

El dato de color no faltó en el encuentro entre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y los integrantes de la industria de las motos. El salón donde se realizó la reunión el miércoles pasado ya no estaba decorado, como era costumbre, con los globos con la leyenda Clarín Miente donados por la Cámara del Juguete.
El funcionario sorprendió a los asistentes con la tecnología al cambiar la tradicional decoración por un cartel electrónico muy luminoso que contenía el mismo slogan contra el multimedio pero que se prendía y apagaba al ritmo de un simpático juego de luces. Lo donó la Cámara de la Industria Electrónica, aclaró Moreno apenas recibió a los empresarios.
En la cabecera de la mesa se sentaron Moreno, la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y representantes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), del Ministerio de Industria y de la CGE. A la izquierda se ubicaron las empresas fabricantes y al fondo, en segunda fila, los proveedores de la industria que aspiraban a lograr una mayor integración local en la fabricación de las motos.
La reunión comenzó a la mañana y se retomó a media tarde, ya que era importante el número de empresas que debía pasar por el banquillo de los acusados y demostrar los avances en materia de integración.
El intercambio entre Moreno y los fabricantes de motos estuvo mediado por manifestaciones del secretario sobre otros temas de actualidad. Se refirió al control de precios y fue claro en afirmar que no afecta a la industria porque hay capacidad ociosa, cuestionó a los bancos por las comisiones que les cobran a los supermercados por operar con tarjetas y afirmó que es el exceso de renta financiera el que impide la competitividad en la cadena. Fue entonces cuando dijo que hay sectores rezagados como los productores de pollos y de leche que necesitan aumentar y que ello no se vea reflejado en un mayor precio en góndola.
Y cuando habló de los precios apuntó fuerte contra el todavía titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, a quien trató de idiota por hablar de Rodrigazo cuando estaban queriendo vender (productos argentinos) en Vietnam.










