

Al tercer día de la fatídica madrugada de año nuevo, la Justicia rionegrina ya habla de homicidio doloso en la muerte del gobernador Carlos Soria. Sin embargo, el juez subrogante que llevará la causa hasta la semana que viene, confió ayer que la autopsia al cuerpo del mandatario dejó más dudas que certezas. La autopsia no da conclusiones definitivas sobre la distancia de disparo, pero sí sobre la causa de la muerte, que es por la herida de bala que produce un edema de cerebro, se limitó a explicar el magistrado Juan Pablo Chirinos. La esposa del fallecido, Susana Freydoz, sigue siendo la única imputada.
A diferencia del presidente del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, Víctor Sodero Nievas, que fue el primero en replicar el argumento oficial de un accidente doméstico, el juez fue más prudente y evitó dar por resuelto el caso. Sin embargo, Chirinos aclaró que trabaja sobre la hipótesis de un homicidio doloso, es decir, con intención de cometer el crimen.
Por su parte, la esposa del fallecido gobernador se encuentra con custodia médica permanente por el temor del funcionario judicial a que se suicide (ver aparte). Ayer, asumió la defensa de Freydoz el abogado Alberto Riccheri, quien aseguró que los cuatro hijos del matrimonio apoyan a la madre y que no hay una relación de enemistad o de reproche, luego de hablar con ella por primera vez. Entre los posibles móviles del eventual crimen se barajan como hipótesis una infidelidad, el pedido de separación y la negativa de Soria a aceptar la sexualidad de uno de sus hijos.
Sodero Nievas volvió a deslizar ayer que la muerte habría derivado de una discusión de la pareja, al sugerir que Soria habría golpeado a su esposa. El titular del máximo tribunal provincial aseguró que la mujer tenía lesiones compatibles con una agresión y sostuvo que ambos mantuvieron un disputa de tipo verbal y material.
Susana Freydoz de a ratos toma conciencia de lo que ocurrió y por momentos entra en inconsciencia. Sabe de lo irreparable de lo que ha cometido, admitió ayer su médico psiquiatra Luis Di Giácomo, quien además es titular del Concejo Deliberante de General Roca, cuyo intendente es Martín Soria, hijo del ex gobernador. Gracias a su testimonio, Freydoz aún no declaró. Estamos en presencia de una situación no premeditada, sino desatada por una serie de circunstancias que derivaron en esta tragedia, agregó Di Giácomo.
En rigor, aún quedan demasiados interrogantes. El juez Chirinos posó sus sospechas sobre los resultados del dermatest: Tenemos que analizar si hay residuos del disparo de bala para ver a qué distancia fue realizado el disparo. Había algunas conclusiones que arrojaban que había sido a más de 40 centímetros y otras que no, aclaró.
Sí pesarían sobre Freydoz otras pruebas: según fuentes judiciales, el arma calibre 38 no habría sido hallada en las manos de Soria y su cuerpo no tendría rastros de pólvora. Confirmando la distancia desde la cual se gatilló, se caería la teoría de un forcejeo que haya producido el disparo.
La causa ahora amenaza con entrar en un impasse. Sucede que Chirinos aguarda terminar su actuación el próximo viernes, cuando la causa volverá manos de su juez natural, Emilio Stadler, y confió que quisiera que fuese su colega quien le tome declaración a Freydoz.












