

En un clima descontracturado y de festejos por la llegada del fin de año, y con un menú de cordero asado de por medio, los industriales se reunieron ayer en la casa de zona norte del titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, para realizar un balance del 2011 y fijar los objetivos para el 2012.
Los empresarios valoraron, de manera unánime, el acercamiento con el Gobierno impulsado por el presidente de la entidad y coincidieron en que la agenda del próximo año debe tener como eje prioritario el trabajo para mejorar la competitividad de la industria. En este sentido, los miembros del Comité Ejecutivo destacaron la designación de Axel Kicillof al frente de la secretaría de Política Económica, y de todo su equipo, ya que valoran su militancia en favor de la industria nacional y creen que le sacará el mayor rédito posible a la subsecretaría de coordinación económica y mejora de la competitividad que creó la presidenta Cristina Fernández bajo su órbita.
Los empresarios repiten incansablemente que la mejora del tipo de cambio no es el único instrumento disponible para mejorar la competitividad y advierten que existen otras herramientas para volver más eficientes a las industrias. Más que devaluar el peso en términos nominales, los industriales reclaman la reducción del aumento en los costos, resolver la problemática de las ART y la litigiosidad laboral, las leyes de medio ambiente, las cuestiones tributarias, la capacitación.
Para la gran mayoría de las industrias, especialmente pequeñas y medianas empresas, los salarios tienen una alta incidencia en el costo total. En este sentido, los industriales de la UIA manifestaron preocupación por la evolución de las negociaciones paritarias del año próximo, más aún en un contexto en el que está en duda la continuidad de Hugo Moyano al frente de la CGT. De cifras, no se habló, pero la expectativa empresaria es que el porcentaje negociado no llegue al 20% de aumento, número que estaría en línea con el 18% impulsado desde el Gobierno.
El acto que ofrecerá el líder camionero hoy en el estadio de Huracán (ver pág. 6) también fue tema de conversación entre los empresarios de la UIA. De Mendiguren intentó, por varios medios, acercar a Moyano y el Gobierno, pero los intentos fueron en vano. Existe, por eso, una gran incertidumbre y preocupación por el rumbo que tomará el sindicalista y cómo influirá ello en la relación y en los reclamos hacia el empresariado.
Nos preocupa mucho cómo se va a resolver la próxima paritaria porque las pymes están sufriendo una gran pérdida de competitividad; sufren un incremento de las tasas de interés, aumenta el costo del transporte. No hay una brecha de productividad para soportar aumentos muy fuertes de salarios, manifestó un empresario que participó de la reunión.
Otro de los consensos fue el de continuar dialogando con otras entidades, como lo hicieron con la Iglesia, y ampliar la base del consenso, señaló uno miembro del comité.










