El presidente Javier Milei terminará de elaborar esta semana el discurso de apertura de sesiones ordinarias que se llevará a cabo en el Congreso el domingo 1 de marzo. Para entonces espera tener bajo el brazo la sanción de los tres proyectos que encargó para febrero. “Será un balance y la hoja de ruta de lo que se viene”, resumieron en la Casa Rosada.
“La idea es ser muy ambicioso en la cantidad de reformas que se van a trabajar este año”, aseguró una fuente con acceso al mandatario. En ese sentido, destacaron la Reforma Política, el Financiamiento Universitario, la reforma del Código Penal, revisar la cuestión de Discapacidad y el acuerdo con Estados Unidos, entre los temas en carpeta.
Los próximos días el Senado se encamina a abrochar la sanción del Régimen Penal Juvenil, el acuerdo UE-Mercosur y la Modernización Laboral, en dos sesiones que se repartirán entre el jueves y el viernes, al filo de que culmine el período extraordinario. También buscan darle la aprobación del Senado a la Ley de Glaciares, que quedará para que Diputados la trate en ordinarias.
En contraposición con el escenario parlamentario hostil y bloqueado al que se enfrentó el último año, esta vez el mandatario se encontrará con la primera minoría color violeta y los aliados provinciales al pie del cañón para acelerar las reformas llamadas “de segunda generación”.
La mayoría de Milei está conformada por los gobernadores del radicalismo y el peronismo “federal“, junto al PRO y bloques alineados como el MID. La contracara es una oposición desarmada y dividida.
La aprobación de la Reforma Laboral, que tendrá su sanción definitiva el próximo viernes 27 de febrero, terminó de confirmar el antecedente del Presupuesto 2026: el Gobierno ahora tiene un piso de 130 votos en la Cámara de Diputados y 42 en el Senado para aprobar proyectos.

La vara ya no está puesta en solo blindar los decretos y la cara política visible de este triunfo fue la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, armadora del partido y elenco estable en los palcos de todas las victorias legislativas desde el recambio de diciembre.
“Estamos trabajando muy bien, la Mesa Política está dando resultados y soy optimista en que va a seguir así“, reconocía con laureles un funcionario del Ejecutivo en diálogo con El Cronista. “Nos lo reconocen hasta los opositores, que se me acercan a decirnos que estamos dando debates que antes eran imposibles", agregaron en ese sentido.
Esa mesa también la conforma el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; la senadora Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el asesor de Karina, Eduardo “Lule” Menem; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.
“Aprendieron, enhorabuena el capital político que aporta Bullrich y el diálogo de Martín. Nosotros podemos decir ahora que tenemos escucha de la otra parte”, consideraba también una fuente de los partidos aliados del oficialismo, los cuales ahora se encuentran en un rol de corrección y apoyo a las iniciativas del Gobierno.
Según destacó esta fuente, la clave de la nueva etapa del oficialismo es que “abandonaron el a todo o nada”. La evidencia quedó reflejada por la estrategia de negociación de la Reforma Laboral, que terminó con más de una concesión necesaria para los acuerdos sin tener que sacrificar el “espíritu del proyecto”.

Tanto la eliminación de la baja de Ganancias tuvo acuerdo previo con el Ejecutivo -algunos en las provincias advierten que esa discusión estaba saldada tiempo antes de que se anuncie, pese a las declaraciones públicas en resistencia-, como el haber dado marcha atrás con el artículo 44 de las licencias médicas fueron batallas que, según los funcionarios, no valían la pena dar si ponían en riesgo aspectos más importantes del proyecto.
El Presidente puso un límite con la flexibilización del proyecto en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), cuestionado por aliados pero finalmente aprobado con los números justos. Los aplausos se sintieron en el recinto especialmente en la votación de ese título, e incluso colaboró en silencio el mandatario Martín Llaryora, con ausencias que iban a ser rechazos.
El Gobierno busca aprovechar esta luna de miel en el Congreso antes de que se culmine. Desde los bloques aliados alertan que una discusión en carpeta que se viene en el corto plazo es la Reforma Política. “La tienen en agenda desde el receso y se viene este año, quieren presentar lo mismo que la última vez pero para el 2027. No tienen mucho tiempo”, advirtieron.

La cuestión más sensible, además de volver hacia la eliminación de las PASO, es la modificación y limitación del financiamiento de los partidos políticos, algo que no cayó con buenos ojos ni en el PRO ni en la UCR cuando lo presentaron la primera vez. “Están pensando en los cuatro metros cuadrados de la Ciudad de Buenos Aires”, criticó en ese entonces un diputado muy cercano al oficialismo.
El Gobierno deberá aprovechar el tiempo previo a ese debate para impulsar los demás temas en carpeta, que incluyen la famosa Reforma Tributaria y despejar las bombas judiciales con la modificación del Financiamiento Universitario. Este último tema fue incluido dentro del tratamiento de extraordinarias para poder acelerar las comisiones, pero lo tratarán a partir de marzo.
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