En medio de una transición económica que describe como “desigual”, Hernán Lombardi analizó el impacto del escenario macroeconómico en la Ciudad de Buenos Aires y, si bien defendió el rumbo fiscal del Gobierno nacional, marcó matices con la visión de Javier Milei y sostuvo que la figura de Mauricio Macri seguirá siendo determinante en la política argentina.

De visita a la redacción de El Cronista, quien fuera secretario de Medios durante el gobierno nacional del PRO, se refirió también al rol del Estado y al legado del período 2015-2019, la base sobre la que se hicieron posibles “audaces” reformas de estos años.

—¿Cuál es su visión sobre la situación económica nacional y el impacto en la Ciudad?

—Yo siento claramente una situación combinada y desigual. Si yo miro todo lo que es la economía del conocimiento, está creciendo enormemente en la sociedad. Nosotros estimulamos que crezca. Desde el parque de innovación, ahora nuevo distrito de inteligencia artificial en el microcentro. El gaming, que a veces la gente no lo valora lo suficiente, pero la industria de videojuegos es una industria clave para la Ciudad: factura 300.000 millones de dólares en el mundo, más que la música y el cine juntos.

Simultáneamente hay otras actividades; puedo sintetizártelo en el comercio y la industria, que no están bien.

—¿Cómo está la construcción en la Ciudad?

—No está bien. La construcción tiene algunas reglas levemente diferentes, problema de ciclos, ¿no? El ciclo económico de la construcción no es el mismo ciclo económico de quien fabrica biomasa. El turismo también está sufriendo.

—¿Qué posición toman ante esto?

—Ahora, ¿qué hacemos? Primero, el escenario macroeconómico lo fija la Nación. Y nosotros pensamos que el rumbo de ir fuertemente contra la inflación y fuertemente por el equilibrio fiscal es lo que la Argentina necesitaba. Y nunca nos vamos a desdecir de eso.

La Ciudad tiene que ir al equilibrio fiscal hace años. La Argentina está cambiando de reglas de juego; es lógico pensar que los jugadores de antes tienen que adaptarse, porque juegan a otro juego. Es evidente que hay cambios y que algunos cambios son traumáticos. Sería ilógico que no lo fueran.

—¿Y cómo se acomodan desde la Ciudad?

—¿Qué hacemos desde la Ciudad? Gastronomía y hotelería: bueno, por seis meses no se cobra ABL. Vemos que hay un problema de flujo de caja muy obvio, en el sentido este de “secar la plaza”. Bueno, la Ciudad antes tomaba el saldo a favor de Ingresos Brutos y lo devolvía después. Ahora lo devuelve en 72 horas. Eso es muy importante porque le da capital circulante.

Estamos fomentando la actividad turística fuertemente hacia Buenos Aires con eventos. Noviembre fue el mes récord en eventos y en ocupación de hace mucho tiempo. Alguien podría marcarme la contradicción: ¿cómo, si está la actividad tan decaída, noviembre fue un mes tan extraordinario? Bueno, la Ciudad se puso muy activa y organizó, junto con el sector privado, eventos de todo tipo.

El Cronista

—¿Usted habló de una política de “acupuntura” económica y cómo eso ayuda a problemas más grandes?

—Bueno, es que algunas cosas sí son acupuntura pura. La calle Aguirre, que era un lugar de outlets, debido a diversas circunstancias hoy está pasando una crisis fuerte. Mejoramos señalética, limpieza. Hacemos eventos para que la gente conozca la posibilidad de comprar más barato. A su vez hacemos un plan de marketing operativo junto con los comerciantes; no lo hacemos nosotros solos, lo hacemos junto con los actores económicos y esperamos que eso tenga un efecto de restitución de una actividad económica más lógica.

Entonces, ¿le estás resolviendo la situación macroeconómica? No, no está en nosotros, pero sí hay un montón de actividades que podemos facilitar y estimular.

—Ingresos Brutos, que es un tema muy recurrente: ¿se necesita un cambio de régimen?

—Ingresos Brutos e Impuesto al Cheque son impuestos totalmente distorsivos. Si hay algo que fue totalmente nocivo, dentro de muchas cosas nocivas de Alberto Fernández, fue permitir que el pacto fiscal que se había hecho durante el gobierno de Mauricio en cuanto a la reducción de Ingresos Brutos en las provincias se cayera.

Obviamente, vos me decís: “a la larga la Ciudad se tiene que financiar”. La Ciudad no: todos los distritos tienen que financiarse de otra manera, en el marco de una reforma fiscal profunda. Sí, ese es un camino que tiene que emprenderse a nivel nacional, de arriba para abajo.

—Usted habló de las empresas públicas y se ha manifestado a favor de privatizarlas, pero tiene una mirada distinta del Estado que propone Milei.

—Un Estado inteligente. Nosotros pensamos efectivamente que, primero, el déficit fiscal no es negociable. Pero si no hubiéramos, en el gobierno de Mauricio, invertido en el Teatro Colón, o ahora en el gobierno de Jorge invertido en todo lo que es Metrobús, transporte y movilidad, eso no lo va a hacer el sector privado. Pensamos que ahí hay un rol muy claramente definido del Estado.

Ahora, a su vez, pensamos que hay parte del Estado que, la verdad, hoy por hoy no tiene sentido.

—¿Ustedes están impulsando una concesión de los medios públicos de la Ciudad en ese sentido? ¿Lo permite la Constitución local?

—Lo analizamos mucho; por eso es una concesión. Es perfectamente constitucional.

—¿Cuál es el objetivo más allá de lo económico?

—Nosotros pensamos, por ejemplo, en la 2x4 (la FM de la Ciudad dedicada al tango). El elemento tango es clave para la Ciudad, por lo que está en la concesión la posibilidad del desarrollo del tango a nivel mundial, del fortalecimiento de la identidad del tango. Pero eso no quiere decir que lo tengas que hacer en el campo público.

—Usted ya no entiende la necesidad de un Estado con medios públicos.

—En algunas circunstancias tuvo algún sentido y ahora miremos el contexto. El anacronismo es uno de los peores crímenes intelectuales que se pueden producir.

—En la relación con La Libertad Avanza, sobre todo en los dos primeros años, el PRO tuvo un rol de sostenimiento. ¿Cree que haber tenido ese rol, que puede ser positivo para la institucionalidad, ahora le va a pesar?

—Uno tiene que hacer —y te juro que no es un discurso políticamente correcto— lo que se debe hacer. Yo fui diputado los primeros dos años. Yo voté exactamente lo que pensaba que tenía que votar. No es problema ni de conveniencia política ni de acuerdos políticos: voté lo que pensaba que tenía que votar.

Nada que pusiera en riesgo el déficit fiscal, nada. Aun cuestiones por lo menos opinables, pero no, porque el problema en la política es separar lo principal y lo accesorio.

—¿Cuál será el rol de Mauricio Macri en estos próximos meses hasta la próxima elección?

—Yo lo que creo es que Mauricio es insoslayable en la sociedad argentina del futuro. Insoslayable no quiere decir ni que sea candidato ni que no sea candidato, ni que tenga autoridad partidaria o no. Ningún país de los que le va bien en el mundo soslayaría a alguien con la experiencia de Mauricio, de haber tenido cuatro años en una transición de la complejidad que tuvo, que estuvo ocho años de jefe de Gobierno de la Ciudad, que tiene una visión y un contacto con los líderes mundiales.

—¿Usted cree que Milei pudo ser Presidente gracias a que Macri estableció algunas miradas?

—A mí no me gusta porque sería subestimar las capacidades tanto del presidente Milei como del presidente Macri y sus propias habilidades, pero sí una visión histórica. Sí pienso que el debate ideológico y el debate de ideas que generó el gobierno del PRO de 2015-2019 y las cosas que puso en marcha permitieron que en 2023 se iniciaran transformaciones más audaces. Argentina 2015 tenía otra agenda: terminar con la corrupción que nos había asolado, el gobierno de las tobilleras.

—El gobierno de Milei, ¿es el segundo tiempo que decía Mauricio Macri o el segundo tiempo del PRO viene después?

—A mí me parece —yo estoy convencido, absolutamente convencido— que la Argentina eligió un camino del cual no se va a apartar. Eligió un camino por el cual no se va a apartar porque sabe que volver atrás sería costosísimo y dramático.

Y aun en un mundo que esté en un temblor permanente, la elección de este camino tendrá matices, tendrá diferencias. Si no, estaríamos todos afiliados a Libertad Avanza, y no: yo soy del PRO, yo tengo hasta una cosmovisión de cómo se deben hacer las cosas en el PRO.