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“La idea de que (el jefe de Gabinete, Manuel) Adorni asista al Congreso no es para que le responda a los diputados, es para que le respondan a la sociedad. Si estuviésemos frente a un Gobierno distinto, en donde abundaran las explicaciones y las respuestas mediante distintos formatos, por ahí no haría falta llegar a estos extremos”, acusa Nicolás Massot, diputado de Encuentro Federal. Es además uno de los armadores para una opción transversal que enfrente a Javier Milei en 2027.
Nacido en Bahía Blanca y criado en el seno de una familia fuertemente vinculada a los medios y la política, Massot se formó en Ciencias Políticas en la Universidad Torcuato Di Tella. Comenzó su trayectoria pública en los equipos de gestión de la Ciudad de Buenos Aires bajo el ala de Mauricio Macri, para luego mudarse a Córdoba, desde donde construyó su plataforma nacional.
Con solo 29 años, durante la presidencia de Cambiemos (2015-2019), se convirtió en el jefe de bloque de diputados del PRO más joven de la historia, y una pieza clave de negociación y articulación política junto a Emilio Monzó. En su vuelta al Congreso, su camino político lo distanció de Macri aunque cuenta que mantiene sus lazos personales con varios engranajes amarillo.
Hoy se desempeña como diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, integrando el bloque Encuentro Federal, un espacio clave de la oposición dialoguista que arbitra las mayorías en la Cámara Baja. Es reconocido como una de las voces más filosas de la moderación y la defensa institucional. También funge como puente para recuperar el terreno perdido en el Congreso tras las elecciones de 2025.
-La última semana intentaron avanzar con un primer paso hacia la interpelación de Adorni pero debieron reprogramar a último momento y postergar la sesión para esta semana, ¿se lee como una decisión táctica, o es un signo de debilidad frente al oficialismo?
-Primero hay que ponerle en contexto lo que se está intentando, porque, si no, parece que el contenido no importa y que lo único que se trata es de una pulseada a ver quién hace más fuerza, y, en realidad, el contenido es todo lo importante. Tenemos un Presidente que está defendiendo a capa y espada a su jefe de Gabinete, que todos los días cava un metro más el pozo de la corrupción, con ninguna explicación y con el agravante de que hace diez días fue al Congreso, y le mintió a toda la sociedad. Supongo que al Presidente también ya que sería mucho peor si el Presidente y todo el resto del gabinete estaba al tanto de lo que estaba escondiendo.
-¿El objetivo final es remover a Adorni como jefe de Gabinete?
-De movida, amerita que Adorni vaya al Congreso, no a una sesión controlada por él y cuidada, sino a una interpelación en donde los legisladores seamos los que controlemos la dinámica de la sesión y que no tenga forma de escapar a las respuestas que le debe al Congreso en su carácter de funcionario político. Es decir, no es que el Congreso quiera juzgarlo, para eso está la Justicia y nadie la quiere reemplazar.
-Insisto con la primera pregunta, ¿la nueva mayoría de LLA acota los márgenes de la oposición aún en esta situación de debilidad política?
-La postergación de la fecha tuvo que ver con la posibilidad de juntar quórum. Había algunos ausentes con aviso que nos alejaban del quórum, y vamos a agregar algunos otros temas a la sesión que son también de bastante relevancia. Iniciativas para atender la crisis de pagos y de morosidad en tarjetas de crédito y otros instrumentos de deuda por parte de la sociedad; licencias parentales intercambiables, que es algo que el oficialismo se negó a discutir en la reforma laboral y nos parece clave. Vamos a buscar también la interpelación de la ministra (Sandra) Pettovello por el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario para que dé una respuesta, porque cinco veces la votó el Congreso, incluyendo una insistencia de un veto presidencial. La Justicia ya falló en dos instancias, la verdad que es una vergüenza que no se cumpla con esa ley a habida cuenta que todos los días queda claro que plata para diferentes cuestiones hay.
-El Gobierno ya se ha expresado en forma despectiva sobre el Congreso en el pasado, ¿cambió en algo esa convivencia como para que responda a estas cuestiones?
-Es un Gobierno que expulsa a los periodistas de su ámbito de trabajo, que no da conferencias de prensa o notas. Frente a un Gobierno que no explica absolutamente nada y que se maneja con una arrogancia bastante inédita y en permanente incumplimiento de la ley, no vemos otro camino que no sea la interpelación para que la sociedad tenga respuesta.
-Desde el oficialismo también pidieron una sesión para la misma fecha, con otro temario. ¿Puede complicar los planes al superponerse las agendas?
-Y puede ser, y en ese caso se buscará una nueva fecha, y no se puede usar tampoco muchas veces ese recurso
Reforma laboral: qué es el proyecto de ley de licencias parentales intercambiables
-Se refirió antes al proyecto de licencias parentales, tengo entendido que esa es una de sus iniciativas…
-Sí, sí, fue un proyecto mío que intenté primero impulsar en la Ley de Presupuesto, como un apartamento del reglamento, que también el oficialismo lo bloqueó. Y desde ahí trabajamos durante el verano con varios bloques, con la Coalición Cívica, el peronismo, sectores del radicalismo para unificar todos los proyectos similares que había en una sola propuesta que quedó realmente bien. Es lo que se hace desde hace bastantes años en los países más avanzados del mundo en materia económica, en materia de derechos laborales, para combatir la inequidad de género, la diferencia salarial que existe entre las mujeres y los varones a igual función, que tiene sobre todo que ver con el descuento que se le hace a las mujeres por los eventuales embarazos y porque las licencias se otorgan casi exclusiva o mayoritariamente en cabeza de la mujer.
-¿Qué busca modificar del sistema actual?
-Los países los países más desarrollados del mundo respondieron a estas desigualdades generando que las licencias sean intercambiables, es decir, que se las pueda tomar la mujer, pero también el hombre, y es algo que está mucho más a la altura de las costumbres de nuestro tiempo donde las tareas domésticas y de crianza de los hijos son mucho más compartidas que antes. Esto hace que sea más difícil para el empleador entender a quién le tiene que descontar porque ya no puede anticipar que contratando una mujer hay más probabilidades de que se tome una licencia por maternidad. Es muy significativo a la hora de avanzar con medidas de equidad laboral.
-Suena totalmente a contramano del espíritu de reforma laboral que impulsó el Gobierno, que tampoco comulga con la idea de la desigualdad de género, ¿le ve futuro aún si lograran aprobarla o puede terminar vetada?
-Obviamente que va a contramano de lo que plantea este Gobierno. Pero bueno, uno lo que pretende cuando plantea leyes es que trascienden gobiernos, ¿no? Van a regir para este gobierno y para cuando no esté más. Y segundo, son iniciativas que inclusive muchas legisladoras y legisladores de la UCR o del PRO han planteado en el pasado y la aspiración, lo que se pretende, es ver hasta dónde llega la alianza incondicional con el Gobierno, si incluso se olvidan de iniciativas que presentaron en el pasado. Y que además no tienen costo fiscal. Es apelar un poco al sentido común y al buen criterio.
Macri candidato a Presidente 2027 y un relanzamiento de Juntos por el Cambio
-Durante el gobierno de Juntos le tocó presidir el bloque del oficialismo, ¿cómo está su vínculo con el PRO y el radicalismo que hoy se identifica más con Milei?
-Tengo excelente vínculo, muchas amistades. Y mi relación es permanente con muchos dirigentes del radicalismo y del PRO también. Me fui alejando del PRO primero y de Juntos por el Cambio a partir de 2023, cuando Mauricio Macri, Patricia Bullrich y algunos gobernadores decidieron hacer un acuerdo anticipado con el Gobierno, desarmando Juntos por el Cambio. Para mí fue un error gravísimo en perspectiva histórica, desarticular el tercer espacio del centro democrático que existía en la Argentina. Más allá de ese alejamiento por cuestiones políticas, por una visión de país y de cómo teníamos que gestionar el espacio político que nos llevó 15 años formar, eso no tiene nada que ver con las relaciones cotidianas y, sobre todo, personales.
-Ahora que reapareció Macri con algunas posiciones más críticas con el Gobierno, ¿se puede reconstruir algo de lo que fue el viejo Juntos a su entender?
-No sé… Digamos, lo que veo de los movimientos de Mauricio Macri, y también de otros dirigentes del PRO, es que lo hacen siempre desde dentro de la alianza de Gobierno. Algunos pugnan por conservar el gobierno de la capital, otros por buscar candidaturas para la Provincia, pero siempre es una discusión dentro de la alianza de Gobierno. En ningún caso han planteado que ellos no forman parte o que van a dejar de formar parte, con lo cual me parece una más de las discusiones internas del Gobierno.
-¿No le cree mucho a este regreso más crítico de Macri frente a Milei?
-No, pero no es que no le crea. Él puede ser crítico desde dentro de la alianza de gobierno y el PRO no se ha apartado de la alianza de gobierno, como dije. El PRO está dentro del Gobierno, es parte del oficialismo. Entonces, así como hay un sinfín de internas entre miembros del Gabinete o dentro del interbloque de diputados o senadores de ellos, también tienen sus discusiones con sus aliados. Digamos, hoy Mauricio Macri es aliado de Javier Milei.
-El año pasado, cuando se lograron las mayores conquistas del Congreso, se había logrado una construcción política que rompía viejos tabúes. De repente aparecían radicales, exPRO, provinciales, peronistas, todos votando de una misma manera, ¿esa alianza sigue viva?
-No es que haya sido una alianza, digamos, sin contenido. Era una respuesta específica a medidas totalmente excesivas y a contramano de lo que la mayoría consideraba razonable. Desfinanciar, congelar las partidas a todo el sistema de discapacidad, haciendo pagar ajustes por pecadores, en vez de gestionar, que es lo que este Gobierno no hace desde que llegó. Entonces, no es que había una alianza: lo que hubo fue una respuesta que, por ser tan disparatada la política propuesta por el Gobierno, generaba que aquellos que tenemos visiones diferentes sobre muchos temas en perspectiva histórica, sobre estas cuestiones tuviéramos coincidencias. Y dijéramos, no, esta gente no está pensando bien, esto es imposible de acompañar. Pero a tu pregunta sobre si sigue existiendo: sí, sigue existiendo. Lo que ha cambiado, en todo caso, es el peso específico de cada uno en el Congreso: el oficialismo ha ganado bancas, y eso hace que aquello que era más más fácil o más posible los años anteriores, hoy sea un poco más costoso.
-¿Y qué hace falta para pensar hacia adelante que esta respuesta se traduzca en una construcción política coherente como alternativa a Milei en 2027?
-Bueno, en eso estamos pensando. Lo primero que hace falta es que la sociedad, o una parte importante de la sociedad, haga un diagnóstico similar al que hacemos muchos de nosotros, que hay logros de este Gobierno en términos de haber estabilizado la inflación, aún en niveles altos, aunque el precio que se está pagando por eso en términos de empleo es altísimo. Pero que es es imperante que el Gobierno cambie su política industrial y tenga un enfoque respecto del empleo y de la situación individual de las familias y los sectores de la economía mucho más humana, más presente. Que entienda que la libertad no es retirar al Estado de la vida de las personas, sino volver al Estado más eficiente y más honesto para aumentar la capacidad de las personas y de los sectores. Eso es darle más libertad a la gente. Cuando la sociedad complete ese diagnóstico y entienda que acá no hay solamente dos alternativas -o este gobierno, que ya mucha gente que considera desventajoso en muchos sentidos y malo en otros, o volver a lo anterior- entonces podrá comprender que se pueda aprender de los errores, los cometa quien los cometa.
Elecciones 2027: ¿es posible una alianza con Kicillof y el peronismo?
-¿Cuáles son los ejes innegociables de ese frente político que podría formarse en 2027?
-Hay que estar a la altura de generar una propuesta que respete parte del rumbo, el equilibrio fiscal, la independencia del Banco Central, el fomento de la iniciativa privada y la desregulación, pero que lo haga con una política industrial que no funda a la mayoría y no le diga a la gente que se queda sin empleo que el mercado se va a ocupar. Un Estado que, por supuesto, apueste a sectores nuevos pero que garantice que esa transición sea con el cuidado de los sectores como la metalmecánica, la industria automotriz y acompañe cuidando el ingreso de las familias argentinas. Si no, para qué se gobierna.
-¿En qué instancia están hoy día esas conversaciones, qué es lo que falta aún: ideas, un candidato que las sintetice, una identidad política..?
-Falta tiempo para esa discusión. Falta más de un año para que comience el proceso electoral. Entonces es razonable que todavía todo eso no estén esas cosas. De vuelta, estamos en un momento en donde hay sectores crecientes de la sociedad que están empezando a compartir el diagnóstico, pero lo primero que genera la posibilidad de que exista una alternativa es la demanda de la sociedad por una alternativa, y eso es lo que está creciendo.
-Hace un tiempo había trascendido la reunión que mantuvo con Axel Kicillof y entonces afirmó que cualquier acuerdo dependería de compartir diagnóstico y soluciones. ¿Qué piensa respecto a lo que viene escuchando del gobernador?
-El diálogo con él y con muchísimos otros dirigentes de los más diversos espacios, inclusive muchos del Gobierno nacional, del oficialismo, es permanente. Acá hay una sensación rara, digamos, de parte de la sociedad de estos diálogos que son naturales. Soy diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, y es el gobernador de mi provincia, por más que yo no lo haya votado. Es el que es y hay muchos temas que uno tiene que conversar que hacen a la vida de los 17 millones de bonaerenses. Lo hago permanentemente. Algunas veces trasciende, otras no. Lo que yo respondí en ese momento, lo sostengo.
-¿Y qué volumen puede adoptar esta alternativa?
-La respuesta tiene que ver con el contenido, no es abstracto. Depende de si, en este caso, si Kicillof o grandes sectores del peronismo, cuando gobernaron, creyeron que la deuda era un camino y que financiar con emisión monetaria un plan de obra pública era otro camino, bueno, si aprendieron que esos caminos no van más. Cuando digo hay que ver si compartimos diagnósticos y soluciones, tiene que ver con eso, con si efectivamente a los que ya nos tocó gobernar en distintos momentos hicimos la autocrítica necesaria y entendemos que por ahí la época en la que vivimos y las posibilidades se han estrechado de la Argentina y nos hacen pensar diferente a algunas cosas que antes sosteníamos. Esa es la respuesta. O sea, es prematuro para decirlo.
-¿En qué formato están pensando: un frente?
-Estamos trabajando para desarrollar un espacio parecido a lo que fue Juntos por el cambio, de centro democrático, con énfasis en la producción, con varios gobernadores, tanto del peronismo como el radicalismo, y con otros dirigentes como Emilio Monzón o Miguel Ángel Pichetto, que pueda ser una alternativa, tanto a lo que nos gobierna hoy como al volver para atrás.
-Muchas veces se ha escuchado la frase “el límite es el kirchnerismo”. ¿Usted lo sigue percibiendo hoy a Axel Kicillof como kirchnerismo?
-Bueno, depende más de él. Kicillof es el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el presidente del Partido Judicialista de la Provincia de Buenos Aires. De él depende si quiere ser de vuelta el candidato de Cristina (Kirchner) o si quiere ser el candidato del peronismo a la Provincia de Buenos Aires. Es una decisión que tiene que tomar él.