Por primera vez en su historia, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) abrió un concurso público para incorporar personal al Cuerpo de Inteligencia de la Nación, una convocatoria que estará disponible hasta el próximo 30 de noviembre y que forma parte de la reforma con la que el Gobierno busca profesionalizar la estructura de inteligencia.
Lo novedoso es de la convocatoria -que se materializó con la Resolución 941/26 en el Boletín Oficial- no es solo la publicidad abierta de la operación de reclutamiento, sino que desde el organismo salieron a promocionarla con afiches en las calles y en universidades donde simulan la imagen del Tío Sam, el icónico personaje de las campañas de enrolamiento de los Estados Unidos.
“Buscamos a los mejores”, exhorta la gráfica con la que el Gobierno empapeló algunas calles de la Ciudad de Buenos Aires y algunas sedes de la UBA, como las facultades de Ingeniería y Derecho. Combina el diseño con otras imágenes de profesionales.
El llamado tiene una particularidad: para anotarse, sin embargo, no es requisito general contar con un título universitario. Los postulantes deben ser ciudadanos argentinos, tener el secundario completo y superar luego un proceso de selección que incluirá exámenes de conocimientos generales, evaluaciones de seguridad, físicas y psicológicas y una entrevista personal.
La convocatoria está abierta desde este 3 de noviembre y la inscripción se realiza a través del formulario oficial publicado en el sitio de la SIDE. El organismo también exige disponibilidad para trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires y advierte que los candidatos deberán aprobar una investigación de antecedentes y evaluaciones médicas y de seguridad.
“Cada etapa del camino va a ser una prueba, y solo los mejores van a llegar al final”, sostuvo el secretario de Inteligencia de Estado, Cristian Auguadra, al anunciar el nuevo mecanismo. Según explicó, el objetivo es seleccionar perfiles con “capacidad, disciplina y un compromiso inquebrantable con la Patria”.
Qué perfiles busca la SIDE
El formulario permite que cada candidato indique desde el comienzo en qué área pretende desarrollarse. Hay seis opciones: Análisis Estratégico, Operaciones, Ciberinteligencia y Tecnología, Idiomas y Estudios Regionales, Contrainteligencia y Seguridad y Apoyo Institucional.
Aunque el secundario completo alcanza como requisito mínimo para presentarse, algunas de esas áreas están orientadas a perfiles profesionales específicos. Para Análisis Estratégico, por ejemplo, la SIDE menciona graduados de relaciones internacionales, ciencia política, economía, derecho y geografía, destinados al estudio de escenarios internacionales, energía y recursos estratégicos.
En Ciberinteligencia y Tecnología busca ingenieros, informáticos, científicos de datos y especialistas en ciberseguridad, inteligencia artificial, criptografía y análisis geoespacial. Para Operaciones, en cambio, no establece en la descripción una carrera determinada: apunta a personas con discreción, adaptabilidad, criterio y capacidad para tomar decisiones bajo presión y obtener información en terreno dentro del marco legal.
Idiomas y Estudios Regionales apunta a traductores, intérpretes o especialistas con conocimiento de lenguas, historia, cultura y política de distintas regiones; Contrainteligencia y Seguridad menciona profesionales vinculados con seguridad, derecho, criminología y protección de información; y Apoyo Institucional incluye abogados, contadores, administradores y especialistas en recursos humanos.
Qué pregunta el formulario para ser agente de inteligencia
La ficha de inscripción permite conocer con bastante detalle qué información analizará la SIDE en la primera etapa. Además de nombre, DNI, CUIL, fecha y lugar de nacimiento y domicilio, pregunta expresamente si el candidato posee antecedentes penales. El postulante debe tener al menos 18 años y completar toda la información con carácter de declaración jurada.
Después aparece el recorrido académico. El formulario consulta sobre título secundario, estudios terciarios o universitarios, posgrados, diplomaturas, especializaciones, maestrías, doctorados y cursos. También permite cargar los idiomas conocidos y especificar el nivel de dominio.
La SIDE pide además detallar antecedentes laborales: sector, empresa u organismo, puesto desempeñado y fechas de inicio y finalización. Dentro de cada experiencia permite identificar conocimientos relacionados con defensa, economía, análisis geoespacial, asuntos legales, medio ambiente, relaciones internacionales y seguridad, entre otras áreas.
Incluso hay un apartado específico sobre herramientas de oficina. El candidato debe informar si utiliza procesadores de texto, planillas de cálculo, programas de presentaciones y correo electrónico y definir si posee un nivel básico, intermedio o avanzado.
Cómo será el examen para entrar a la SIDE
La inscripción es apenas el primer filtro. Una vez cerrado el concurso, el organismo realizará una primera selección de perfiles y convocará a los elegidos a un examen digital de conocimientos generales.
Quienes aprueben esa instancia pasarán a evaluaciones escritas, físicas y psicológicas y posteriormente a una entrevista personal. Además deberán superar los controles médicos y de seguridad, que comprenden una investigación de antecedentes.
Los candidatos que superen esas etapas ingresarán al Curso Básico de Ingreso de la Escuela Nacional de Inteligencia. Pero completar esa capacitación tampoco garantiza automáticamente un puesto: la selección definitiva dependerá del desempeño durante el curso y de la cantidad de vacantes disponibles en el Cuerpo de Inteligencia.
La apertura del concurso deriva del nuevo Estatuto del Personal de Inteligencia presentado por la SIDE en septiembre. La reforma creó una carrera específica y estableció un esquema de ingreso que el organismo define como abierto, competitivo y basado en mérito, capacitación, experiencia y desempeño.
El subsecretario de Inteligencia, José Lago Rodríguez, vinculó la convocatoria con un escenario internacional marcado por la competencia entre potencias por energía, minerales, alimentos, agua y tecnología. En esa mirada, el Atlántico Sur, la Antártida y los recursos estratégicos argentinos obligan a reforzar las capacidades estatales de inteligencia.
“La próxima década va a definir qué lugar ocupa Argentina en este siglo”, sostuvo. Y resumió el planteo con una definición: “Las naciones capaces de defenderse van a escribir su propio destino, y las que no lo hagan van a dejar que otros lo escriban por ellas”.