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El economista Enrique Szewach advirtió que la escasa acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) constituye el principal desafío del Gobierno de cara a 2026 y la definió como “el talón de Aquiles” del actual programa económico. Según su análisis, la autoridad monetaria operó durante todo el año con una elevada fragilidad financiera, producto de la ausencia de reservas propias.
Al evaluar el cierre del año económico, Szewach reconoció que el Gobierno logró “normalizar” la inflación en torno al 30% anual, aunque aclaró que ese nivel todavía se ubica por encima de los registros regionales. En ese sentido, sostuvo que la Argentina regresó a una situación de “inflación crónica”, aun cuando el proceso se desarrolla en un contexto de precios relativos más ordenados que en etapas anteriores.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el exdirector del Banco Central explicó que la contracara de esa desaceleración inflacionaria fue un frente cambiario “muy delicado”, atravesado por una secuencia inversa a la habitual. “En lugar de acumular reservas primero, se recurrió a un adelanto de fondos inédito del Fondo Monetario Internacional y a otras asistencias financieras extraordinarias”, señaló.
Actividad económica desigual y ajustes pendientes
Szewach describió un cierre de año marcado por una actividad económica “muy heterogénea”. De acuerdo con su diagnóstico, sectores beneficiados por el cambio en los precios relativos, como la minería, la energía y el agro, mostraron un desempeño favorable, mientras que otras ramas enfrentaron dificultades significativas.
La construcción atravesó, según sus palabras, un “problemón” como consecuencia de la fuerte caída de la obra pública, en tanto que la industria sufrió problemas de competitividad asociados a la apertura económica y a la mayor competencia externa, especialmente de China. A esos factores se sumaron el peso del sistema impositivo y los elevados costos logísticos.

El comercio, en tanto, quedó condicionado por la falta de recuperación del salario real. Para Szewach, esa disparidad sectorial persistirá durante 2026, ya que el proceso de corrección de precios relativos continuará con ajustes tarifarios y una recomposición salarial que definió como “difícil”.
Reservas prestadas, deuda y desafíos para 2026
Uno de los puntos más críticos, según el economista, será la situación del Banco Central, que opera con “reservas prestadas” y carece de “reservas propias”, lo que lo volvió “muy vulnerable”. En ese marco, se mostró escéptico respecto de la posibilidad de que la entidad logre comprar entre US$ 10.000 millones y US$ 17.000 millones, como se anunció desde el equipo económico.

Szewach explicó que, si bien del lado de los pesos podría justificarse una emisión no inflacionaria por una eventual mayor demanda de dinero, “del lado de los dólares será difícil” alcanzar ese volumen sin “un ingreso de capitales fenomenal” o una repatriación masiva de fondos, un escenario que, dijo, “hoy no se avisora”. “Con que consigas la mitad ya va a ser un triunfo”, afirmó.
Sobre las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, en relación con evitar una mayor colocación de deuda en Wall Street, Szewach interpretó ese mensaje como retórico. Señaló que la Argentina ya acumuló una alta exposición con “acreedores privilegiados”, como el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos, lo que relegó a otros bonistas.

En ese contexto, advirtió que el país deberá “salir a buscar renovar la deuda”, ante la falta de alternativas en el mercado local y la ausencia de flujos significativos de capitales externos.
Crecimiento moderado e inflación persistente
Pese a los desequilibrios, Szewach consideró posible que la Argentina encadene “dos años consecutivos de crecimiento”, aunque aclaró que ese proceso no será tan “eufórico” como prevé el Gobierno. La heterogeneidad sectorial, sostuvo, seguirá presente y la recomposición de reservas continuará como el principal punto débil del programa.
Finalmente, remarcó que romper con la “inflación crónica” demandará varios años de consistencia macroeconómica. En ese sentido, anticipó que 2026 será “relativamente parecido” a 2025, con la diferencia de que el Gobierno ya reconoció el problema de las reservas y deberá definir cómo resolverlo.
















