Mientras el Congreso tiene en carpeta la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT por sus siglas en inglés), las empresas estadounidenses que operan en el país piden que se sostenga el trámite para evitar la “transferencia ciega” de conocimiento, atraer inversiones y concretar la adhesión local a estándares internacionales, además de retener las patentes en el país.

El proyecto de adhesión cuenta con dictamen y debe volver al Senado ya que se excluyó la adhesión al capítulo 2, que incluye la evaluación de inventos por parte de oficinas del exterior. En el acuerdo firmado con Estados Unidos se preveía que el tratado estuviera tratado para fines de abril, pero no se logró ese objetivo. El acuerdo con la Unión Europea también pide su adhesión. Sin embargo, las empresas confían en que seguirá su tratamiento.

Desde la Cámara de Comercio Argentino Estadounidense (AmCham), destacaron que en los últimos años se dio un progreso que derivó en que Argentina pase de la priority watch list de la Oficina de Comercio de Estados Unidos, a la watch list, principalmente por los avances en la protección de desarrollo biotecnológico tras la derogación del decreto 283 de 2015 que modificó los criterios de patentabilidad el viernes pasado, y la derogación de la Resolución Conjunta 118/12 que planteó los primeros pasado para la adecuación del régimen de patentabilidad en Argentina a estándares internacionales.

Desde la cámara organizaron un encuentro que reunió a distintas empresas y especialistas vinculadas a la propiedad intelectual. Si bien en su conjunto destacaron la importancia de adherir al PCT para que pueda aumentar la registración de patentes en el país, agregaron que es importante para el ingreso de divisas vinculado a las mismas, además del aumento de la productividad. Sin embargo, no será determinante per se para el aumento de las patentes, sino que agregaron que es importante el financiamiento de la ciencia y la vinculación de la misma con las empresas o espacios capacitados para el desarrollo de las patentes.

Donald Trump y Javier Milei en Davos

La investigadora del CONICET Sandra Pitta planteó que el organismo tiene infinidad de posibles productos patentados, pero el proceso queda trunco. Entre otros argumentos, planteó que, por trabas locales, los investigadores deben presentar sus patentes en otros países y que la no adhesión al PCT obliga a que la misma se deba presentar en cada país en el que se desee operar. En este sentido, agregó que “es una pérdida de soberanía”, porque el registro no queda en Argentina.

Juan Pozzo, de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA), planteó que la adhesión resuelve aspectos claves del patentamiento, como el tiempo para la aprobación, ya que el PCT otorga 30 meses contra los 12 actuales, así como el costo, ya que una vez patentado habilita su operación en los 158 países que adhieren.

También destacó que traicionaría inversiones que hoy eligen otros países. Según explicó, las dificultades para el registro y la consecuente comercialización de productos hace que las empresas multinacionales elijan otros países para volcar las inversión. Según datos de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, la industria farmacéutica representa cerca del 50% de la inversión privada total destinada a investigación y desarrollo, con u$s 700 millones. En el mundo, la inversión del sector farmacéutico en I+D superó los u$s 190.000 millones en 2025.

Desde Bayer, Gonzalo Rovira aseguró que el PCT otorga seguridad jurídica a las grandes corporaciones que quieran invertir en desarrollo de patentes, y recalcó que no se reduce a farma, sino también al agro, tecnología y comunicaciones. Según Rovira, el argumento de los laboratorios locales sobre las dificultades que supone para la producción de genéricos carece de sustento. Los laboratorios nucleados en CILFA sostienen que bloquearía la posibilidad de producir genéricos una vez caídas las patentes.

La confundadora de Endeavor, María Eugenia Estenssoro, planteó que si bien Argentina lidera la región ránkings en capital humano o desarrollo, está muy lejos de los promedios de patentamiento de los vecinos: “Brasil presenta 8000 solicitudes por año, en Argentina, oscila entre 400 y 800”. Sumó que el país se ubica 79 en índice de innovación global, mientras que está 30 en nivel de ciencia y universidades.

Esto se traduce en una “transferencia ciega” de la ciencia argentina por no patentar. Según explicó, el desarrollo local, por trabas en el patentamiento, se concentra en la publicación de documentos con los descubrimientos que luego son tomados por compañías en el exterior que avanzan en la registración para su uso.