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Los argentinos comienzan a dejar atrás el trauma inflacionario, y esperan que, en los próximos meses, tal como pronostican el gobierno y los mercados, el tema pueda ser aún más relegado. Pero la percepción de la economía no es optimista y existen nuevas zonas de fragilidad.

Así lo señala la última encuesta de Atlas-Intel, la agencia que ganó reputación por acertar el resultado electoral de 2023.

Según ese trabajo, la preocupación deja de ser sólo cuánto suben los precios y pasa a ser qué pasa con el trabajo, el consumo y la estabilidad social.

Índice de confianza del consumidor

La consultora compila un Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que se calcula como el promedio de siete indicadores estandarizados, entre ellos, la situación económica actual del país, de la familia y del mercado laboral.

En ese campo, se comparan las performances de distintos países latinoamericanos. Los números superiores a 100 puntos se considerarán favorables (satisfacción u optimismo); puntajes inferiores a 100 puntos, desfavorables (insatisfacción o pesimismo).

Argentina marcha entre los últimos, es decir, el más pesimista de toda la región, muy por debajo de los números de países como Venezuela, que vivió un cambio de gobierno a principios de año, o de Perú, que vive constantes sacudones institucionales.

Asimismo, la evaluación que hacen los encuestados sobre la actualidad local es negativa. Más del 50% cree que la situación de su familia es mala, mientras que ese número asciende a 62% negativo cuando se pregunta por la situación económica del país y 69 cuando se habla del mercado de trabajo.

De aquí a 6 meses, los números mejoran, pero no sorprendentemente: en todos los casos gana la sensación de que todo va a empeorar.

Adiós inflación, hola...

Quizá por ello la preocupación por la inflación dejó lugar a otros dos temas que la superan: la corrupción y el desempleo.

El alza de precios se mantiene en el podio (cayendo 5 puntos desde el último mes), pero perseguida por la “situación económica”.

Riesgo político alto, pero dónde

La encuestadora también elabora un índice sobre riesgo político y compara a los países del cono sur. Según sus autores, allí se capturan “las vulnerabilidades estructurales que pueden afectar la gobernabilidad, debilitar las instituciones e incrementar la incertidumbre para los tomadores de decisiones”.

Allí, Argentina marcha en la mitad de tabla. Los más destacados son Perú, con su inestabilidad presidencial marcada; Chile, con los coletazos del cambio de gobierno; México y Colombia.

Argentina tiene más riesgo que Brasil y que Venezuela, país que entró en las mediciones después de la salida de Nicolás Maduro del poder y que, en este indicador, se muestra en alza, pero con números sorprendentemente bajos.

Sobre las causas que pueden afectar ese panorama en los próximos 6 meses, más del 50% de los encuestados creen que es “muy probable” que haya nuevas revelaciones sobre grandes fraudes o esquemas de corrupción.

También se destacan los posibles aumentos de “robos y asaltos”, “huelgas a gran escala” y la “paralización de centros urbanos o vías de transporte.

Menos del 20% creen que puede haber una dimisión del presidente y el 8% cree muy probable un golpe de Estado.

Se detuvo el daño

El gobierno, sin embargo, tiene puntos a ponderar. La aprobación del presidente Javier Milei y la evaluación del gobierno, que venían mostrando índices cada vez más delicados desde enero, se recuperaron en el último mes.

Aunque alta, la desaprobación al jefe de Estado se contrajo casi 5 puntos, pasando de 63 a 58,3. Lo mismo con el segundo ítem, que pasó de 59 a 55,4%.