La disputa por el proyecto petrolero Sea Lion entrará la próxima semana en un terreno hasta ahora inédito para la Cuestión Malvinas. Argentina y el Reino Unido se enfrentarán durante dos días ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, en Hamburgo, donde el gobierno de Javier Milei buscará una medida urgente que frene el avance de la explotación hidrocarburífera en la Cuenca Malvinas Norte.
Las audiencias se realizarán el martes 10 y miércoles 11 de noviembre y constituyen el capítulo más inmediato de una estrategia jurídica que la Casa Rosada puso en marcha después de que el desarrollo petrolero avanzara hacia su etapa de explotación. El Tribunal confirmó el cronograma y la transmisión pública de las exposiciones.
La Argentina acudió al organismo el 13 de octubre bajo el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), después de haber iniciado el 28 de septiembre un reclamo de arbitraje contra el Reino Unido. Como ese tribunal arbitral todavía no está constituido, Buenos Aires pidió a Hamburgo medidas provisionales para evitar que las operaciones creen una situación irreversible antes de que pueda discutirse el fondo de la controversia.
El planteo tiene un objetivo concreto: que se impida el inicio o la continuación de la explotación de hidrocarburos de Sea Lion, encabezada por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum. Argentina también reclama que Londres se abstenga de adoptar decisiones que agraven la disputa y que deje de obstaculizar el cumplimiento de las obligaciones argentinas vinculadas con la protección del medio marino.
La presentación formal sostiene que los trabajos preparatorios ya están en marcha y que las empresas proyectan comenzar la perforación a comienzos de 2027. Sea Lion se encuentra aproximadamente a 107 millas náuticas al norte de las Islas Malvinas y el desarrollo contempla, en sus primeras fases, más de veinte pozos y una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga.
Malvinas y Sea Lion: qué busca Argentina en Hamburgo
El argumento central de la defensa será que permitir que comience la extracción mientras sigue pendiente la controversia provocaría un hecho consumado y un daño que no podría repararse posteriormente. A diferencia de otros bienes, el petróleo extraído no puede ser restituido si más adelante el tribunal arbitral reconoce los derechos invocados por la Argentina.
El escrito presentado en Hamburgo pide concretamente cuatro medidas: detener Sea Lion, impedir que el Reino Unido utilice información obtenida de la exploración en perjuicio de los derechos argentinos, garantizar que la Argentina pueda cumplir sus obligaciones ambientales y evitar nuevas decisiones capaces de agravar la controversia.
Esta instancia, sin embargo, no resolverá la soberanía sobre las Islas Malvinas. Tampoco el Tribunal del Mar está llamado ahora a pronunciarse definitivamente sobre los argumentos argentinos y británicos respecto de la población isleña. Lo que deberá determinar es si existe jurisdicción prima facie, si los derechos invocados son plausibles y si hay suficiente urgencia como para ordenar medidas mientras se constituye el tribunal arbitral.
El Reino Unido ya anticipó que discutirá la jurisdicción del arbitraje. Su posición es que las actividades hidrocarburíferas se encuentran reguladas por la legislación de las islas y ha reivindicado el principio de autodeterminación de sus habitantes. Londres rechazó previamente las medidas solicitadas por Buenos Aires y comunicó que cuestionará “vigorosamente” la competencia del futuro tribunal arbitral, según consta en la propia presentación argentina.
Para el Gobierno, el procedimiento marca de todos modos un precedente histórico: es la primera vez que Argentina y el Reino Unido llegan a una instancia de estas características ante un tribunal internacional por una controversia directamente vinculada con la Cuestión Malvinas.
La vía judicial forma parte de una ofensiva más amplia iniciada este año. El Ejecutivo envió más de 180 notas de desaliento a compañías relacionadas directa o indirectamente con Sea Lion, abrió unos 60 procedimientos sancionatorios, promovió denuncias penales y avanzó también sobre empresas que prestan servicios al proyecto.
En septiembre, además, anunció una nueva batería de medidas legales y diplomáticas para impedir que compañías participen de la explotación sin autorización argentina.
Quiénes defenderán a la Argentina y cuándo puede conocerse la decisión
La delegación argentina estará encabezada por la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, junto con el consejero legal de Cancillería y agente argentino ante el Tribunal, Mario Oyarzábal; el secretario Legal y Administrativo de Economía, Juan Ignacio Stampalija; el subprocurador del Tesoro, Santiago Castro Videla; y la embajadora argentina en Alemania, Betina Pasquali de Fonseca.
A ellos se sumará un equipo internacional integrado por Marcelo Kohen, Nico Schrijver y Agustín Giustiniani. Kohen ya representó al país en uno de los antecedentes más recordados ante el mismo Tribunal: el caso de la Fragata ARA Libertad, en el que en diciembre de 2012 Hamburgo ordenó a Ghana liberar inmediatamente el buque argentino.
El martes 10 Argentina tendrá la primera exposición entre las 10 y las 13, hora de Hamburgo. El Reino Unido responderá de 15 a 18. El miércoles habrá una segunda ronda: la defensa argentina hablará entre las 10.30 y las 12 y la británica cerrará entre las 17.30 y las 19. Las cuatro sesiones podrán seguirse en vivo a través del Tribunal.
Después comenzará la espera. No existe un plazo automático para que el Tribunal dicte su orden, aunque las medidas provisionales suelen resolverse rápidamente por su propia naturaleza. En el antecedente de la Fragata Libertad, Argentina presentó su pedido el 14 de noviembre de 2012 y la decisión se conoció el 15 de diciembre, exactamente un mes después.
Hay tres escenarios posibles. El más favorable para Buenos Aires sería que Hamburgo ordene detener la explotación hasta que avance el arbitraje. Un segundo escenario contempla una decisión parcial, con algunas medidas concedidas y otras rechazadas. El tercero es que el Tribunal considere que no están reunidas las condiciones para otorgar la cautelar o que no advierta jurisdicción prima facie suficiente.
Aun en ese último supuesto, la disputa no terminaría. El arbitraje bajo la CONVEMAR seguiría adelante y la Argentina podría volver a solicitar medidas una vez constituido el tribunal arbitral.
Por eso, lo que ocurra en Hamburgo no definirá la soberanía sobre Malvinas ni otorgará por sí solo legitimidad definitiva a la explotación británica. Pero sí puede determinar algo mucho más inmediato: si Sea Lion puede comenzar a extraer petróleo mientras Argentina y el Reino Unido discuten ante la justicia internacional los derechos sobre esos recursos.