e intercambio de ataques. Es necesario que no haya insultos, sino un debate sobre las medidas que necesitamos para el futuro, la política económica y qué hacer para que el país salga adelante.