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“Un modelo con estas características, que se encierra en generar el equilibrio fiscal pero lo hace incorporando recursos que son de las provincias y relegando así el potencial que puede tener Argentina, no funciona”, indica el senador correntino Carlos “Camau” Espínola, en una entrevista a solas con El Cronista. Y añade: “Es preferible ir un poco más lento, con un fuerte apoyo político, pero tratando que toda la sociedad esté adentro”.
Es la primera de muchas críticas que el cuatro veces medallista olímpico, exintendente y actual senador formula en el extenso diálogo en su despacho del Palacio Legislativo donde acusa al presidente Javier Milei y su gestión de perder el contacto con la calle. Si bien su desembarco en la política llegó de la mano del Frente de Todos, su recorrido posterior lo ubicó en un espacio provincial y federal con autonomía respecto de las estructuras tradicionales del peronismo.
Actualmente representa a Corrientes en el Senado, donde integra el bloque Provincias Unidas y tiene mandato hasta diciembre del próximo año
-¿Cómo ve al Gobierno en este momento siendo un senador que siempre mantuvo el buen diálogo y siendo el referente de una provincia como Corrientes que se ubica en la misma línea?
-Veo al Gobierno muy encerrado en su mirada. De hecho, lo escuchamos al Presidente en el último discurso, muy enfocado en su mirada, en su plan económico, y lo percibimos un poco alejado de la realidad. Uno puede ver los Powerpoint, las proyecciones, los dibujos de la economía y después está lo que uno percibe constantemente en la calle, ¿no? Uno ve dificultad en la industria, en las pymes, que los sueldos no alcanzan, que si bien la inflación tuvo un pico y ahora aparentemente tendría una desaceleración y proyectan que seguirá por ese camino, la realidad en la calle termina siendo otra. Los servicios siguen aumentando, el costo de los servicios sigue teniendo peso en el salario de la gente, y la economía no arranca. Incluso las provincias tienen dificultades, lógicamente, porque los índices de recaudación caen, aunque tienen picos pero que no son lo suficiente para poder reactivar y generar la expectativa que supo tener en su momento Milei con la sociedad. Hace poco, no muy lejano, el ministro de Economía decía, vienen los mejores momentos para Argentina y eso hoy no existe. Ahora ya empiezan a decir que en 2027, siempre te van corriendo el plazo y eso a la sociedad que vino haciendo un gran esfuerzo empieza a molestarle, ni hablar a la clase media.
-Estamos ante un Presidente que siempre destacó que no viene de la “casta política”, que supo percibir en 2023 ese clima social de enojo. Y, sin embargo, en el transcurso de apenas tres años se da este divorcio que usted menciona entre lo que él ve y lo que la calle siente…
-Uno puede llegar con un relato o una alternativa discursiva hacia la sociedad. De hecho, le sirvió Milei, llegó. Ahora, gobernar es entender las dificultades que tiene, como ser el padre de una familia, o sea, saber cuando un hijo necesita algo o cuando el otro hijo está mejor, entonces, la atención va sobre el que más necesita. No estamos hablando de populismo, estamos hablando de la Argentina, donde uno de los principales motores que siempre tuvimos fue la industria y necesitamos que no se cierre, que sea competitiva. ¿Y qué necesita para ser competitiva? Abrir la exportación, y es difícil con un dólar planchado competir contra productos como los chinos, que tienen un sistema distinto, donde el mismo Estado a veces subsidia esas industrias para que salgan a vender al mundo los productos chinos. Y la Argentina tiene que encontrar, por supuesto, actualizarse, modernizarse, ser eficiente, pero la industria siempre fue un motor de nuestra economía de la Argentina. En vez de ver cómo mejoramos, este modelo lo está destruyendo. Pasa también cuando se libera al mercado cuestiones como lo que hoy estamos viendo con la morosidad, por más que no lo quieran reconocer. En algún momento el Estado tiene que ser el que equilibra entre el más débil y el más grande, y eso no significa populismo. Significa que el país y la economía funcionen y que la gente pueda vivir mejor, porque para eso lo eligieron al Presidente.
-¿Sucede lo mismo cuando se habla de la relación entre la Nación y las provincias que suelen tener condiciones muy distintas?
-Ni hablar cuando hablamos de la infraestructura y esta mirada que a veces tiene el Gobierno sobre la infraestructura en el interior de la Argentina. Hay sectores donde el privado no va a invertir, porque no es rentable. Bueno, ahí tiene que estar el Estado generando la infraestructura necesaria para que aquellas zonas que a lo mejor tienen un potencial muy grande, pero que necesitan infraestructura, se genere esa herramienta para que invierta.
-El Presidente repite que los índices que muestran crecimiento en una parte de la economía -campo, minería y energía- en algún momento van a derramar sobre el resto de los sectores y van a traccionar al resto de la economía. ¿Usted cree en esa teoría?
-Eso yo lo habíamos escuchado hace tiempo, y creo que la sociedad viene escuchando hace tiempo en su gran mayoría que ya va a derramar, y todavía no derrama... Con el atraso y los problemas que se arrastran, no te alcanza. O sea, suena lindo, sí. Ahora, no creo que ni la Argentina esté preparada para para seguir aguantando en esta etapa, ni tampoco en particular la clase media. Esa credibilidad en la sociedad, se va desgranando. Hablando del Presidente que ya está pensando en su reelección, lo que yo percibo es que si la economía no mejora, es muy difícil para cualquier Presidente ser reelecto. Lo vemos constantemente. Si la economía no mejora para la sociedad, cada vez se hace más difícil la proyección para la expectativa que pueda tener el Presidente de ser reelecto. Entonces, el Presidente puede tener esta mirada de no salir de su rumbo, pero gobernar es también tener la capacidad de lectura de lo que pasa en la calle, lo que pasa en la sociedad, y cómo corregir y generar en esos determinados sectores la posibilidad de tener un poco más de oxígeno para los próximos meses.
El desafío de los gobernadores a Milei, el futuro de las PASO y el apoyo al deporte
- Usted viene del mundo del deporte, así que conoce la historia “Maligno” Torres, el último medallista olímpico de BMX. Él dijo que había apoyado a Milei, pero que ahora estaba arrepentido porque notaba que en su propia actividad, por ejemplo, ya no había apoyo del Estado. ¿Cuál es su mirada sobre la política deportiva?
-El deporte en Argentina ha tenido un grave problema en el financiamiento al alto rendimiento. De hecho, estamos viendo cómo volver a incorporar el sistema que tenía antes ENAR para un financiamiento por fuera del presupuesto del Estado, ¿no? Porque, si no, cada vez se lo van recortando más, ni hablar con este modelo de gobierno, ¿no? Porque sabemos lo que el deporte significa para nuestros jóvenes y la contención y la importancia que tiene los atletas o los deportistas que llegan altos niveles y el mensaje que deja. Pero ese problema lo estamos teniendo también en las provincias, cuando vemos recursos que deberían ir a las provincias con una finalidad determinada, y el Gobierno no lo está aplicando. Corrientes no tiene petróleo, gas o minería pero tiene otras posibilidades. Entendemos que las provincias tienen que potenciarse y ser eficientes, pero eso tiene que ir de la mano con un modelo de Gobierno nacional que comprenda las problemáticas y las características que tiene toda la Argentina, que son muy distintas.
-Algunos gobernadores, durante mucho tiempo, acompañaron al Gobierno en el marco de esa pulseada política natural entre los recursos que no le giran y la posibilidad de ir moldeando algunas políticas como el RIGI. ¿Ahora se le están animando un poco más?
-Los gobernadores están reclamando algo que vienen pidiendo desde hace mucho tiempo, y la necesidad de las provincias cada vez son mayores. Lo mismo que la sociedad, digamos. Hoy me endeudo, aguanto, pero cada vez se te va complicando más. Las provincias tienen el reclamo también, porque estas obras de infraestructura son importantes para generar el ambiente donde uno puede ir a buscar inversión. Y ni hablar si apuntamos a la vivienda, uno de los motores fundamentales en cualquier economía. Ahora, no es que los gobernadores se le estén animando a Milei. Le están diciendo al Gobierno que hay límites en algunas cuestiones y que las tenemos que terminar de resolver y no seguir empujando o llevando para adelante. Eso no quiere decir que uno no esté predispuesto a ayudar. De hecho, lo venimos haciendo hace mucho tiempo
-¿Por ejemplo con las últimas leyes económicas que el Presidente citó como agenda prioritaria? ¿Están dispuestos a darle curso rápidpo?
- ¿Esas leyes tienen impacto en la sociedad o son para seguir con un modelo de economía donde la sociedad hoy no está percibiendo las mejoras? Nosotros sí estamos preocupados en Corrientes y en otras provincias para que los proyectos de ley nos permitan tener los recursos para mejorar nuestras economías regionales. Entendemos que son positivas hacia adelante, pero discutamos lo que se necesita ahora, y son esos recursos que son de la provincia, como el impuesto de biocombustible, como la ley de “zonas frías” y el reclamo que nuestra región, las provincias del norte, estamos pidiendo por “zonas cálidas”. Entendemos que el Súper RIGI o la reforma del Banco Central es importante y la podemos hacer, pero todavía falta rediscutir cuestiones que sean beneficiosas de manera directa o práctica, y que le den a las provincias recursos para poder reactivar su economía.
-En este contexto, ¿piensa que es importante dar una discusión sobre la reforma política, por ejemplo, sobre el sistema de votación, las PASO?
-Creo que es una discusión de una mirada electoral, y trato de ser franco en esto porque cuando hablamos si las PASO son caras y si valen la pena, deberá analizarse en el contexto del año que viene. Por supuesto que después hay sectores que dicen, a mí me conviene electoralmente, y hay sectores que dicen “nosotros preferimos las PASO porque permiten competitividad”, y creo que la competitividad es bueno en la democracia. Ahora, uno no puede justificar el futuro de las PASO por su costo cuando lo que va a elegir es quién será el próximo Presidente. Estamos resolviendo quién va a ser la persona que tome las decisiones hacia el futuro de la Argentina. Entonces, económicamente, es preferible hacer inversión en un buen proceso democrático y que la gente tenga una amplitud de elegir.
Las chances del peronismo en 2027 y sus ganas de ser gobernador
-Hablando de posibilidades electorales, en una entrevista reciente dijo que “en el descontento de la clase media se ve que se buscan alternativas, (y) el peronismo tiene la posibilidad de construir una opción, buscar acuerdos y encontrar un candidato que garantice que no volverá al pasado”. ¿Usted lo percibe competitivo todavía el peronismo?
-El peronismo tiene una masa electoral siempre y una base muy importante, y eso te da un trampolín. Ahora, después falta encontrar el acompañamiento de otros sectores que por ahí no quieren volver para el pasado…
-¿Al kirchnerismo?
-El gobierno anterior no pudo y terminó de romper con ciertos sectores de la sociedad que lo acompañó en muchas oportunidades. Pero está claro que tiene un núcleo duro, como también lo tiene ahora el Presidente. Y si cambia y corrige alguna cosa, tiene muchas posibilidades de reelegir. Puede ser también que aparezca alguna alternativa que pueda dar a la sociedad esto que estamos hablando, no ir ni a un extremo ni al otro, tomar lo bueno de ambos, y plantear las políticas que se necesita para el futuro de Argentina para poder resolver y terminar con tanta división en Argentina. Antes uno pensaba en una polarización, y por supuesto que los dos extremos van a buscar ese juego, pero empezamos a ver la franja del medio en la sociedad que está dispuesta a buscar una alternativa. Bienvenida sea para la Argentina que exista algo en el medio que pueda mostrar a la sociedad que se puede tener equilibrio fiscal, se puede pensar en la industria y en la educación pública como la fortaleza que tiene Argentina y sin renunciar a un Estado eficiente. Y así podamos trazar una política pública que en los próximos 30 años tenga la sustentabilidad que se necesita con el acuerdo de todos los sectores políticos.
-En algún momento, cuando dio el salto del deporte en la política, fue un outsider, una figura diferente que venía de afuera de la política. ¿Cree en la figura de los outsiders hoy?
-Creo, sí. A mí me tocó. Pero entendí la función del Estado y el rol que debe tener el Estado. Y por supuesto que sigo mirando a la política desde otro lugar. Vengo del deporte, competí toda mi vida, y a pesar de las dificultades que tuve en el camino como deportista, pude tener los resultados que tuve. Lo mismo piensa en la política. Tengo esa mirada y trato de aplicar lo que me dio el deporte a la política. Y sigo sintiéndome un outsider con esa mirada distinta porque mi historia me permitió entender que las cosas se pueden hacer aún en las dificultades, y que cuando más sean los que se involucren en la política, para aportar otra forma y otra manera de verla, seguramente vamos a poder construir un país mejor.
-¿Piensa ir por la gobernación en algún momento?
-Falta mucho. Hoy tengo un muy buen acuerdo con el actual gobernador. Entiendo que hay momentos donde se puede competir, pero hay otros donde se debe estar juntos en beneficio de nuestras provincias. Y hoy hay una paz política en Corrientes que es saludable y tenemos mucho para hacer allí. Acaba de ser elegido el gobernador, y creo que es un buen momento para fortalecer, reclamar desde mi lugar como senador lo que Corrientes viene pidiendo desde hace mucho tiempo, y pensar hacia el futuro este acuerdo como un ejemplo de que aún en las rivalidades nos podemos juntar para pensar de qué manera llevamos adelante un proyecto que beneficia a los correntinos.