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El gobierno de Ricardo Quintela anunció la reactivación de la circulación de los Chachos, la cuasimoneda provincial oficialmente denominada Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE).
La nueva operatoria, que arranca el lunes 17 de agosto, contempla una ayuda extraordinaria de 50.000 Chachos por persona para unos 80.000 beneficiarios, lo que representa una inyección de aproximadamente $4.000 millones al circuito económico provincial.
El cronograma de pago se extenderá hasta el 24 de agosto, organizado según la terminación del DNI, con distribución simultánea en la Capital y el interior.
Los bonos, con paridad 1 a 1 con el peso, tendrán vigencia hasta diciembre y podrán rescatarse hasta el 29 de ese mes; quienes los mantengan hasta el vencimiento recibirán un reconocimiento del 1%, no acumulativo. Ya hay más de 500 comercios adheridos para aceptarlos, además de pagos de impuestos provinciales, tasas municipales y servicios de empresas estatales.
Los antecedentes
La cuasimoneda riojana tiene como precedente directo la crisis de 2001, cuando distintas provincias emitieron bonos similares ante la escasez de pesos.
Quintela los recuperó bajo el mismo nombre en 2024, en plena disputa con la Casa Rosada por fondos coparticipables, y esa primera etapa terminó con el rescate total de los títulos emitidos, según destacó el propio gobernador.
En 2025 la herramienta tuvo un uso más acotado, aplicada a programas de reactivación turística como “Impulso Turístico 50/50” y “Previaje riojano”.
El anuncio de este relanzamiento no fue sorpresivo: en junio, Quintela ya había adelantado en una entrevista que debería volver a recurrir a los Chachos para sostener los aumentos salariales ante la “crítica situación” de las cuentas provinciales.
En julio se conoció que una parte de la recomposición salarial —de entre 14% y 15%, con un esfuerzo fiscal de unos $12.200 millones mensuales— se pagaría justamente con un bono mensual de $50.000 en Chachos, utilizando en un primer momento el remanente de la emisión de 2024.
El discurso oficial
En el anuncio formal, la administración riojana volvió a responsabilizar al gobierno nacional por el “no envío” de fondos coparticipables y por el impacto combinado de la devaluación, el ajuste y la recesión sobre las provincias.
“No quiero que pierdan el poder adquisitivo los trabajadores”, sintetizó Quintela, quien además dejó abierta la posibilidad de que el refuerzo extraordinario se incorpore de manera permanente al esquema salarial, algo que dependerá de la evolución de las finanzas provinciales y deberá negociarse con los gremios.